20/06/2011

Coherencia y responsabilidad

Para muchos, Guillermo Fernández Vara es uno de los dirigentes más sensatos y coherentes del PSOE actual; quizá también uno de los más capacitados para gobernar (y para gestionar, que no es lo mismo). Pero el líder extremeño ha perdido las elecciones, con un resultado que supone un vuelco electoral contundente que impide discernir cuánto hay de rechazo al gobierno de España y cuánto de castigo a su propia gestión.

El ya casi ex presidente se marcha con una elegancia muy poco habitual en la política española: tras la decisión de Izquierda Unida de abstenerse en la votación de investidura para facilitar el gobierno de la Junta al Partido Popular, Fernández Vara ha pedido a los suyos que no culpen a IU de unos malos resultados que son propios. La coalición comunista no ha provocado que el PSOE pierda 8 diputados. Toca hacer autocrítica, y aunque el pacto entre IU y el PP sea complicado de entender, es absolutamente legítimo. Como todos en democracia. Los socialistas no deberían entretenerse en cuestiones que ya son ajenas.

Guillermo Fernández Vara, secretario general del PSOE de Extremadura y presidente en funciones de la Junta, responde a los medios tras votar. (Flickr Guillermo F.V.)

Fernández Vara sabe que una nueva victoria del PSOE depende exclusivamente del PSOE. En Izquierda Unida saben también que la mejora de sus resultados puede depender... del PSOE. En los últimos años, a IU le ha ido bien cuando al PSOE le ha ido mal, y viceversa. Ignorar este detalle sería una trampa absurda. En las últimas elecciones generales la coalición estuvo al borde de ser extraparlamentaria; y si ahora ha mejorado (sensiblemente) sus resultados es gracias a la debacle socialista. ¿Qué traducción tendrá en los votantes entregar un gobierno tan simbólico como Extremadura al Partido Popular? El diputado Gaspar Llamazares contesta: "El PSOE hace política de derechas, pero no es la derecha. Asimilar ambos es ignorar años de historia y la sociología electoral, que es lo real". Y añade: "La decisión de IU Extremadura me parece un grave error. Porque incumple la palabra, porque no la entiende el votante".

Efectivamente, en las últimas horas ha circulado como la pólvora el vídeo en el que Cayo Lara pronuncia la frase clave: "no habrá ningún gobierno del PP con el voto o la abstención de IU". También la pronunció en Extremadura. ¿Por qué no dijo entonces el dirigente regional, Pedro Escobar, que no la compartía? ¿Por qué no lo hicieron muchos líderes municipales que ahora han dejado caer las mayorías de izquierda? ¿Por qué no consultaron a sus bases antes de la cita con las urnas? Esa ocultación de una circunstancia que era perfectamente posible ha sido un fraude a los votantes de IU. Los candidatos dijeron en campaña qué era lo que no iban a hacer con su voto. Han hecho justo lo contrario.

La decisión de IU puede tener, por tanto, un coste electoral para la coalición; pero lo tiene sobre todo para las ideas que dice defender. ¿Cree Izquierda Unida que un gobierno del PP en minoría puede no ser "tan de derechas" porque haya tres diputados de su formación en el parlamento? En Geografía Subjetiva nos recuerdan que no sólo de leyes vive la administración; sobre todo se aprueban reglamentos que no necesitarán de la mayoría ideológica que compone la Asamblea de Extremadura.

Si lo que pretende IU es ceder ahora un gobierno al PP para hacer después un bloqueo irresponsable, paralizar la acción de gobierno o forzar una moción de censura, lo único que estará haciendo es construir su desaparición y apuntalar la futura seguridad electoral del Partido Popular extremeño. El PSOE no debería dejarse llevar en esa posible estrategia.

Si IU hubiese querido un ejecutivo de izquierda, de lo que ellos llaman "más izquierda", podría haber posibilitado un gobierno en coalición que controlase desde dentro. Entregar el gobierno a la derecha no indica demasiado compromiso político, ni una volcada defensa de las clásicas purezas ideológicas en las que esta formación se suele envolver. En todo caso, su decisión es perfectamente democrática y legítima: convertir a José Antonio Monago en presidente. De su gestión deberán responder ambos actores ante sus votantes: el PP como responsable e IU como corresponsable. La oposición en Extremadura es, desde mañana, el Partido Socialista.

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