13/06/2011

El molesto parlamentarismo

Como resaltan los medios, el Partido Popular ha alcanzado este fin de semana la mayor acumulación de poder municipal de la historia. En casi todos los casos lo ha hecho con mayoría absoluta y gobernará con tranquilidad, pero en muchos otros ayuntamientos los resultados electorales han generado curiosas variables. Hay que contar con la irrupción de nuevos partidos nacionales, como UPyD, y la proliferación de los independientes, que esta vez han sido más y con mayor fuerza electoral.

Esa situación ha abierto la veda para celebrar uno de nuestros grandes clásicos circenses: el de los pactos políticos postelectorales.

El parlamentarismo tiene un tratamiento bastante extraño en este país. Cuando llega a su máxima expresión y es necesario utilizarlo, media España ataca su legitimidad. Concretamente la media España a la que en ese momento le toque perder el gobierno de turno (o no alcanzarlo).

Puede ser, por tanto, que el parlamentarismo no nos guste y la reforma de la ley electoral que muchos reivindican deba buscar otro tipo de sistema; o puede ser que, sencillamente, la insistencia en ideas vacías (como "¡que gobierne la lista más votada!") signifique que ni siquiera entendemos en qué consiste el actual.

Corte de la portada de El País del sábado 11 de junio de 2011. Desaparece el "cinturón rojo" de Madrid, y con él uno de sus símbolos, Pedro Castro.

En un sistema parlamentario gana las elecciones quien consigue más votos de los diputados; es decir, de más representantes de los ciudadanos. Eso, claro, significa también que gana las elecciones quien tiene "más votos de los ciudadanos", aunque sea de manera indirecta. Por eso la idea "tiene que gobernar la lista más votada" es un fraude populista interesado. Los partidos saben que en muchos casos es inviable.

Los españoles deberían saber que no eligen a su alcalde, eligen una lista de concejales que elegirán a su alcalde. No eligen tampoco a los presidentes, eligen una lista de diputados que elegirán a un presidente. De ahí que sea imprescindible, por transparencia democrática, que los partidos adviertan antes de a qué persona están dispuestos a votar y a qué persona no. A partir de ahí, todo está abierto; también la responsabilidad para saber que una institución debe ser gobernable cuatro años: ¿tendría sentido un presidente del gobierno que no pudiera sacar adelante una sola iniciativa parlamentaria? Pues eso.

Además de siglas, hay ideologías. Si PSOE e IU tienen un representante más que el PP, la izquierda ha ganado a la derecha. Si CiU y PP tienen un concejal más que el PSC, la derecha ha ganado a la izquierda. Son matemáticas sencillas.

Dicho esto, los lloriqueos alternativos de los partidos, que conocen cómo funciona este chiringuito (y no lo hace del todo mal), empiezan a resultar penosos y aburridos.

El foco, por lo general, se sitúa en los partidos pequeños. Izquierda Unida se lleva siempre el rapapolvos del PP por pactar con el PSOE. Esta vez la situación nacional, y sobre todo el cambio que se ha producido en feudos tradicionales de los socialistas, como Andalucía o Extremadura, ha llevado a muchos concejales de IU a facilitar, por acción u omisión, gobiernos del Partido Popular. Los socialistas son por tanto los ofendidos de turno.

Cuando hablamos de política municipal, pensar en Zapatero, Rajoy y Cayo Lara (en Rosa Díez también, aunque los suyos acaben de llegar) es bastante absurdo. En un pueblo de mil habitantes el ritmo es otro, y la alcaldía la puede decidir un conflicto de lindes o una extraña relación de intereses del número dos con el primo del panadero. En ocasiones las siglas funcionan como soporte y los candidatos ni siquiera responden a ideologías.

Pero incluso hablando de política nacional, el PSOE debería acostumbrarse a que Izquierda Unida no tiene por qué ser una pata más de su mesa, aunque la coherencia ideológica animase a ello. ¿Hasta qué punto IU, que ha resucitado levemente por el descalabro del PSOE, debe apoyar incondicionalmente a este partido? Y lo más importante: ¿cómo interpretar exactamente qué querían los votantes de IU (que han votado a IU, no al PP ni al PSOE)? IU decidirá, y en cuatro años (o en unos meses) los mismos votantes responderán qué les ha parecido. No hay demasiado drama.

De cara a las generales al PSOE le puede venir bien esa fotografía de la coalición verde-rojo-comunista dándole gobiernos a la derecha. El voto útil funcionó en otros tiempos, y aunque es posible que ahora un potencial votante de IU no vea mucha "utilidad" en Rubalcaba, habrá que valorarlo con cuidado (y hay otra organización para esa franja, Equo, que está a punto de entrar en escena). Lo que sin duda no interesa al PSOE son rabietas ruidosas por un centenar de ayuntamientos cuando, objetivamente, ha perdido las elecciones de manera arrolladora. De eso Izquierda Unida no es en absoluto responsable. Hay que recordar, además, que su dirección pidió arrebatar todos los gobiernos posibles al PP y que todos los partidos tienen díscolos entre los suyos.

Si hay un hecho incomprensible es el del ayuntamiento de Coslada (Madrid). Allí, el candidato del PP a desbancar al actual alcalde, del PSOE, está imputado por prevaricación. Es a éste a quien Izquierda Unida ha dado la alcaldía votándose a sí misma. Tendrían que hacérselo mirar. Mucho, muchísimo.

La novedad del 22M es UPyD. Su argumento es coherente: no pactar gobiernos con nadie y, cuando su voto sea decisivo, dejar gobernar a la lista más votada salvo que haya imputados o condenados por delitos de corrupción o similares (esa excepción fue hecha en Coslada, donde los magenta sí votaron al candidato socialista). Hasta aquí todo bien. Lo curioso es que el PP y el PSOE han criticado la legítima política de pactos seguida por este nuevo partido, intentando provocar con perlas del tipo "UPyD es la marca blanca del PP" (Tomás Gómez) u otras similares a la inversa, pero ninguno ha resaltado que lo realmente absurdo es el otro añadido: la afirmación "no pactamos cuestiones municipales porque somos un partido de ámbito nacional". Así, tal cual, la realizó su líder regional en Madrid, Luis de Velasco.

Entonces, ¿para qué se ha presentado UPyD a las elecciones municipales y autonómicas? ¿Qué tipo de iniciativas llevará este partido a los plenos municipales? Es un error de libro. Quizá de principiante, pero imperdonable. ¿Creen que lo único que importa es lo que se decide en el Congreso? ¿No es entonces un fraude que haya representantes de UPyD cobrando del Parlamento Europeo, de los ayuntamientos o de las asambleas autonómicas cuando afirman que esos ámbitos no les interesan? Un partido nacional no puede serlo sin creer en el municipalismo. ¿Es que los problemas municipales no son los problemas de España, y los municipios no forman parte de ella? ¿Es que no saben cómo funciona la política y la ley, y en qué lugar se resuelve cada exigencia particular?

Poner sobre la mesa de negociación de un alcalde la ley electoral y la devolución de competencias educativas de las autonomías al Estado (cuestiones ambas inaccesibles para un líder local, aunque afirmase compartir esos principios) es infantil, irresponsable y una falta de respeto a quienes han votado, ahora, para arreglar sus pueblos, barrios y ciudades. UPyD se ha equivocado en esto: querer mucho a la nación implica respetar cada una de sus instituciones. Los ayuntamientos gestionan competencias, presupuestos y problemas suficientes como para tomárselos en serio.

Por todo lo anterior es también un sueño que los partidos pretendan "disciplina" nacional en votos locales, al menos en los municipios menores de 50.000 habitantes. Es inevitable, en todo caso, que año a año escuchemos los mismos tira y afloja entre quienes ganan y pierden con los pactos; pero estos son, todos ellos, perfectamente legítimos.

El Partido Popular, gran defensor de los gobiernos de "la lista más votada" (no por otra cosa que su mayor dificultad para llegar a acuerdos) permitió que de 2007 a 2011 Coalición Canaria gobernara siendo la segunda fuerza en aquella Comunidad y tras una victoria contundente del socialista López Aguilar. El PP era tercero en número de votos. Sin salir de las islas, en la de Palma, concejales socialistas han entregado ahora dos gobiernos al PP. Otros díscolos del mismo partido en Euskadi han apoyado a Bildu contra las directrices de sus dirigentes. Como ya es conocido, IU ha entregado alcaldías al PP en detrimento de las "mayorías de izquierdas", pero acusan al PSOE de hacer lo mismo a la inversa. Podrían analizarse también los peculiares pactos en comunidades con más diversidad de partidos, donde concejales de CiU, PSC, UPN, PNV o BNG han negociado casos particulares a espaldas de otras cuestiones de interés colectivo. Por no hablar de la bonita novela que están protagonizando en Asturias el PP y su pequeño gremlin, llamado FAC.

Hemos decidido que este sea nuestro sistema, y a casi todos les gusta cuando les sirve para ganar; es decir, para gobernar. Y eso, al final, no es más que respeto a la voluntad de los ciudadanos, de la que nuestros parlamentos y corporaciones son un reflejo.

11 comentarios:

  1. ¿El entrecomillado "no pactamos cuestiones municipales porque somos un partido de ámbito nacional" dónde está en la noticia que enlazas? Es que no encuentro esa afirmación.

    Y, salvo que sugieras que 460.000 votantes son completamente estúpidos; creo que está claro que hay gente que apoya su visión que a mí me parece perfectamente legítima.

    Estamos en una democracia de partidos e, igual que Izquierda Unida ve imposible pactar un Ayuntamiento con el PP; UPyD ve imposible pactar un Ayuntamiento con PP y PSOE (salvo cambio en su postura y que se comprometan con lo que piden). Ya me dirás si en un Ayuntamiento hay más motivos para hablar de derechas e izquierdas que de las leyes electorales.

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  2. PD: aunque al final IU sí que haya pactado Ayuntamientos con el PP, no es lo que decían que iban a hacer en campaña, por lo menos Cayo Lara.

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  3. PPD: y el último y ya me callo xD. Simplemente decir que, como señalas para IU, el caso es que dentro de 4 años los votantes valoraremos bien o mal lo que hayan hecho los concejales de UPyD.

    Concejales que, aunque no lo creas; llevaban programas electorales municipales (más o menos elaborados, pero algo llevaban) y podremos discutir lo que hayan conseguido o no.

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  4. Te contesto: el entrecomillado no está, efectivamente, en ese enlace. Es una afirmación del dirigente regional del partido en Madrid, Luis de Velasco, en una entrevista de radio a una emisora local (la de la Cadena SER, creo recordar). Te busco el corte si lo quieres. Como no lo he encontrado escrito he enlazado una noticia que en todo caso contextualiza la misma idea.

    Aclarado eso, yo no he dicho la mitad de las cosas que dices que digo. Naturalmente, yo no creo que los votantes de UPyD sean estúpidos, de hecho UPyD no los ha engañado porque lo que dice ahora lo decía antes de las elecciones. Si me relees sin emoción, verás que UPyD es de hecho el partido que mejor parado sale de mi análisis, puesto que es el único al que, al menos, atribuyo coherencia en lo que hace dice, que no está nada mal.

    Pero igual que UPyD puede legítimamente (tampoco he dicho que no lo sea) plantear en su libertad como partido unas condiciones para pactar alcaldías, yo puedo en mi libertad de pensamiento y expresión decir que no estoy de acuerdo e incluso que me parece una idiotez, ¿no? Pues eso es lo que hay.

    Y mi desacuerdo no tiene que ver con que me parezca mal que se reforme la ley electoral o que se devuelvan las competencias educativas al Estado, sino con algo bastante básico: como tengo cierto conocimiento de la organización administrativa e institucional del Estado y tengo un importante respeto democrático por ella, la exigencia en cuestión me parece fuera de lugar, y sé que el lugar para plantear esas reivindicaciones no es ése ni el momento éste. Ése es todo el fondo de mi reflexión. Si Rosa Díez se presenta a las elecciones al Congreso con esas dos ideas, naturalmente podremos discutirlas, como de hecho ocurrirá; pero plantearlo en un ayuntamiento es tan serio como aquella propuesta de un partido villalbino que hablaba de modificar el eje de rotación de la tierra: resulta que no es posible, que no se puede hacer ahí; y ése es el fraude: proponer algo sabiendo que es imposible llevarlo a término (ahí, en esa elección, en ese lugar).

    Como también he leído las propuestas programáticas de todos los partidos con capacidad para ser elegidos en mi ciudad, sé que UPyD tenía propuestas (aunque finalmente se ha quedado sin representación). Precisamente por ello no entiendo que obvien ese programa que se han molestado en redactar para acabar proponiendo... magia.

    A tu segunda PD: sí, IU dijo una cosa y ahora ha pasado otra porque los suyos se han revelado, pero observarás que los suyos son más (y con más años ahí) que los de UPyD, y a este partido también le ha ocurrido (está enlazado). Los partidos tienen que acostumbrarse a que nadie está libre de que le salga un grano; luego la clave es cómo se reacciona ante las circunstancias internas.

    Un saludo.

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  5. Es que a mí me parece que UPyD no ha hecho absolutamente nada excepcional, salvo porque sus reclamaciones son nuevas. Porque no son para los programas, sino para los pactos. Los programas son locales, pero los pactos se hacen con partidos.

    Y por los mismos motivos que el PP decía que no iba a pactar con Bildu, aunque el terrorismo no sea competencia local; igual que IU no pacta con el PP aunque la mayoría del gasto social no tenga nada que ver con los aytos; igual que Bildu no pacta con UPN o el PP aunque la independencia y los nacionalismos poco tengan que ver con las competencias municipales; igual que el PSOE tampoco pacta con el PP (fuera de Euskadi) y ahora anda expulsando militantes; pues UPyD no pacta con partidos que no compartan ni siquiera la reivindicación de sus esencias fundamentales.

    Ya digo, creo que se ve (no eres el único) una excepcionalidad donde no la hay.


    Y bueno sobre esto de los díscolos en IU y en UPyD me parece distinto porque en IU tenemos ya incluso a los dirigentes de Extremadura proponiéndolo para las autonómicas, por ejemplo. Vaya, que ellos tienen un problema cualitativamente más gordo.

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  6. ¡Ahm! Y si lo que me quieres decir es que todo lo anterior también te parece mal y que en las elecciones municipales lo que se debería decidir son los asuntos y programas locales independientemente de siglas ... pues te diré que bienvenido a la democracia de partidos.

    Que si la discusión es sobre democracia de partidos sí o no; pues yo soy el menos indicado para discutirlo.

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  7. Por insistir y dejarlo claro: que no se me diga que UPyD es el único partido que pone criterios por encima de los locales para tomar decisiones sobre pactos cuando están todos los partidos expulsando a los concejales díscolos precisamente por tomar decisiones locales atentando contra directrices nacionales.

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  8. No, no quiero discutir la democracia de partidos ni entrar en filosofía profunda, porque como ya he dicho creo sinceramente que no la hay en este caso. Yo también insisto: lo que ha hecho UPyD me parece coherente y respetable, y dicho esto, también me parece incomprensible. Vuelvo a explicarte por qué.

    Dices que todos los partidos siguen directrices nacionales. Correcto. Lo que no siguen es directrices mágicas. Cuando el PSdG-PSOE pacta una alcaldía con el BNG ninguno de los dos partidos pierde su esencia básica, ninguno reniega de su ideario de base ni tampoco de su programa de máximos, que sigue siendo entre ellos sustancialmente distinto. Una buena parte del BNG apoya la independencia de Galicia. Seguramente ningún militante socialista votaría afirmativamente por ello. Y sin embargo, pactan alcaldías. ¿En base a qué? En base a la gobernabilidad local. En base a: en nuestro programa (local) pone esto, el en tuyo (local) pone esto otro. Lo mezclamos, hacemos uno común y gobernamos porque somos dos partidos más o menos de izquierdas, más o menos socialdemócratas, que pueden conjugar sus programas (esa sería la directriz nacional, una directriz ideológica, que naturalmente se puede aplicar en cualquier ámbito administrativo, y no sobre asuntos concretos externos a la administración local que limitan cualquier capacidad de actuación).

    Este ejemplo vale igual en el caso PP-CiU, PP-CC, PSC-ICV, PSOE-IU y todos los demás. Las directrices nacionales son pactar con grupos con los que se comparte ideología, no pactar asuntos concretos externos a lo que se está pactando. Por tanto la comparación no me sirve.

    Ocurre que muchos dicen que UPyD es el partido sin ideología. Pues no lo sé. Si el fundamento para no llegar a acuerdos fuese que no comparten con nadie una base ideológica, bien; pero no se puede poner encima de la mesa la ley electoral, porque lo que se negocia con un alcalde en el ámbito local es qué política social se va a aplicar (afinidad ideológica), si vamos a subir los impuestos o a bajarlos (vuelta a lo mismo), si vamos a poner una tasa de basura o a quitarla (más), si vamos a construir más vivienda protegida o a ceder suelo para un hospital o vamos a potenciar la vivienda libre y a retirar las ayudas al alquiler (lo mismo otra vez). Por tanto no, lo que ha hecho UPyD no lo hace nadie; para nada.

    Incluso en uno de los ejemplos que me pones (Bildu-PP, PPE-PSE) está clarísimo que la cuestión no es ni mucho menos supramunicipal. El PP no pacta con Bildu porque sospecha que esos tipos son parte de ETA, y que por tanto podrían querer llegar ahí para tener información y financiación para pasarla a otros tipos que la utilicen para matarles y secuestrarles. El PP y el PSE pactan en Euskadi precisamente porque eso es lo que les une. Así que, más en primera persona, y más cercanía, imposible.

    No, nunca he visto al PP o al PSOE diciendo que su condición para pactar una alcaldía sea la aprobación o no de una ley nacional. La directriz nacional de los partidos es ideológica, pero conjugando esa ideología para gobernar los municipios, que es lo que se decide.

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  9. No estoy seguro, pero me da que la acumulación de poder municipal fue mayor en 1983

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  10. Es el dato en el que coinciden todos los medios, entiendo que no por porcentaje en voto o porcentaje en concejales, sino por el número total de alcaldías que ha conseguido ahora el Partido Popular.

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  11. Mi querido Jorge,

    Cuando consigamos post más cortos, te haré comentarios más largos... :)

    El fenómeno UPyD preocupa. Y preocupa mucho cuando sus principales aseso no son alternativa. ¿Qué está ocurriendo?

    Un abrazo enorme

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