27/05/2011

La Masa

Lo quería decir yo y lo ha dicho el amigo Javier Maján. Aquí sus palabras:
Cuando las cosas van bien, hay que tener unidad porque para eso van las cosas bien. Cuando las cosas van regular hay que tener unidad para que las cosas no vayan peor. Cuando las cosas van mal hay que tener unidad porque el no estar unido es peor. 
¿Alguien tiene la amabilidad de decirme en qué momento es bueno y justo que alguien diga que no se están haciendo las cosas bien?
Y lo más importante: ¿a qué llaman en el PSOE unidad? ¿Es unidad que una candidata a las primarias que reconoce públicamente que quiere serlo dé un paso atrás soltando sopapos a su partido con las televisiones y radios en directo y una lamentable lagrimita en los ojos? ¿Es unidad que varios dirigentes regionales del partido desautoricen día sí y día también al presidente del gobierno a la par que secretario general? ¿Llaman unidad a las portadas de los periódicos diestros y siniestros (bueno, siniestros son casi todos) anunciando la enésima conspiración de Rubalcaba para hacerse con el poder?

El PSOE ha vuelto a optar por la solución de La Masa. Todos juntos, poniendo cara sonriente y feliz como si aquí no pasara nada. Una cara que nadie se cree porque, vaya, no es real. La Masa es de esas de plastilina, que se va moldeando, que tiene demasiadas manos empujando, haciendo figuritas y llevándose trocitos a una parcela insular. Hipocresía absurda y carcajada general en el encantado adversario, que si antes estaba tumbado en el sillón de espera ahora, además, ha encendido el puro y se ha servido un copazo.

"Señores, acabamos de darnos el batacazo electoral de nuestra vida y os vamos a decir que nuestra respuesta es comprensiva con ese electorado que ya no nos quiere: no hacer nada". Ése es el mensaje. ¿Programa? ¿Qué tiene eso que ver? Llega Rubalcaba, el Chuck Norris de la socialdemocracia, y lo arregla todo. Quizá, incluso, mejor: "como el golpe ha sido tan grande vamos a renunciar a que todos hablen, os diremos que la democracia interna ya no nos gusta tanto como ayer y que vamos a impulsar la renovación con un señor que lleva haciendo política desde que pusieron los leones del Congreso mientras toda una jauría carga sus armas dispuesto a degollarle".

Guau. Wow, en anglosajón.

Hay quien piensa que la retirada de Chacón es una oda a la unidad que los ciudadanos van a recibir con entusiasmo. En realidad no. ¿En qué punto dañan más unas primarias y un debate político que una guerra de conspiraciones, agarres al sillón y elementos oscuros que, claramente, no se acabarán ni en una votación ni con la llegada de una campaña electoral? ¿Interesa al PSOE enquistar su problema de liderazgo y tener a una manada de cargos ansiosos babeando con rabia ante la segura e inminente pérdida de su cómoda madriguera?

El problema de esto no es Chacón (ella, por cierto, ha dado un gran paso en favor de sus intereses). No sabemos tampoco qué quería hacer o proponer, ni con qué precio. Tampoco Rubalcaba. Ni Fernández Vara. Ni Patxi López. Ni Tomás Gómez. El problema no es si se opta por unas primarias, por un Congreso o por designar al candidato en el Comité Federal con cuatro tipos haciéndose carantoñas en la oreja. Al ciudadano eso le da absolutamente igual, sobre todo porque ni siquiera sabe qué son esos saraos ni qué se hace allí. ¿Señores con corbata que se reúnen para apuñalarse a puerta cerrada y aplaudirse con las puertas abiertas? ¿A mí qué?

El problema es que el Partido Socialista ha optado por no cambiar nada, centrarse en sí mismo y suicidarse en las urnas haciendo oídos sordos a todo lo que ocurre a su alrededor. Además, lo hace de la peor manera posible: con mucho espectáculo. Con todos los fuegos artificiales que sea posible. Con muchas cámaras. Y, como siempre, mediante decisiones en varios y contados despachos. Una imagen de unidad y seguridad como para quitarse el sombrero. Los ciudadanos que se quedaron en casa el domingo están ya haciendo cola para ir a votar por lo que diantres sea que el gran y eterno PSOE les presente en una papeleta que va a llegar mojada.

Ni el gobierno ni el partido que lo sustenta tienen credibilidad ni despiertan interés alguno en una sociedad que observa como un nutrido grupo de dinosaurios discuten sobre el aire. Sobre Su aire. Eso era lo que tocaba solucionar. Pues no.

Los manifestantes de Sol dirían "lo llaman unidad y no lo es". En Ferraz son más "de unidad en unidad, hasta la derrota final".

3 comentarios:

  1. Están unidos pero en diferentes grupos. Eso ha pasado en casi todos los partidos políticos. La duda es... porqué van a sacrificar a Rubalcaba en una carrera por la presidencia que (sin duda) será de 4 años como mínimo y de 8 en el más que posible escenario final? No tienen un Almunia que les sirva para recibir leches en la próxima campaña??

    Slds,

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  2. @ Jesús D.

    Rubalcaba ha dicho en varias ocasiones que no quería seguir mucho más en política, así que si se trata de una victima propiciatoria para recomponernos, mejor sacrificar al que no le importe acabar con su carrera política de ese modo.

    Ello no quita que como dice Jorge (Bueni'mo post, como decimos por aquí) que aunque yo personalmente hubiera votado por Rubalcaba, el espectáculo que están ofreciendo es de lo más lamentable.

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  3. Mi querido Jorge,

    La Masa está un poco divivida en este respecto aunque quieran venderlo de Masa. Es salud política tener alternativas en cuanto a candidatos y prferencias varias...

    Un millón de besos

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