Dudas son las que asaltan al PSOE. El partido está nervioso, inquieto. Acaba de sufrir una gran debacle electoral y sus dirigentes no saben cuál es la mejor salida para salvar los muebles en las inminentes (en esta situación incluso el mejor escenario, de casi un año, es inminente) elecciones generales.
Zapatero prometió primarias para elegir al próximo candidato a la presidencia. José Blanco afirma que cualquier otra cosa serían "pactos entre bambalinas". José Bono pide ahora que el Comité Federal (que se celebra el próximo fin de semana) sea quien apruebe ya un candidato por la vía rápida. Patxi López parece liderar a quienes van más allá y solicitan que se celebre un Congreso en el que lo que se decida no sea un nombre sino un nuevo proyecto político y, claro, la dirección del partido. Es decir, mover a Zapatero de la secretaría general antes de la cita electoral y llegar a ella con nuevos órganos ejecutivos y programa.
¿Y cuál es en realidad la mejor opción? El principal problema que tiene ahora el PSOE se llama paro. Y, como madre de este, la señora economía. No hay más. El principal problema del PSOE es el principal problema de España. Y así debe ser. Pero sí es cierto que el resultado electoral que este partido coseche en un año puede depender en gran medida de cómo afronte los próximos meses.
Zapatero entró distinguiéndose de su predecesor en Moncloa y quiere salir igual. Lo que en este caso le distingue de Aznar son las primarias frente al dedazo. ¿Pueden suponer un problema? ¿Se volcará el partido en sí mismo en lugar de hacerlo en la ciudadanía? El caso es que eso es lo que ya está ocurriendo hoy. Destacados dirigentes se tiran muebles planteando su sistema en lugar de acatar la hoja de ruta marcada por el aún secretario general, si bien es verdad que a día de hoy contradecir a Zapatero no es muy impopular. Frente a ello, la otra opción sería darle salida de la forma más elegante posible. Porque, de hecho, que las primarias sean o no elegantes o perjudiquen o no a la imagen del partido, depende exclusivamente de sus candidatos y militantes. Es decir: parte del PSOE nos está diciendo que no se fía de los suyos y que hay que apadrinarlos. ¿No es una interesante lectura?
Si ahora los socialistas decidiesen dar un paso atrás y decir que no a las primarias su imagen no mejoraría. En absoluto. Tanto si las elecciones se celebran en marzo como si se celebran en otoño, el daño que puedan hacer habrá muerto entonces. Las primarias de Madrid, con una federación regional enloquecida, no fueron tema de conversación general en mayo. Sin embargo, que finalmente se suspendan sí va a ser un arma arrojadiza contra el PSOE y, seguramente, algo que muchos ciudadanos de izquierdas, convencidos de la bondad de las primarias como sistema y no como excepción, no van a aceptar.
En todo caso, ¿es lo más importante? Tampoco. Con comité, con primarias o con congreso, lo importante para el gran problema del PSOE (aparejado al gran problema de España) es su credibilidad. Los ciudadanos no saben qué va a hacer el PSOE ni cuáles son sus ideas para salir de la crisis. Si es que las tiene. Ya nadie confía en Zapatero. El reto de aquí a marzo, o de aquí a octubre o noviembre, es que alguien convenza al electorado que se quedó en casa el domingo de que sí hay alguien que sabe qué hacer; ya sea con el fin de ganar las elecciones o al menos con el de que el PP no obtenga la mayoría absoluta (que a día 25 de mayo es el único reto posible para Ferraz).
Este no es el tiempo político de poner una cara sonriente y decir "somos maravillosos" o repetir insistentemente en mítines golpeadores de pecho "vamos a ganar las elecciones y a arreglar el paro". Daría grima, de hecho. ¿Alguien recuerda cuántas veces ha dicho Zapatero que ya no subirá más? ¿Alguien sabe qué pasa cada vez que lo dice y cuántos votos pierden las candidaturas de su formación? Hace pocos días el secretario de Estado de economía del gobierno que a un año vista no supo predecir la crisis afirmó que los jóvenes podían estar tranquilos, que en 30 años las cosas les irán bien. No han aprendido la lección. ¿Tampoco lo harán cuando el Partido Popular está a punto de asumir el gobierno en la mayor parte de ayuntamientos y comunidades de España? Enternecedor.
Eso se puede solventar en unas primarias (¿en qué principios se distinguirá un candidato de otro?) o en un congreso, que es el órgano del partido que precisamente se dedica a establecer planteamientos. Si alguien cree que un PSOE haciendo piña, diciendo que todo es feliz y que lo más importante es llegar a las elecciones sonriendo va a mover al electorado no se ha enterado del mensaje que las urnas acaban de transmitir.
Si el PSOE sólo contempla llegar a unas elecciones con una falsa postura o llegar a unas elecciones roto, es verdad que ambas cosas van a recibir un sustancioso repaso electoral. Lo llamativo es que nadie contemple la tercera opción: tener la madurez suficiente para establecer un debate interno sano, lo suficientemente rápido como para ponerse a trabajar en la calle con margen para que el nuevo discurso cale, extraer conclusiones, explicar a los ciudadanos que se asume el mensaje de descontento traducido en las urnas, que se encauza en decisiones concretas y que se intentará explicar con coherencia.
Ah, ya, ¿que esto va de un buen puñado de gente peleándose por lo suyo y que por tanto es imposible? En ese caso, queridos socialistas, da igual que decida un comité, un congreso o unas primarias. Dejad de discutir: el PSOE perderá las elecciones. De forma escandalosa, contundente y humillante. No hay más.
yo iría a una eleccion directa de SGral, ampliando las primarias a los simpatizantes y la ciudadanía en general que quiera "apuntarse a votar" tal como se hace en EEUU. Devolverle a la gente la palabra. Si ser el SG del PSOE es tan importante para españa, que lo es, demos la voz a los españoles, no solo a nosotros mismos
ResponderSuprimirQueremos un congreso! Qué más da que nos liemos a hostias durante un par de semanas. Lo importante es trazar una nueva línea política. Con unas primarias, no vamos a conseguir más que un candidato. Con un congreso, podemos conseguir algo más.
ResponderSuprimirDespués de unos meses lanzando el bulo de Chacón y Rubalcaba, que parece que no ha terminado de calar -todo el mundo lee las elecciones municipales en clave nacional, y por desgracia así hay que proceder-, quizá haya llegado el momento de encontrar alguien que sea lo que Zapatero fue hace 10 años.
Yo he leído ya por ahí la propuesta de una candidata. Elena Valenciano. Y si se presenta, tendrá mi apoyo.