29/10/2010

La izquierda de verdad

Fotografía: Marcelino Camacho en 1978. elmundo.es

Ha fallecido Marcelino Camacho, primer secretario general de Comisiones Obreras y, a decir de muchos, líder fundador del sindicalismo moderno en España. Hoy todos los medios glosan su vida, con especial atención a la transición democrática en la década de los setenta. Camacho pasó algunos años en prisión y trece en el exilio. A los que nacimos en la siguiente década, con el sistema encarrilado y los ánimos más tranquilos, nos queda escuchar la historia en boca de nuestros mayores, analizarla, desmitificarla desde la distancia -como así a sus protagonistas- y aprender de ella. Hoy, que para algunos es jornada de emoción, vamos a dejar que sean ellos los que hablen.

Pero sí se pueden comentar otras cosas, enlazando con las implicaciones políticas presentes. El fallecimiento de Camacho se produce un mes después de la última huelga general que el dirigente comunista ha tenido ocasión de observar -esta vez desde su domicilio a causa de su enfermedad- y en pleno debate sobre el papel social que sindicatos e izquierda deben desempeñar y, sobre todo, cómo deben desempeñarlo.

Y coincide, también, con la marcha de Reyes Montiel de la Asamblea de Madrid, donde es diputada, y de Izquierda Unida, la formación a la que hasta hoy ha representado.

Toda la izquierda está recordando a Camacho con simpatía, sin excepción de partido o sindicato. Parece que nadie duda que haya hecho una gran aportación a la democracia, las libertades o los derechos de los trabajadores. Sin embargo, se puede hacer una reflexión aprovechando cierto aspecto de su carácter y pensamiento. Camacho pertenecía a ese "lado duro" de la izquierda, y lo manifestó hasta el último momento apostando por Toxo al frente del sindicato en contraposición a Fidalgo, del que llegó a decir que "no es de izquierdas". Un lado duro que se arroga la izquierda "pura" y que es quien, parece, está ahora al frente de la coalición Izquierda Unida tras la etapa de leve apertura ideológica que se vivió con Gaspar Llamazares. Reyes Montiel era de estos últimos, de los que querían convertir IU en algo más que una reproducción del PCE.

Sabiendo pues lo que pudo empujar hace años, ¿está hoy conectada esa ideología tradicional, anclada en lo que se vivió varias décadas atrás, con la sociedad y los trabajadores de hoy? Probablemente no. Cuando un país evoluciona lo hace la sociedad, y con ella sus inquietudes y sus problemas. Si los políticos no evolucionan a la par es que algo está fallando. El PSOE sí supo y sabe entenderlo, y a la vista está el resultado electoral y de gestión. Algo ha cambiado España desde ese día de 1982 del que ayer se cumplieron 28 años.

Montiel se va porque no siente que represente a IU, ni IU representa las siglas para las que fue elegida. Son sus propias palabras. No espera al final de la legislatura, se retira honestamente a tiempo de ser coherente con lo que ha defendido; por esa lucha interna -ideológica, y también de poder- en la que ahora han ganado otros. Lo negativo es que en esta ocasión cierto sector de la sociedad madrileña que se siente de izquierdas pierde dos referentes -con ella, Inés Sabanés- que han simbolizado la cercanía a los madrileños. Sabanés es, probablemente, una de las pocas representantes de la política en Madrid a la que muchos ciudadanos hemos tenido ocasión de ver personalmente y sin un séquito detrás. Montiel ha peleado durante estos años en soledad -la ajena y la propia- para informar acerca de lo que ocurría con las 'oscuras' contrataciones de la Comunidad de Madrid a empresas relacionadas con la trama Gürtel.

Si a lo anterior sumamos que son muchos los que tampoco se ven identificados con el perfil del candidato del PSM, Tomás Gómez, se puede afirmar que un gran porcentaje del electorado de izquierdas en nuestra Comunidad se ha quedado huérfano, hecho que facilita la repetición de la mayoría absoluta del Partido Popular y de su candidata Esperanza Aguirre. Tomás Gómez, probablemente por ambiguo y gris -y por lo que pesa sobre la marca de su partido la crisis económica-; Izquierda Unida... por demasiadas cosas. ¿Quién quiere a ese PCE que ama dictaduras ajenas, se revuelca en las propias y se expresa desde una realidad ya superada hace dos siglos? Y aún más: ¿quién quiere a esa IU-PCE que niega que haya que combatir al PP por la corrupción porque esto "distrae", y prescinde de sus mejores valores humanos, de los que más han trabajado?

Las elecciones generales de 2012 serán algo distintas, puesto que sí contarán con una opción 'intermedia' entre la conocida IU y el PSOE. Se trata de Equo, la iniciativa que lidera el ex director de Greenpeace España, Juan López de Uralde, a la que ya ha mostrado su apoyo la ex diputada Montiel y por la que también ha dejado ver simpatía o respeto -sin llegar más allá- algún otro dirigente desencantado -o no- de IU y PSOE, como la que fue Ministra de Medio Ambiente durante la primera legislatura de Zapatero, Cristina Narbona. Equo habría nacido para aglutinar el voto verde, ecologista, en uno de los pocos países de Europa donde no tiene representación parlamentaria -salvando la excepción con tintes nacionalistas de ICV en Cataluña, con un escaño en el Congreso-. Sería por tanto el primer nacimiento estatal de un partido ecologista que defendería a su vez los valores de la izquierda social y económica, y que parece que puede contar con apoyos de personajes ya reconocidos en la vida pública y procedentes de sectores diversos. En época de crisis y de confusión: ¿hasta dónde podrá llegar este proyecto? Puede ser un fracaso más o puede ser la nueva tercera vía de la izquierda que muchos venían reclamando. Tiene a su favor que no parece adolecer de los personalismos que han minado la credibilidad de casi todas las creaciones recientes de partidos en España, como UPyD, ya conocido socialmente como "el partido de Rosa Díez"; un grupo que a pesar de todo repetirá con crecimiento y podría asentarse como la opción favorita para un sector liberal algo amplio.

En fin, parece que vienen tiempos interesantes donde, frente a la diversidad concentrada en pocos partidos -o dicho de otra manera, partidos enormes con gran diversidad interna- a la que nos hemos acostumbrado, se van definiendo alternativas minoritarias con identidad propia. Veremos si la sociedad votante está dispuesta a confiar en esos nuevos caminos frente a los ya conocidos.

28/10/2010

Grandes logros políticos: criticar una propuesta por machista y conseguir superarla



La política tiene estas cosas: un día te critican y al siguiente tienes que criticar tú. Da igual cuál sea el fundamento, el argumento o el objetivo; hay que ponerse a caldo.

En Castilla-La Mancha, donde parece claro que se va a librar una de las más importantes batallas políticas en las próximas elecciones autonómicas -según algunas encuestas el PP tendría posibilidad de arrebatar un gobierno histórico de los socialistas- el crecimiento de la tensión provoca a su vez el crecimiento del número de estupideces que se dispara desde las trincheras electorales.

A raíz de la publicación de los ingresos de Cospedal, secretaria general del PP nacional y, a la sazón, candidata a moverle el sillón al Presidente Barreda, se ha iniciado un intercambio en el que atacó primero el PSOE proponiendo que una misma persona no pueda cobrar dos salarios -algo bastante absurdo, puesto que lo lógico sería impedir que pueda ocupar dos cargos, no cobrar por ellos-.

La respuesta no se ha hecho esperar. Ana Guarinos, portavoz del Grupo Popular: "No entiendo cómo es posible que se cuestione en una misma persona, y este hecho no se cuestione en una unidad familiar. Es decir, ¿por qué una persona no puede ejercer varias responsabilidades políticas y hacerlo bien, y una unidad sí que puede hacerlo, como es el caso de Barreda y su señora?"

Principalmente porque dos personas son dos personas y una persona es una sola, claro. Es que hay que explicarlo todo. Pero remata poniéndole el broche de moda -Valladolid duele, como duele Valladolid-: "Tiene que ver mucho con la actitud machista de Barreda". Sí, dice Guarinos que Barreda piensa que Cospedal no puede con tantos cargos "por ser mujer", aunque no hemos escuchado nada parecido de la boca del Presidente. Esto es lo que yo llamo antifeminismo -y que hace mucho daño a la consecución de la igualdad-: cada vez que una mujer que es criticada se escuda en que es mujer para evitar la crítica está pidiendo a gritos recibir un tratamiento inferior, de persona débil. En política se critica al político, sea mujer u hombre; eso es la igualdad. ¿Está insinuando alguien que a una mujer que ejerce un cargo de responsabilidad hay que hablarle más bajito? Pues va más allá la portavoz: "El problema que tiene Barreda es que las últimas encuestas le han dicho que una mujer como Cospedal va a vencer a un hombre como Barreda, y esto le ha sacado de quicio, y directamente ha tenido que ir contra la capacidad, demostrada, de Cospedal".

Bueno, pues dejando a un lado la imaginación que conduce a narrar cuestiones que nadie ha planteado -ni seguramente pensado-, basadas en demagogia política de tercera división, analicemos los argumentos. Según el PP es machista que alguien proponga que una persona -mujer u hombre- se llene de cargos; pero es de gran sensatez que alguien afirme que... ¿la esposa de un político que es a su vez política no pueda cobrar por hacer su trabajo? ¡Cáspitas! ¿Qué sueldo se elige: el del marido por norma?, ¿el de la mujer?, ¿el más alto? ¿Está proponiendo el PP que Clementina Díez, Diputada nacional, tenga que "vivir de su marido", o por usar esa expresión que a la España de los sesenta le apasiona, "ser una mantenida"? Además: ¿qué es una unidad familiar para el PP? ¿El matrimonio? ¿La pareja de hecho? ¿Arrejuntados vale? Se han ganado un aplauso. Es sencillamente maravilloso. Una idiotez maravillosa.

Mientras dejamos a la portavoz Guarinos aprendiendo a contar -puede pedir ayuda en esto a todos sus compañeros, hombres, y a todas sus compañeras, mujeres- para lograr entender la diferencia entre una persona con muchos cargos y dos personas con un cargo cada una; vamos a recomendar a la 'clase política' -si es que eso existe- que de aquí a mayo introduzca la tila en la dieta de campaña. Se ve que están todos muy nerviosos, y eso luego da unos disgustos tremendos. No miro a nadie.

Supongo que por esta razón Juventudes Socialistas de Castilla-La Mancha ha querido introducir una nota de humor a la polémica, satirizando a la ya protagonista María Dolores de Cospedal en un vídeo de humor de bastante calidad técnica, teniendo en cuenta los pocos recursos con los que suelen contar las organizaciones políticas juveniles -vaya, las pifias mortales que a veces circulan por ahí-. En él, la líder del PP aparece retratada como María Currelas de Cospedal, una trabajadora que vale por treinta porque gana lo que treinta. El problema es que nadie nota la diferencia.

26/10/2010

La importancia de la comunicación (o todo lo contrario)

Fotografía: Carlos Espeso en elmundo.es.

El alcalde de Valladolid ha demostrado que sus carencias llegan más allá de la mala educación y el escaso sentido del humor. Ayer supimos por los medios que el regidor comparte, con la verbal, una cierta incontinencia por la rúbrica. Vaya, que va estampando su firma en cualquier parte: las escrituras de una vivienda en un inmueble que tres días antes pertenecía a una entidad de la que era vicepresidente, la licencia como alcalde para construir áticos ilegales en ese mismo edificio donde él posee esa vivienda... y ahora, claro, el desembolso de 600.000 euros para cumplir con un mandato judicial y ejecutar su demolición.

Pues bien: sin querer menospreciar a la capital pucelana, todo hace pensar que si este hecho hubiese salido a la luz varios días antes, cuando el castellano caballero aún no nos había sorprendido con una de sus poéticas acumulaciones de hondos recursos estilísticos, la noticia ocuparía un lugar mucho más pequeño, al punto de no haber llegado a muchos medios nacionales. Conclusión: si a usted le gusta hacer cositas oscuras haga lo posible por mantener todo su ser en la misma oscuridad. Al fin y al cabo, viendo que sus vecinos están encantados, elección tras elección, el mejor favor que podría hacer León de la Riva a su partido es no molestar. Pero en fin, el tipo no tiene pinta de ser muy listo -que sí de ser un listo-, y desde este lado sólo podemos agradecerle su involuntario aporte a la transparencia, por la que siempre es positivo trabajar y que debe exigirse a cualquier instancia. En todo caso, recuerda mucho a Fabra: viven una realidad paralela, la de quien se sabe intocable y puede permitirse palabras gruesas y dedos en alto sin temor a una reprobación ciudadana o de sus superiores -si es que los tiene-.

Que parece que no. Su jefe Rajoy es el caso perfectamente inverso, con una política de comunicación consistente en no hacer nada, no decir nada y esperar. El mundo al revés: los que tendrían que callar dan la nota y quienes tendrían que hablar desaparecen.

Cuentan las crónicas que es la marca de la casa Arriola, y está claro que Rajoy sabe elegir a sus asesores: yo al Presidente del PP le recomendaría lo mismo; hay gente a la que se coge más cariño cuanto menos se escucha y sabe de ellos. Es tan suave, tan entrañable, ¿verdad? Rajoy, digo. Por eso le han recomendado meterse en la cama. Ahí fuera, con Rubalcaba vigilando al personal desde ordenadores gigantes hace mucho frío. Le habrán dicho: tú acuéstate, tómate una sopita y ya te llamaremos cuando seas Presidente. Si eso.

Y como él es tan bueno se dedica desde su lecho pre-presidencial a enviar mensajes a sus compañeros de filas, mostrando apoyo firme y leal a cualquier ceporro que se desboque. En público disimula, sonríe, o se planta con semblante serio y dice cosas ininteligibles sobre gobiernos, paros y crisis. Nada, en realidad. Pero en privado Rajoy premia y consuela a los suyos. Gran descubrimiento: ¡el líder del PP tiene opinión sobre algo! Y al parecer le gusta que sus alcaldes hablen de morritos ajenos. La pena es que estos son asuntos privados, dicen ellos. Así que, como las opiniones del primer partido de la oposición se reducen a íntimas actividades entre sus líderes nos quedaremos hasta 2012 con las ganas de saber más. Qué reforma laboral quieren hacer, por ejemplo. Cosas tontas, y así.

25/10/2010

Ganas lo que produces

Declaración de bienes de María Dolores de Cospedal. Imagen de elmundo.es

Hoy varios medios de comunicación informan sobre la publicación de la declaración de bienes correspondiente al año 2009 de María Dolores de Cospedal, publicada en el Boletín Oficial de Castilla-La Mancha. En total, la dirigente del Partido Popular ingresó 241.840 euros; en concepto de senadora (43.771 -a lo que se suman 25.538 por los gastos referidos a "sus funciones"-), de Secretaria General del PP (167.864) y de trienios del Ministerio de Justicia (3.560).

Algunos medios, como El Mundo o Público, destacan la importante diferencia de 150.000 euros entre lo que ingresa el Presidente Barreda y la aspirante a ser su alternativa en las urnas. Pero en realidad -y aunque pueda ser muy bien empleada como arma electoral por el PSOE de Castilla-La Mancha- esta disparidad no es el hecho reseñable, cada uno se dedica a lo que se dedica.

Lo verdaderamente importante es cuánto ha producido Cospedal en cada uno de sus cargos, y especialmente en aquel que es público y sale de las arcas del Estado -lo otro es problema de su partido-. ¿Cuánto tiempo dedica Cospedal a dirigir el segundo partido nacional y líder de la oposición, a presidir su homólogo castellano-manchego, a ser candidata por esta Comunidad viajando por ella y conociendo los problemas de sus vecinos de primera mano -y haciéndose conocer- y a tener una intensa actividad legislativa y de control al Gobierno en el Senado; además de comer, dormir, viajar -indispensable en sus funciones- y disfrutar de su familia, como supongo que cualquier ciudadano desea?

Pues del escaso tiempo que dedica podemos deducir lo poco que Cospedal produce, es decir, el escaso valor de sus ingresos. Cuando algunas personas hablan de las nóminas de ciertas estrellas futbolísticas olvidan que esas ingentes cantidades son rentables para su equipo, que las recupera en ingresos publicitarios, de imagen o por venta de productos relacionados con ellas. Lo grave de los sueldos de nuestros políticos no es por tanto que sean más o menos altos, sino en qué revierten al desempeño de sus cargos. La duplicidad -o triplicidad, o...- debería ser analizada de una vez en todos los partidos en los que se dan este tipo de casos: estas declaraciones de bienes carecen de sentido por sí solas, el siguiente paso es adjuntar una declaración de actividades que justifiquen dichos ingresos en lo que a puestos institucionales se refiere, garantía máxima de que el dinero público que perciben ciertos dirigentes sirve para algo más que la promoción televisiva de sus amables rostros.

21/10/2010

Crisis, ¿qué crisis?

Fotografía: elmundo.es 

Ya está todo escrito sobre la crisis de Gobierno con la que ayer Zapatero sorprendió -atención, que viene una frase hecha- a propios y extraños. Lo que ya no está tan claro es la fuente de sorpresa: si el hecho mismo de que el Presidente haya acometido una reforma tan profunda o el contenido de la misma.

Rubalcaba es el nuevo hombre fuerte del Gobierno. ¿Y esto qué significa? Pues no lo sé. Los caminos del Señor son inescrutables, y los del Señor Presidente son la hostia de inescrutables. Si alguien piensa que va a poder deducir de este nombramiento si Rubalcaba es sucesor, escudo, ambas cosas o todo lo contrario, o si Zapatero se presentará, no lo hará o se arrancará por bulerías, es que vive en un mundo paralelo donde los niños caminan cargados de ilusión. Por lo que a mí respecta no intentaré hacer el ridículo con un profundo análisis sobre la nada sabiendo que dentro de un mes podría reinar la realidad inversa. Me abstengo. Lo que está claro es que es un tipo inteligente, muy inteligente. Será interesante.

De la variabilidad meteorológica que anida en el clima de Moncloa sería bueno hablar. Zapatero negó por activa y pasiva que fuese a producirse algo semejante: "sólo Corbacho", decía él; "sólo Corbacho", repetían todos. Una vez más ha pedido a ciudadanos y medios que no confíen en su palabra. ¡Con lo fáciles que son las respuestas evasivas! Ni lo intentó. Torpeza peculiar del Presidente, por mucho que esto lo decidiese en una tarde tonta -algo que tampoco deja en buen lugar al más famoso representante de la improvisación-. Si alguien te cuelga un calificativo negativo y lo alimentas, no hay razón para la queja. Al parecer, a Zapatero éste le sienta bien.

Hecha la crítica inevitable, y dejando de lado la ficción, lo que sí podemos comentar son los hechos mismos. Por ejemplo, sorprende el puesto que se le ha otorgado a Jáuregui; es decir, ninguno. El Ministerio de Presidencia sin otra competencia aneja -y teniendo en cuenta además que Función Pública ha pasado a manos de Política Territorial- es el Ministerio de la nada. Antes de las últimas elecciones europeas -cuando yo andaba comentándole a Zapatero en un blog que no lee la importancia de tener comunicadores en un gobierno- Jáuregui me parecía un buen candidato a portavoz. Que finalmente le traigan del cementerio europeo a Madrid con semejante cargo es más o menos lo mismo que seguir políticamente muerto, y difícil de comprender cuando se ha cargado sobre las espaldas de Rubalcaba todo el contenido político del Ejecutivo. El hombre fuerte tendrá que lidiar personalmente con todo, sea o no de su estricto ámbito. Veremos cómo sale. ¿Para qué va a servir entonces Jáuregui? Pues Zapatero lo sabrá, dicho sea así, con algo de desdén. Dicen algunos que es el Ministro para las relaciones con el PNV. Pues hombre, si es el Ministro que garantizará la continuidad del Gobierno, el cargo tonto no es, pero le podrían haber dado un encarguito más -por disimular-. En todo caso, no le irá mal el puesto de escudero fiel para cuestiones internas, ya que no parece que desde ahí vaya a tener una excesiva proyección mediática.

Leire Pajín. Qué decir de Leire Pajín. ¿Alguien ha leído, a izquierda o derecha, una crítica positiva de este nombramiento? Yo no. Ayer le comentaba a un amigo que creo que Zapatero tiene ese complejo del idealista de izquierdas que piensa que ser jefe lo convierte en malo, lo que conlleva un irresistible temor a los "despidos" -y eso que en política nadie se encuentra en esa situación. ¡Con la de fundaciones que hay!- Pues nada, Zapatero quería retirar a Pajín de esa cosa de organizar y le ha dado un Ministerio en el que el trabajo clave de la legislatura -sea en sanidad, sea en política social, sea en igualdad- ya está hecho. Con las competencias sanitarias transferidas a las Comunidades no va a ocurrir nada demasiado grave, pero si Blanco pudo reconvertir su pésima y gris trayectoria política en un Ministerio con buena imagen social, ella no es menos. Todo es posible, y no seré yo quien me sume a las burdas críticas apriorísticas. El liderazgo de un partido es evidente que no era lo suyo, pero de este nuevo ámbito poco sabemos; aunque intuyo que tampoco sabremos mucho cuando acabe.

Nombramientos como el anterior han acabado provocando que aquel al que se presumía todo el protagonismo, es decir, el de Trabajo, haya quedado eclipsado. El tipo viene de UGT y participó en la huelga general contra la reforma laboral que tendrá que aplicar. ¿No es maravilloso? En realidad no hay incoherencia: Valeriano Gómez fue asesor del Presidente durante esta reforma, y tal vez su nombramiento quiera decir que, tras la huelga, el Gobierno quiere reconciliarse con los sindicatos haciendo "algunos ajustes", exactamente lo que este señor opinaba entonces que necesita la nueva ley. Habrá que estar atento para saber cuáles son esos "ajustes".

Según escribo se publica una noticia: "el canon [digital] es un abuso y no cumple la directiva europea". Lo dice el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Si se ahonda en la noticia, se comprueba que no se trata de un gran cambio, pero sirve para enlazar con otra idea. Vista la revuelta, era de esperar que la Ministra de Cultura Ángeles González Sinde desapareciese de un mapa político al que nunca debió entrar; especialmente teniendo en cuenta que para dirigir un Ministerio hace falta algo más que hacer cine sustancialmente malo -y esto es, como lo demás, una opinión-. Por ejemplo hace falta tener ideas que aportar en él. Si había que retirar carteras para hacer estética -y cumplir con el Congreso- en época de crisis hubiera sido muy lógico que Gabilondo se hiciera cargo de los museos, los teatros y los cánones varios, en lugar de pasar la desbrozadora por otros lugares que ahora se comentarán. No hubo suerte.

Se dice, qué cosas, que Rosa Aguilar va a ser Ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino. No puedo evitar acordarme de aquellos entrañables tiempos en los que Rubalcaba y ella se ponían a caldo en el Congreso a cuenta del GAL, teniendo ambos carnés ideológicos diferentes. Qué grandes debates. Pues estas cosas tiene la política: ahora se sentarán juntos en el mismo gabinete, para dirigir en también entrañable armonía los destinos de esta gran nación. Ironías de la vida. Como tampoco sabemos qué va a suponer este nombramiento ni exactamente qué persigue, sólo se puede recurrir a la anécdota. Por cierto, se comenta -bueno, es que se comentan tantas cosas que no sabe uno a qué atender- que Aguilar sustituye a alguien al frente de esta cartera, pero no consta en estos archivos veinteañeros: la última ministra que figura apuntada era... a ver... sí, aquí lo tengo: Cristina Narbona. Al parecer ha pasado algo desde entonces, pero de verdad que no sé nada al respecto.

Unos párrafos antes decía que Zapatero no me lee. Pues bueno, tal vez sí. Ha justificado la crisis de gobierno en "explicarse mejor". ¡Ya era hora, Presidente! Llevaba yo seis años pidiéndote lo mismo. En ese sentido pueden ir encaminados el ascenso de Rubalcaba o el cambio de cartera de Trinidad Jiménez, ministros bien valorados en un gobierno mal visto en general, y que curiosamente tienen facilidad de palabra y capacidad para explicar. Y en ese sentido se justificaría la salida de la bien, muy bien valorada por los ciudadanos y por los políticos María Teresa Fernández de la Vega. La trabajadora incansable -actual lucecita de La Moncloa, dicen- no tenía entre sus cualidades la facilidad verbal. Siempre fue difícil entender que ella fuese la portavoz del Gobierno, pero en esta última etapa era evidente que hacía falta transmitir algo más. O transmitir algo, incluso. Las ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros de los viernes eran ya monotemáticas y absurdas: mirada perdida en el infinito, cara de circunstancias épicas, y frases hechas: "el Gobierno cree en el Estado de Derecho". Pues menos mal.

No, De la Vega no es una buena comunicadora, pero es lógico el sentido agradecimiento de Zapatero y de la gran mayoría de la militancia socialista. Ha dejado huella y ha sido una excelente vicepresidenta: sólo le sobraba un cargo.

Por lo demás, siendo maléfico habría que decir que Zapatero se ha tomado en serio el mensaje del 'post-zapaterismo', tanto que se apresta a dirigirlo él mismo. Ya no queda casi nada de aquellos pilares que han marcado la etapa bonita de sus mandatos. Cayó el Ministerio de Vivienda, cayeron las mujeres de los puestos de mayor relevancia... y cayó el Ministerio de Igualdad. No queda nada de aquello que marcó su presidencia como novedosa.

El Ministerio de Igualdad nació muerto. Desde el primer momento la derecha mediática y política se lanzó a degüello sobre una Ministra a la que aún no se conocía. La criticaban porque sí, porque tocaba, porque era divertido reírse de ella con chascarrillos fáciles; y porque sobre todo les parecía risible su cometido: ¡la igualdad, qué tontería! Basta con mirar el intento humorístico que se intuye de la portada de La Gaceta de hoy para convocar el vómito moral. Pero no toca hablar de cerdos con derecho a réplica, aunque ellos mismos fuesen la viva justificación y explicación de lo necesario que era este ministerio en España. La realidad es mucho más importante y acuciante. Los problemas están en la calle: más mujeres muertas que el año anterior, otros negando que ellas cobren menos que ellos por idénticos trabajos, pero ocurre, graves conflictos en el ámbito juvenil, palizas de odio al diferente, y hombres y mujeres LGTB que no encuentran mucha más libertad que la que se recorre en esos puntos concretos a los que algunos querrían llamar gueto -y estarían encantados de que así fuese, que nunca fuera de allí tuvieran que ver la desagradable escena del amor libre- mientras ciertas autonomías, como Madrid, dicen que eso del SIDA no es cosa suya. En todo caso, teniendo en cuenta que la sección catalana del segundo partido español promueve intensamente el odio racial no es difícil argumentar por qué suprimir el Ministerio de Igualdad ha sido un colosal error, una brutal derrota irreversible, un daño estúpido e imperdonable a una pata fundamental del pensamiento y la ilusión de muchos ciudadanos -y de muchos militantes socialistas- que veían por fin como eso que para la derecha y el ciudadano rancio son "cosas de segunda" tenía rango de Ministerio, rango de política de Estado.

El Presidente se ha equivocado regalando al enemigo una victoria innecesaria que quienes sufren eso de ahí arriba no le van a perdonar. Se ha hartado repitiendo que suprimir Ministerios no ahorra dinero, ¡y es verdad!  Ahora Aído pasará a ser Secretaria de Estado, las competencias seguirán existiendo, las partidas presupuestarias y los funcionarios también. Todo sigue como antes, pero sin una visibilidad que resultaba imprescindible. Una actuación estética incomprensible, más aún teniendo en cuenta que había Ministerios sin actividad pública conocida, como Cultura -antes mencionado-, Vivienda -bien eliminado-, o la neocreación de Presidencia que sí encajan perfectamente como Secretarías de Estado sin que nadie fuese a notar la diferencia.

Es verdad que se han cometido errores. Por ejemplo, hubiera tenido mucho más sentido un "Ministerio de Política Social e Igualdad", con mayores atribuciones perfectamente equiparables. También es cierto que algunas excentricidades que le han rodeado -no necesariamente suyas- han minado la imagen de la Ministra Aído; pero quienes nos hemos preocupado en hacer un seguimiento más serio de su actividad que el de cuatro señores encantados de haberse conocido sabemos que ha intentado -y ha conseguido- hacer un buen trabajo. Además: ¿no había cambiado el Gobierno para explicarse mejor?

El Ministerio de Igualdad iba a desaparecer en cuanto el PP tocase poder, era evidente; pero es Zapatero quien lo ha convertido en una cuestión sanitaria de segundo nivel -con muchos socialistas de los de siempre, de los de verdad, de los de toda la vida, encantados con ello-. Ya está el trabajo hecho. Es posible que muchos crean que es éste un buen principio para ganar las elecciones, pero yo sigo pensando que si hay que elegir entre la derecha y la copia, el original siempre es mejor.

Estamos en crisis, y es la política económica la que decidirá las próximas elecciones, pero las políticas en igualdad, como las políticas sociales en general o la educación, no son un gasto que ofrecer como regalo bondadoso en tiempos de bonanza, sino una inversión social irrenunciable. Zapatero no ha renunciado a ellas, pero sí ha abierto el camino para que otros lo hagan con su habitual elegancia. Un gran error, sí.

20/10/2010

Cuestión de perspectiva

Fotografía: Partido Popular.

He hablado mucho de las incoherencias de Zapatero -y seguiré haciéndolo porque existen y no son pocas-, pero el Partido Popular -y la derecha mediática con él- no anda demasiado escaso de ellas.

La primera la hemos comprobado estos días en un absurdo debate sobre toponimia oficial. ¿A santo de qué? Pues del acuerdo del PSOE con el PNV para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Al parecer, entre los compromisos que el Gobierno ha adquirido con los nacionalistas vascos se encuentran la materialización de ciertas transferencias competenciales ya previstas en el Estatuto de Gernika, que es una Ley Orgánica. Tanto es así que ya el PP, ese partido que gobernó con los votos nacionalistas vascos y catalanes, se comprometió a ejecutarlas. He aquí varias incoherencias iniciales. Pero, como decía, el acuerdo también incluye una vieja reivindicación sobre topónimos: que el Estado recupere los términos en euskera para designar a las provincias vascas, que pasarían a denominarse Gipuzkoa, Bizkaia y Araba.

Y claro, se ha liado pardísima, porque esto es, naturalmente, una cesión nacionalista y absurda que conduce a la destrucción de España. Lo típico. Pero es bueno mirar desde todos los ángulos. Si viajamos a Galicia descubrimos que el PP coruñés anda también muy entregado a la tarea de recuperar el artículo castellano 'la' para Coruña; pero ¿por qué se utiliza el gallego? Se utiliza porque es lo que marca la ley, seguramente muy a pesar del señor Vázquez, ex alcalde del PSOE en esta ciudad y actual embajador ante el Vaticano, e incluso diría que a pesar también del actual alcalde, porque gente diversa la hay en todas partes.

No hablamos de una ley cualquiera, es la 'Lei de Normalización Lingüística' de Manuel Fraga, el ex ministro franquista que se reconvirtió en bandera del galeguismo. No lo digo por hacer "progresismo histórico", que también, sino por contextualizar la simpatía del hecho. Fraga hizo cosas que el PP en Cataluña habría llevado al Tribunal Constitucional. Hay más. En 1997 el PP peleó por instaurar la toponimia gallega después de las torpes traducciones oficiales impuestas por la dictadura, que rara vez tuvieron eco entre el pueblo. El PP lo sabe, y por ello afirmó entonces cosas como que "La Coruña es una castellanización sin ningún significado". La frase es de Carlos Negreira, ahora portavoz del PP en el ayuntamiento de la ciudad y defensor del "topónimo cooficial"; todo un ejemplo de enfermedad político-psicológica -porque de ser un legítimo cambio de opinión nadie nos ha explicado qué lo motiva-.

El caso es que al final el PP aprobó ese cambio, en un acto de respeto por la denominación "original y del pueblo", frente a "desatinos de la historia", "contribuyendo", decía otra diputada popular, a "la recuperación de la identidad de un pueblo, porque la primera señal de identidad es su lengua". Casi nada. Trece años después el PP cambia de opinión. ¿Han cambiado también los coruñeses? No, ha cambiado la ilógica lógica política que impulsa al PP nacional. Y cuando digo nacional digo español. Aznar andaba por allí, hablando catalán en la intimidad, apoyando iniciativas como la anterior y, a decir de Arzalluz, dando más al PNV que el PSOE en trece años. Ahora ya dice otras cosas, pero Aznar es coherente. Como el PP.

En todo caso, estas crisis de pertenencia e identidad van más allá, porque mientras el señor Negreira lucha por el artículo castellano en su ciudad -ahora-, la Xunta, que es la competente, dice que esto no se toca -ahora-; y entre tanto le da un premio a su ex Presidente Fraga por una ley sobre la lengua que ya no les cae bien. Un jaleo. En medio de todo este embrollo, el Senado aprueba con los votos del PP que la administración estatal respete la toponimia oficial gallega, o sea, en gallego; mientras el conselleiro de cultura va por ahí inventándose traducciones literales que nadie se atrevió antes a realizar. Así que parece que en el PP, ese partido coherente donde piensan igual en todo lugar y momento, también hay disparidad de actuaciones. Qué cosas.

En realidad, tanto el debate gallego como el vasco son sustancialmente absurdos. Porque frente a lo que piensan algunos iluminados con televisión y radio propias éste no es un debate territorial, ni está en discusión la esencia patria de nadie. Las cosas se llaman como se llaman, y muy a pesar de la RAE y sus ensoñaciones, las traducciones ridículas al castellano de otras lenguas españolas han sido a lo largo de la historia la verdadera imposición, que aun así no ha tenido calado en la calle. Esos son los topónimos que deben ser oficiales: los que respondan histórica, cultural y socialmente a la realidad presente del municipio o la provincia; sean en gallego, en catalán, en vasco o, por supuesto, en castellano. Por ejemplo, no tendría ningún sentido sustituir Galicia por un medieval Galiza ahora defendido por sectores independentistas y que ya hace mucho desapareció de forma natural. La "cooficialidad" podría ser también una idea con sentido allí donde ambas formas estén aceptadas por la población.

Los debates sobre quién la tiene más grande son una pérdida de tiempo. Tampoco tiene sentido acudir a la demagogia afirmando que Mérida podría ahora llamarse Emerita Augusta, puesto que supondría establecer comparación con una hipotética recuperación un término histórico que cayó desuso con independencia de su lengua, y no es el caso a tratar.

Por supuesto, otra diferente es la cuestión lingüística. Todas las lenguas del mundo crean topónimos propios para designar lugares que tienen cierta importancia histórica o con los que existe una relación relevante. Por eso, en castellano decimos Londres y no London -ese ejemplo habitual-. Por eso también, hablando castellano es lógico decir La Coruña y Lérida, de la misma forma que un catalán se referirá a Zaragoza como Saragossa, pero poco tiene esto que ver con la oficialidad.

La 'toponímica' no es la única incoherencia reseñable que nos ha mostrado el PP en su historia: hay muchas. Así de repente se me ocurre la gran defensa de una idea ridícula en una democracia parlamentaria: que gobierne siempre el partido con más votos. Es una idea tan bonita que, por ello, todos nos preguntamos por qué hace tres años esta suma de hombres y mujeres firmes en sus propósitos y siempre coherentes no votaron la investidura del socialista Juan Fernando López Aguilar como Presidente de Canarias, el más votado en las urnas -con contundente diferencia frente al segundo- y por qué no sostuvo después artificialmente esa mayoría de mentira siendo fiel a su propuesta. Ahora se habría evitado el engorro de romper una coalición tras una rabieta a falta del caramelo grande -y con simplones tintes de estrategia electoral, por cierto-. Pero el PP es todo responsabilidad. Podríamos incluso preguntarnos por qué el PP no votó la investidura de Ibarretxe, quien más escaños consiguió en las últimas elecciones vascas, pero eso sería mala leche y, además, a mí me encanta que gobierne Patxi López. Incluso si nos ponemos, podríamos recordar las palabras de Miguel Sanz hablando de generosidad con ETA y, unos años después, de venta de Navarra a los terroristas -cuando nadie en el PSOE mencionó generosidad alguna-. Pero esto sería más maléfico aún, y la bondad es un valor a tener en cuenta.

Así que parece, en fin, que esos que sitúan permanentemente en la derecha, y concretamente en el PP, la coherencia, la unidad en el aplauso -bueno, eso es cierto- y la unidad discursiva en todo el territorio se equivocan. ¡Un poquito, al menos! Aunque supongo que son los mismos que sitúan en ellos la eficacia financiera llamando "milagro económico español" a un pelotazo chusco que tiene al país hecho unos zorros y con cuatro millones de parados -no, no son los únicos responsables-. Hay gente para todo. Si llamamos coherencia a hacer siempre lo que más interesa -que no lo más interesante-, entonces sí, el Partido Popular es admirable. Sin embargo, todo parece más bien una cuestión de perspectiva: no es lo mismo mirar a los ciudadanos desde el gobierno que desde la oposición; y no es lo mismo hacer populismo en Madrid, en Galicia, en Cataluña o en Canarias. A necesidades electorales diferentes, soluciones electoralistas creativas.

13/10/2010

Entre la información y el espectáculo

Captura de la portada de elpais.com

"Les pido que no nos traten como artistas". Pues lo llevas clarito. Con esa frase, el segundo minero rescatado de su encierro en la mina San José de Chile resumió con maestría el tratamiento que casi todos los medios de ámbito internacional están ofreciendo sobre esta noticia. Por supuesto, nadie tiene pensado hacer el más mínimo caso a su petición, faltaba más.

Es verdad que no todos los días nos enfrentamos a una actuación de este tipo, ni tenemos a 33 mineros bajo tierra, esperando a 700 metros que alguien les devuelva a la superficie, y en ella la luz del sol. La escena roza lo poético, lo literario. Tanto es así que es posible que en no demasiado tiempo aparezcan varias producciones audiovisuales relatando la angustia de estos hombres que hoy están viviendo el más feliz de sus comienzos; aunque por supuesto tampoco ese guión se detendrá en el aspecto lírico del asunto.

Ni los titulares de prensa, ni las emisiones en televisión. "Bienvenidos a la vida". Y junto al titular, un contador con fotografías que se van tornando verdes cuando sus rostros están al alcance de los terrenales flashes. Estupendo. Por si faltaba algún ingrediente, tenemos hasta un lío de cuernos; esposa indignada incluida, que no acudirá a recibir a su marido porque "va a estar la otra". ¡La primera dama se ha pronunciado para mostrarse conforme con su decisión! Falta Mercedes Milá para ir recibiendo en el plató a los 'expulsados' y recoger allí sus primeras impresiones.

¿Es necesario el espectáculo? Digamos que es lo que pide la audiencia, o digamos que el mundo del periodismo ya no está capacitado para ofrecer otra cosa; pero que nadie diga que este serial improvisado y real al que estamos asistiendo era la única vía posible. Un hecho que podría conmocionar o lograr la empatía y cercanía de quienes están lejos se ha convertido en una frivolidad a la altura de cualquier montaje de esos que a diario podemos encontrar en nuestras pantallas.

Captura de la portada de elmundo.es

Al margen, los medios españoles tenían otro punto de atención que, al parecer, es también de gran interés: el fallecimiento de... ¿Manuel Alexandre? No, hombre: ¿quién es ése? El de Antonio Puerta, agresor de Jesús Neira, un tipo que tocó la fama gracias a la miseria mediática y al populismo atroz de una gobernanta. Por ello, entre la vida de unos se han colado reclamos del tipo "conozca todo sobre la muerte de Antonio Puerta". ¿Rótulos en programas vespertinos de televisión? Qué va: primera plana de la edición digital de El Mundo, segundo diario nacional. Así funciona esto: unos vienen y otros se van: nosotros os lo contamos. Qué dura es la vida, y qué bonito cuando me dijeron ¡vamos todos juntos a hacer escarnio de ella!

Sobre lo anterior, por cierto, se puede plantear otra cuestión: ¿por qué cuando Jesús Neira aparece en una información se le presenta como 'el profesor'? Porque, más allá: ¿es necesario para reconocerle? ¿Sabemos algo del ejercicio de su profesión o aparece en los medios gracias a ella? ¿Sabéis también, sin consulta previa, a qué se dedicaba el hombre que le agredió? Parece que no. ¿Cuando haya un accidente de tráfico se informará también del empleo de los fallecidos?: "mueren el fontanero Jacinto Gutiérrez, la auxiliar de enfermería Josefa López y su hijo, el ingeniero técnico en informática de sistemas Alberto -Gutiérrez, digo yo- tras el choque de su furgoneta con un pilar". Como la virgen, a la que se puede citar como testigo. ¡Ah! "Y su novia paraguaya". Ella también estaba, pero se escribe así, "y su novia paraguaya", siempre al final y con condescendencia paternal; porque ya se sabe que si es de fuera de la patria el nombre no importa, qué decir de la profesión. Se pueden añadir de serie los comentarios de los vecinos, ya sin citarlos: "eran muy simpáticos y siempre saludaban". Consternados todos. Lo típico.

Cuando pasan estas cosas me acuerdo de una verdadera profesora: Rosa María Calaf. Decía la maestra que la tecnología está muy bien: el periodismo es y existe, sea con una radio, una cámara de televisión o un móvil de última generación; porque no es el medio lo que se denomina de esta manera, sino el contenido. Y su trabajo. Por eso, cuando estos días abro los medios digitales, observo el último informativo televisado y palpo las páginas de los diarios impresos no puedo evitar pensar que no encuentro esa profesión de la que crecí enamorado.

Es una suerte que esos mineros estén bien: enhorabuena. De verdad. La tristeza sobreviene al darnos cuenta de que algunos los habrían preferido muertos, o al menos querrían tener algún cadáver de recompensa por el tiempo invertido: las risas mezcladas con lágrimas siempre venden algo más, ¿verdad? Y así, entre basura, vamos fabricando juntos otro cadáver, el de un periodismo que ya no tiene hogar entre los grandes medios de este país. Espero que alguno de esos actores que ocupan un lugar equivocado quede bien posicionado para fotografiar el féretro. Pondremos una rosa sobre él. Con mucho cariño, porque siempre saludaba.

04/10/2010

El día después

Fotografía vista en elmundo.es

Se sigue observando la pasión de demasiadas personas por una idea muerta, muy repetida a lo largo del caluroso verano, que llamaba la atención entonces pero que ya es un disparate en la jornada posterior a la celebración de las primarias del Partido Socialista de Madrid: que este proceso ha sido una campaña de imagen política para poner en alza a Tomás Gómez. Es para lo que ha servido, sí; pero se ha demostrado que no es lo que ha causado este embrollo. En realidad, tan exiguo pensamiento podría ser lógico antes de que Jiménez anunciara su candidatura: es decir, no era muy descabellada la posibilidad de que un conflicto abstracto y mediatizado entre el ahora candidato y el Presidente sirviera para desvincular a uno de otro y potenciar al secretario general madrileño; pero una vez que Jiménez dio formalmente el paso y el rumor se tornó en realidad, pasa a ser un sinsentido. Exactamente igual ocurre con la otra variedad de este mismo palo: que el PSOE quiere hacernos olvidar la crisis y el paro. Lo llevamos escuchando todo el día de hoy, en el que los desempleados vuelven a ser más de cuatro millones. Se llama insulto bumerán -que conste que la RAE dice que hay que escribirlo así-: ¡acuso al Gobierno de ser maligno y aprovecharse de mi incapacidad para leer dos noticias a la vez! ¡Soy tonto y no me respetan! Está claro: no tienen vergüenza. Los del Gobierno, digo.

Seguro que Zapatero, Blanco o Pajín, a pesar de cualquier limitación intelectual que puedan tener, son capaces de encontrar mejor propaganda para su partido que un lunes negro en la historia del Presidente, con todas las portadas de los diarios nacionales y regionales, de izquierdas y derechas, anunciando el fin de su etapa al frente del socialismo español mientras Tomás Gómez concede entrevistas destacando su fidelidad al líder y, mucho más importante, a su proyecto, medidas concretas e impopulares incluidas. ¡Vaya jaleo sólo para un despiste! Y encima sin que Tomás Gómez quiera aprovecharlo. Bueno, en realidad sí lo hace, pero de manera sutil y elegante, directa pero indirecta. Que si te pongo por aquí, que si te quito por allí. El tipo tonto no es, y nunca lo ha sido.

A pesar de que en política las teorías conspirativas son la orden del día y la canción de la noche, la evidencia es que las del principio del verano no eran ciertas: no se trató de una planificación mediática. El poder para dirimir los conflictos -reales, no estratégicos- de los altos mandos fue entregado a la militancia. ¿Por qué? Pues por eso, porque había movida, claro. Hoy lo explican en el artículo de Materias Grises: las disputas internas en un partido político son un efecto secundario de la debilidad del líder, no son la causa. Esto no habla sólo de Zapatero, porque tampoco deja en buen lugar a un Tomás Gómez victorioso con un 51,8% de los votos; vaya, por la mínima.

Si alguien busca la crítica al PSM puede encontrarla ahí. Las más de catorce mil personas que participaron en esta votación no podían estar conjuradas para pactar el resultado, que ha sido muy ajustado, así que... ¿un partido dividido? Seguro que ahora los militantes que apoyaron a Jiménez estarán encantados de apoyar también al vencedor en la carrera frente a la Presidenta Aguirre; tanto es así que tal vez alguno de ellos apareciera ayer en imágenes de televisión, entrando feliz y sonriente a la celebración. Podría haber ocurrido, no digo más. Somos mayores: las divisiones existen siempre: en el PSM, en el PP, en Izquierda Unida, en UPyD y en cualquier otra sigla que se quiera juntar. Si no las hubiese estaríamos hablando de sectas, no de partidos políticos. Oiga, el del fondo: deje de toser. Gracias. Los socialistas tienen la suerte de poder emplear un procedimiento democrático que en el partido de Rajoy sólo hemos visto en casos tan puntuales como desconocidos para el gran público. Tan puntual es la cosa que sólo resuena aquel de Baleares.

Por todo lo anterior se puede deducir que a algunos les molesta que siempre que en este país se hable de elecciones internas se hable del PSOE, amigos como uña y carne; y aprovechan para empujar contra el proceso como si por sí mismo fuese negativo o una muestra de debilidad. Otros explican su visión sobre las primarias de manera sensata y argumentada, como el autor de MG ya citado; pero a los que somos mucho más utópicos y menos realistas que él nos encantan las primarias, las elecciones, las implicaciones de los militantes y todas esas gaitas estruendosas; y queremos defender, como hace unos días, las primarias como procedimiento normativo y habitual para elegir candidatos. Hace ilusión, oye. Y más aun observar que de nuevo en Madrid hay más tema de conversación que las gansadas de la Presidenta. Ahora ya sólo falta empezar a hablar de política, y tal. Eso será maravilloso. ¡Ala!

Que la ejecutiva del PSM lo sepa aprovechar o no es otra historia, porque mucho se habla del impulso mediático, como si eso fuera bueno por sí mismo, pero ahora Gómez tendrá que demostrar que puede mantenerlo de modo más o menos aceptable sin tener detrás los focos ávidos de carnaza en la batalla. Esto era algo pasajero: el líder seguirá siendo el mismo y el interés de los medios en él puede ir apagándose, regresando a sus inicios, si vuelve al oscurantismo anterior. El hecho mismo de que haya ganado las urnas militantes es probablemente consecuencia de la pasión del secretario general y ahora candidato por la política interna, aunque la mayoría de los ciudadanos haya necesitado la ayuda de Jiménez y Zapatero para enterarse de quién es él y en qué lugar se enamoró de esa izquierda pura y revelada de la que ahora presume.

Para terminar hablemos de los periódicos. Hoy todos han llevado a sus portadas "la victoria de Gómez sobre Zapatero", salvo Público, que utiliza un eufemismo: el "aparato del PSOE". A nadie se le escapa que el secretario general de los socialistas madrileños se ha rodeado de personas contrarias al Presidente, como Joaquín Leguina, y se ha aprovechado moral y mediáticamente de ello: ¡la resistencia! Eso sí, a todos los medios que se han lanzado al titular fácil habría que hacerles una pregunta simple: ¿habrían votado igual los militantes si fuese realmente Zapatero el contendiente en las primarias? En realidad lo que se decidía era otra cosa; y cuanto más cerca está la elección del elector más diversos son los motivos y las motivaciones. En unas primarias internas juegan afectos, afinidades, amistades, pertenencias, favores, cargos y tantas otras cosas que provocan que afirmar que "Gómez ha ganado a Zapatero" sea sencillamente una estupidez. Insisto: ¿votarían los militantes del PSOE a día de hoy contra Zapatero? Pues a lo mejor sí; pero no podemos saberlo en base a las primarias de Madrid. La verdadera urgencia es que el propio Gómez empiece a definirse mejor, porque a pesar de las reiteradas declaraciones reafirmando su lealtad a Zapatero, resulta evidente que utiliza un doble juego de enfrentamiento y acercamiento que puede acabar explotando en otra cosa mayor. ¿Utilizará ese mismo doble juego ante los ciudadanos de Madrid y la contienda de mayo, o ha quedado muerto tras el paso del tres de octubre?

No sería honesto despedir tan humildes reflexiones sin recordar que este blog 'apartidista' -nada apolítico- siempre se decanta, porque elegir es estupendo y la democracia llena de alegría nuestros corazones y de ilusión nuestros amaneceres. ¡Basta! Al grano: en este caso, la apuesta para el futuro del PSM era Trinidad Jiménez, sabiendo de antemano que a nivel interno sería algo difícil que prosperase. Su autor -o sea, yo; pero es que hablar en tercera persona ofrece un caché nada despreciable- volvería a elegir igual, una y otra vez, tortazo tras tortazo. Los militantes del partido habrán optado por uno u otro en virtud de variables diferentes: unos por estrategia personal, otros por estrategia colectiva o por principios. Esperando que estos últimos hayan sido mayoría, sabíamos igualmente antes de la votación que era más fácil que Tomás Gómez levantase el dedo de la victoria. Lo sabíamos todos y está escrito dos párrafos más atrás. Para aparato, éste desde el que escribo. La democracia no da la razón, pero sí dice quién puede llevar adelante las suyas. Ahora, Tomás puede. Ya veremos hasta dónde, y ya veremos con quién. Esperanza espera y, como esa mayúscula aparece después del punto, me puedo ahorrar especificar a cuál de las dos me refiero.

02/10/2010

La importancia de las palabras

Fotografía: flickr oficial de Tomás Gómez.

Hace no demasiado tiempo Rosa Díez, líder de UPyD, se convirtió en noticia por unas declaraciones en las que se entendía que estaba empleando el término "gallego" como sinónimo de "tonto", una de las acepciones recogidas por el diccionario para esta palabra y surgida en ciertas regiones de latinoamérica como resultado de la fuerte emigración recibida. Los autóctonos tomaron la parte por el todo y asumieron "gallego" -de Galicia procedía la mayor parte- como modo de insultar a los españoles. En fin, la historia es conocida.

En aquel entonces fueron muchos los gallegos indignados, respondiendo de manera vehemente por lo que consideraron una falta de respeto en un representante público. Díez tenía dos posibilidades. Una era demostrar su altura política, pedir disculpas por si alguien se había ofendido por una simple cuestión lingüística y acabar de manera inteligente con algo que, en realidad, es profundamente banal y fruto de una curiosa torpeza -porque sí, hay que ser torpe para usar un gentilicio como insulto ocupando un cargo institucional-. La otra opción consistía en darle vueltas al hecho socialmente juzgado para, al final, acabar diciendo -esta vez sí- que los gallegos eran tontos e idiotas al indignarse por semejante tontería. Ella eligió esta última, claro.

Deberíamos saber que las palabras son importantes. Un debate sano y enriquecedor sobre asuntos complejos puede quedar absorbido por la más superficial de las anécdotas: una palabra mal puesta, una expresión mal utilizada o una frase hecha elegida con poco tino. Pero, si además estamos ante un debate político público y queriendo convencer a un grupo amplio de un argumento, esas palabras tienen que hilarse del modo más fino posible. Un político de amplia trayectoria jamás lo olvidaría.

Rosa Díez no tuvo esto en cuenta. Hoy le ha pasado a uno de los candidatos a las primarias que mañana celebra el Partido Socialista de Madrid. Tomás Gómez ha dicho, según publica El País, "queremos que gobierne uno de aquí".

¿A qué se refería? El audio lo deja claro: se dirige a su rival, Trinidad Jiménez, o a quienes apoyan su candidatura. Ésta es la transcripción completa: "y algunos nos decían, algunos os decían, os decían que preguntáseis a la gente. Ya no nos dicen que preguntemos a la gente. Ya no nos dicen que preguntemos en nuestro trabajo, o que preguntemos en el supermercado. ¿Sabéis por qué? ¿Sabéis por qué ya no lo dicen? Porque han escuchado la respuesta de la gente, y no es la que esperaban. [Aplausos]. Han escuchado, han escuchado la respuesta de las ciudades de la periferia de Madrid, y las ciudades de la periferia les han dicho: queremos que gobierne uno de aquí".

Y al final, de nuevo, se repiten los aplausos, pero esta vez más tímidos y con más retardo. Tal vez esto haya sucedido porque los militantes que acompañaban a Gómez hayan tenido que pensar bien la implicación de la frase. Se refiere a su adversaria, sí: ¿pero en qué sentido? ¿"De aquí" por la periferia -zona obrera por excelencia-, o "de aquí" por ser de la Comunidad de Madrid? No sabemos si Gómez se ha distinguido de Jiménez por considerarse él representante de la población más humilde y diversa de Madrid -con lo que estaría diciendo que Jiménez está al otro lado- o por el origen malagueño de ésta -el ex alcalde de Parla nació en Holanda, pero bien es verdad que residió "aquí" desde los dos años de vida-.

Pues "aquí" está la cuestión. Las críticas ya le han llovido al secretario general del PSM -con cualquiera de las dos interpretaciones-. Gómez ha sido torpe, porque tanto juzgar a una compañera por sus orígenes familiares o sociales como hacerlo por su lugar de procedencia -situación ésta, la de los madrileños de adaptación, que es mayoritaria en la Comunidad de Madrid- es en realidad de dudoso acierto desde el punto de vista de la política externa. Si Jiménez gana las primarias, sus adversarios, desde fuera, le van a reprochar esas dos circunstancias, y podrán hacerlo en boca de su propio secretario general; así que el común de los mortales podría concluir un problema de buen compañerismo. Si Gómez gana y cala la segunda interpretación entre los ciudadanos, probablemente habrá perdido varios miles de votos porque, en efecto, son mayoría los madrileños que no nacieron aquí; y especialmente esos de la periferia a los que él se refería.

Pero en realidad todo lo anterior da igual. Gómez está ahora en esa situación en la que se encontraba Rosa Díez antes de demostrar que el orgullo iba por delante de su altura estratégica y respeto por sus votantes. Gómez está en ese momento entre el escándalo y sus nuevas palabras. Mañana podrá aparecer públicamente y explicar qué quiso decir, y de cómo lo haga dependerá que éste sea un caso cerrado o que los madrileños lo apunten en su debe, algo que recordarán en caso de que finalmente sea él quien encabece la lista socialista a la Presidencia de la Comunidad.

Los ciudadanos, en general, tienen -tenemos- la piel muy fina, y nos sentimos ofendidos bastante a menudo. Unas veces con buenas razones, otras veces con razones peores. Quien acepta estar en política sabe que éste es un riesgo, y que hay que estar preparado. Gómez ha cometido un error, la euforia le ha llevado a una mala frase, una frase desafortunada; pero aún está a tiempo de demostrar si tiene también la altura y la capacidad de enfrentarse a sí mismo y al sentimiento popular. La oportunidad, en definitiva, de sumar un punto más o perder muchos para siempre. No ya por su adversaria, porque entre la militancia ya está todo decidido -y mañana sabremos de ello-, sino porque los madrileños no cambiarían a una soberbia de la Puerta del Sol para colocar a otro tipo de corte semejante.