Cuaderno de un veinteañero se despide para siempre. Y sin llegar a ser treintañero.
Este recorte de vida queda para el recuerdo. Nunca se sabe cuándo será necesario hurgar en él. O sonreír gracias a él.
A partir de ahora, si quieres leer artículos en tercera persona puedes entrar en Xaora. Será parecido a esto, también distinto, con más regularidad, con más coherencia y, seguramente, mejor. O eso espero. Prometo intentarlo.
Si por el contrario has decidido que ha sido suficiente y que no me soportas más, gracias por haberlo hecho hasta hoy. Buenas noches. O días. Y sobre todo buena suerte.
¡¡Hasta siempre!!