24/08/2010

A vueltas con el catalán

Fotografía: ABC. De izquierda a derecha: Pascual, la Secretaria de Estado de Cooperación, Vilalta y el mediador con los secuestradores.

El asunto es muy pesado, y creo que la mitad de lo escrito en este blog gira en torno a estos viejos debates de esencias tan propios de España. Es pesado, sí; y aburrido, pero esta mañana he mantenido un debate público -breve- con esa misma temática; y como ha sido público me voy a permitir traerlo aquí -con la misma brevedad- para cerrar una reflexión en torno a él.

Decía el buen 'tuitero' Dani Llanos a cuenta de la liberación de Albert Vilalta y Roque Pascual, dos cooperantes secuestrados por terroristas en Mauritania, lo siguiente: "Le pagamos el rescate entre todos los españoles, y ni se digna a hablar en la lengua que entendemos todos. Pues muy bien". Al parecer, Vilalta se ha dirigido a los medios en catalán a su llegada al aeropuerto del Prat de Barcelona, como por cierto hizo el President de la Generalitat José Montilla, allí presente. Decía Dani que le "parece una falta de respeto cuando les hemos pagado el rescate entre todos", y añadía después que espera "que le pasen la factura del secuestro. En la lengua que quieran, pero que se la pasen".

Mi primera respuesta fue sencilla: "Hasta que no entiendas que todas las lenguas constitucionales son igual de españolas dirás gilipolleces como éstas". Al principio, sí; me parecía una gilipollez. Una tontería, vaya; algo poco digno de mención. Releyendo el intercambio de pareceres lo veo más grave. Si de verdad hay españoles que consideran que hablar una lengua oficial de España invalida el tratamiento que el Estado deba darles como españoles en el exterior, entiendo que cuatro psicópatas con poca lectura sigan diciendo que España es el enemigo que les somete y ataca su dignidad. ¿Con qué argumentos exigimos respeto a la Constitución quienes no respetamos una lengua constitucional? Típico: odios que se alimentan y sostienen entre sí. Daniel me decía que él habla gallego y castellano y tiene "el respeto suficiente a las personas para saber cuándo tengo que usar uno y otro". Así que para mi compañero de debate es exactamente igual dirigirse en una conversación particular a un hablante de castellano en una lengua desconocida para él, conociendo uno mismo la común -eso entiendo yo que es una falta de respeto-, que dirigirse en público a medios de comunicación y autoridades políticas en una lengua que es oficial en el territorio en el que se está hablando -el ejercicio de un derecho- y que los propios medios se van a encargar de traducir para su difusión. Le parece una falta de respeto hacia los españoles hablar una lengua española en un acto público en un territorio con dos lenguas cooficiales y considera que eso merece un "castigo", y que por tanto el Gobierno debería revisar las atenciones prestadas a este ciudadano. Gobierno de España al que, no sé en qué lengua, los secuestrados han expresado su agradecimiento y del que han dicho sentirse "orgullosos". Al y del Gobierno de España, sí, que no es ninguna institución separatista. Yo sé, en todo caso, que éste no es el problema.

El problema es otro: que al parecer el liberalismo finaliza donde empiezan las esencias patrias -las que cada cuál considera que son correctas-, esencias que por alguna razón nos hacen diferentes, o mejores o peores; algo que abarca desde las lenguas hasta los acentos para hablar una misma, como ha descubierto algún diputado popular madrileño recientemente. Alguna vez lo he dicho: tras los últimos cuatro años de gobiernos hostiles de Aznar hacia ciertos territorios ERC obtuvo su mejor marca parlamentaria en la historia democrática; después de los primeros años de la "pluralidad" de Zapatero regresó a sus tres escaños -y que nadie se confunda, el trasvase de votos entre ERC y PSC es casi residual y sociológica e idológicamente complicado-. Es más simple: el odio genera odio. La intolerancia genera respuesta intolerante. Y así sucesivamente. Somos capaces de verlo incluso quienes no somos partidarios del modelo territorial o la política de alianzas del PSOE estos últimos años. Pero, ¿qué España queremos? A mí me parecería más constructivo un debate sobre si es necesario o legítimo que el Estado pague la liberación de ciudadanos secuestrados por terroristas -sería un debate estratégico, diplomático, militar y casi ético interesante- y no si esto va en relación a la lengua con las que se sientan más cómodos expresándose en público los secuestrados o su grado de "españolidad" porque, pensaba yo, ingenuo de mí, que eso ya lo dábamos por descontado: la igualdad de los ciudadanos y su capacidad para ejercer sus derechos. Cosas tontas. Pues parece que no.

20/08/2010

Los desvaríos regionalistas del PP

La viñeta es obra de Pat, un viejo conocido, compañero bloguero en otro lugar.

El Partido Popular empieza a tener un problema nada desdeñable: su incoherencia. Vendidos en su pirotecnia electoral como el partido de la unidad de España, lo cierto es que amontonan discursos regionalistas pobres, rayanos en un provincianismo hueco que alimenta odios miserables y orgullos primarios a partes iguales. No, no es éste el partido que defiende España, tal vez porque se han dado cuenta de que su -perdón, nuestra- querida nación existe, pero no que es diferente al absurdo trapo social y culturalmente homogéneo que ellos quisieron crear en momentos oníricos que tanto dolor de cabeza han provocado a nuestra historia. No han descubierto aún que lo que la hace fuerte y cohesiona no son el número de lenguas, la diversidad en los usos fonéticos o los bailes regionales, sino los derechos y deberes de sus ciudadanos. No se diferencia demasiado el PP, en fin, de los acólitos de ERC o el PNV, por citar dos ejemplos.

Dicen, en efecto, que hay una sola España, sin que sepamos aún cuántos Partidos Populares hay. Un diputado de la formación en la Asamblea de Madrid ha vuelto a ser motivo de portada por escribir -muy bien, por cierto- un artículo en el que afirma sobre Trinidad Jiménez, una de las contendientes en las primarias socialistas de esta Comunidad, que su acento la "hace más apta para Dos Hermanas o Velez-Málaga, suena extraña y solo aparece por aquí para aspirar a un puesto. No da, se limita a desear. Le faltan fondo y cuajo madrileño".

La cosa es, en sí misma, un absurdo que no debiera dar lugar a un eterno debate -aunque en España nos encanta discutir estas cosas-. Tampoco es necesario que los andaluces monten en pie de guerra ni lloremos todos por las esquinas. Es, sencillamente, la muestra del desconocimiento profundo sobre la realidad de España que se ha asentado en uno de los dos partidos fundamentales de la política nacional, llamado a ser alternativa de Gobierno -y lo poco que aprenden de sus propios errores, o la incapacidad para controlar sus esfínteres verbales-. Es llamativo, incluso, que el señor Soler desconozca la propia región que gobierna, donde los madrileños autóctonos de varias generaciones son una ridícula minoría y el grueso de la población está formado por emigrantes interiores, los que llegaron primero, y exteriores, los que llegaron después. No sabemos si existe el 'sueño americano', pero sí ha existido para muchos un sueño madrileño, materializado sin atender a matices o prejuicios. Obviando esto, no parece muy inteligente quien utiliza como baremo de valía política o gestora un rasgo de procedencia casual -o un apellido, véase Lissavetzky-, y mayor es el absurdo que supone el comentario del diputado sabiendo que durante ocho años tuvimos -y algunos sufrimos- un alcalde sevillano al mando de la capital: José María Álvarez del Manzano. Del Partido Popular. Aunque tal vez sea ése el referente, puesto que el tipo no parecía tener mucho cariño por la ciudad que gobernaba.

Si yo fuese andaluz y del PP estaría preocupado. Parece existir, como muestra la viñeta, un especial interés por usar Andalucía como arma arrojadiza en el ruedo político. El PP busca de forma grotesca la identificación de esta tierra con el socialismo, la incultura y la pobreza, todo a la vez. Lo que se consigue en la práctica es aumentar las sacas de votos del PSOE en aquella Comunidad, centrar la atención pública en estupideces insustanciales y promocionar los odios irracionales entre regiones, nacionalidades, países y todas esas cosas. Vaya, dividir España. Nada más, nada menos. Espero que de aquí a unos meses la Presidenta Aguirre recorra una a una las casas regionales y asociaciones similares, repartidas a centenares a lo largo y ancho de nuestra geografía triangular, para pedir el voto. Será divertido.

Por cierto: ¿qué acento tienen los españoles de Melilla?

18/08/2010

El ausente, el ridículo y Él

Fotografía de Marta del Vado para la Cadena SER.

Será por la crisis, será por lo que nos atraen las canas que le van saliendo a Zapatero, será por el ozono troposférico... el caso es que ha pasado ya un tiempo considerable desde la última vez que este blog le dedicó una mención especial al Partido Popular, envuelta en lazo y toda para él.

Es verdad que no la merece en solitario. Ante un Gobierno bastante torpe en lo que a comunicación -auténtica- se refiere, el primer partido de la oposición suele tener difícil ocultar su forma patosa y ridícula de enfangarse en cada asunto que pisa o institución pública que mueve. Tienen el don del ruido, nada beneficioso para quien lo recibe y, en este caso, tampoco para quien lo emite. Y esto obviando a los imputados, detenidos, dimitidos y demás joyas reales de la política nacional.

La crisis -o, si gustan, la leve desaceleración temporal de las relaciones diplomáticas de alto nivel- entre Marruecos y España, que estos días está teniendo fotografía permanente en la frontera con Melilla, se ha convertido en una nueva oportunidad para que cada cual ejerza como mejor sabe.

El Gobierno, una vez más, ha entendido que la forma responsable y estadista de enfrentarse a una situación compleja es el silencio -ellos lo llaman prudencia, al parecer-. O están todos de vacaciones -que no- o el famoso y recurrente gato les ha comido la lengua. Suponemos que algún día entenderán que la mejor forma de no cabrear a un pueblo es mantenerlo informado y que éste sepa qué... qué, qué, qué, ¡diantres! piensan de las cosas y qué hacen entre tanto en cuanto a ellas. Y si en Melilla no pasa nada, debería salir también un señor -o una señora, sí- con una bandera detrás y un decorado bonito a decir de manera seria y comprensible que aquí, efectivamente, no pasa nada. Porque las cosas pasan o no pasan en función del interés que suscitan entre la ciudadanía, recuerdo. El silencio y la ambigüedad permanente, no tener opinión sobre absolutamente nada o la confusión mediática entre los dirigentes del Partido y los del Gobierno en sus diferentes funciones acabará por hinchar -más- el globo que limita la paciencia de los españoles, y es posible que, para cuando se den cuenta, ya hayan perdido las elecciones y tengan toda la cara manchada como consecuencia de la explosión de un modo limitado de entender la política: vaya, dejar que las cosas marchen solas y la nieve se haga bola hasta atragantarnos. Sin necesidad.

Aunque podría ser peor: podría encargarse este asunto, de nuevo, al señor que se suponía contratado para gestionar los trenes y demás cosas que se mueven, reconvertido ahora en Presidente de facto y opinador bizarro del Ejecutivo. Entonces ya sí que no entenderemos nada y habrá que pedir, yendo más lejos que la oposición, la disolución de todos los ministerios reduciéndolos a uno: el Ministerio Blanco. El MiniBlanco. Suena estupendo, y él lo vale más que mi champú. ¡Dice cosas! Para que luego digan de los gallegos.

¿Y la alternativa? El PP. Bueno, pues mientras intentan quitarse de encima a su líder -otro gallego- con extraños detalles sobre cinturones de seguridad o llevándole a los toros con minifalda; esta semana -en lo que él disfruta de la playa de la Lanzada y Cospedal, estrella habitual de los veranos, prefiere cerrar la boca un rato por aquello de que la cosa ya huele- el portavoz González Pons ha decidido tomar las riendas y coordinar el circo él solito, aprovechando el minuto de gloria que agosto le brinda. Ayuda no le hace falta. Se ha puesto la camisa de hacer demagogia gratuita y al alba y con viento de levante se ha plantado en Melilla para decir que vienen los moros y un par de bravuconadas más. Como siempre, ayudando. Dicen que estamos en "máxima tensión" -como Aguirre y Gallardón-. Sí, la rima era fácil, pero es que además sirve para enlazar con Madrid y lo siguiente. Al parecer, la atención mediática sobre el Partido Socialista en aquella Comunidad se hacía ya insoportable. Se comenta que los madrileños han llegado a enterarse de que Tomás Gómez no es un torero y que incluso dice cosas, no te digo más y te lo digo todo: Pons tenía que actuar por la vía de urgencia.

Pero no, no es lo mejor; porque hace unos minutos la Cadena SER ha publicado que Él va a estar allí. Sí, Él. El tipo que sabe cómo sacarnos de la crisis. Y de lo que haga falta: Él, ese hombre al que no hace falta nombrar.

Vuelven las viejas glorias porque la jubilación digna no se inventó para ciertos personajes ávidos de protagonismo. Una lástima. Como lo es también que el Partido Popular no entienda y tenga siempre presente que algún día tendrá que gobernar este país, algo que si no cambian las cosas sucederá más pronto que tarde. Y entonces, sin nadie a quien decir permanentemente que NO ni posibilidad de montar estúpidas performance políticas habrá que tomar decisiones e intentar imprimirle algo de seriedad a la acción diaria. ¿Qué consejo va a darle el presidente honorífico a su compañero melillense en la reunión? ¿Será, acaso, tomar las armas? A Rajoy, el consejo se lo doy yo: ahora, el inefable líder de masas critica a Zapatero, pero si llegas a gobernar este país te arrepentirás de no haber pintado nada desde que Él puso su dedo sobre ti.

Vienen más tiempos ambiguos; pero me temo que esos no lo serán sólo en lo aparente; sencillamente, faltan líderes. No, no he dicho gente que mande o quiera mandar -ni pintorescos héroes errantes-: he dicho líderes.

Actualización a las 13:26h.
¿Quién dije que sería el primer miembro del Gobierno en hablar?

16/08/2010

Las primarias, política interna para ganar la externa

Fotografía de Claudio Álvarez y Uly Martín en El País.

Mucho se ha hablado sobre el proceso de primarias que vive el Partido Socialista de Madrid, pero me sorprende la ausencia de opiniones realistas al respecto.

Me explico. Queda muy bien que analicemos seriamente las posibilidades reales de Tomás Gómez o Trinidad Jiménez para batirse en duelo con la Presidenta Aguirre, pero sin embargo es completamente absurdo no distinguir la política interna de la externa, y la militancia -que será quien decida cuál de los dos está, a su juicio, más capacitado- se verá más influida por la primera que por la segunda.

Antes de que Trinidad Jiménez anunciase formalmente su intención de concurrir a las necesarias primarias muchos militantes del PSM se revolvían públicamente asegurando que los medios de PRISA, El País y la Cadena SER, mentían inventándose las informaciones que afirmaban que Chaves se había reunido con Tomás Gómez para pedirle su retirada, que existía la posibilidad de que la ejecutiva federal -artífice seguramente de las filtraciones- enviase una alternativa y todas aquellas cuestiones que, finalmente, resultaron ser ciertas. Sí, eran ciertas, no respondían a esa obsesiva paranoia política -o vieja excusa de las malas- que observa conspiraciones constantes de los medios contra los nobles representantes públicos o, peor, al pensamiento de que estos sólo son imparciales cuando cuentan lo que interesa escuchar al protagonista de las quejas -esto se da mucho-. El caso es que cuando la especulación se transformó en oficial, esa pretendida y aparente balsa de aceite que, decían ellos, era el PSM, se empezó a mover a uno y otro lado, ya con algo más de honestidad y sin negar lo evidente. ¿Pero esos movimientos representaban sólo la inquietud por ganar las elecciones en Madrid? Obviamente no. ¿Son una enorme operación de imagen mediática? No, lógicamente tampoco; aunque sea aprovechable en ese sentido -y ambos candidatos, si demuestran una mínima inteligencia, lo harán-.

En realidad, tocará explicarle a la ciudadanía el proyecto que cada cual tenga para ganarse su favor; pero serán las disensiones y afectos intestinos los que jugarán una baza importante en buena parte de la militancia; y eso algunos medios y opinadores parecen querer obviarlo, como si viviéramos en el país de la piruleta. En el PSOE siguen conviviendo 'familias' y hasta posturas ideológicas divergentes que harán valer su fuerza, mayor o menor, y es verdad que el actual secretario general de los socialistas madrileños no está falto de enemigos -ya sean personales o intelectuales- que le tienen ganas. Bueno, esto es evidente: sin enemigos, no hay líder. En el seno de la organización comparten espacio diferentes sensibilidades que ahora van a aflorar, como tantas otras veces. Plantear esto como "la elección del mejor" -siendo también cierto- es pecar de ingenuo cuando aquí se juegan más partidas, como el control del PSM y hasta del PSOE; teniendo en cuenta el aprovechamiento mediático que podría hacer el Partido Popular de una derrota de la candidata de Zapatero. Con todo esto tienen que ver los pronunciamientos de miembros de la CEF en favor de Jiménez o el manifiesto que han firmado la mayor parte de secretarios generales de las agrupaciones de la federación en apoyo a Gómez. Que sí, que la política es maravillosa; pero aquí también se reparten listas, favores y futuros particulares. La federación regional de un partido tiene mucho de pueblo grande, donde casi todos los habituales de la plaza se conocen y cuchichean sobre el prójimo; aunque, como también en los pueblos, se lleven aparentemente bien y vayan de la mano en las fiestas grandes. Si por otro lado sabemos que hay que contar con la palabra de los militantes menos implicados en el día a día -que son mayoría- y que seguramente se dejarán llevar por sus contactos internos; podríamos concluir que los determinantes serán esos mil o dos mil militantes -hay más de 17.000 censados- que más se dejan ver; un porcentaje muy pequeño pero que es el verdadero engranaje de la formación, entre las cúpulas, el grueso de la militancia y la propia calle.

Es necesario que tengamos presente que la política -como cualquier cosa en esta vida- no se ve igual desde dentro que desde fuera, y ahora les toca decidir a los de dentro... ante la atenta mirada de los de fuera. Por eso, lo mejor es no conjeturar y dejarles hacer. Gane quien gane, a los ciudadanos les pesará mucho la limpieza pública del proceso; y hasta ahora poco hemos escuchado de proyectos y mucho de ataque al adversario entre militantes afines a las partes. Será la costumbre por el debate habitual con el PP, pero el asunto va camino de convertirse en una tragedia griega con todos sus componentes. Vaya, que se les ha olvidado lo obvio: que su cuestión interna debe tener una finalidad externa, y que el 4 de octubre tendrán que jugar todos -los que quieran- en el mismo equipo. Las formas que se están derrochando a la vista de todos no parecen estar cuidándose mucho estos días.

Lo anterior no significa que el PSM esté dividido horrorosamente y sea un partido en quien no se pudiese confiar un gobierno. Hipócrita estupidez, a menos que Aguirre y Gallardón sean el ejemplo perfecto de responsabilidad institucional y convivencia partidaria. Todas las casas son iguales, y además he de decir que es así ¡por suerte! Miedo dan los grupos donde miles de personas piensan igual sin discusión.

Lo que más sorprende de la convocatoria de estas primarias es la falta de madurez política y democrática de los españoles. Si alguien elige candidatos a dedo, se le critica por autoritario y antidemocrático; y si las bases de un partido pueden elegir a sus representantes, resulta que el partido en cuestión está roto, fracturado y abocado a la derrota. Aquello decían de la entonces calificada como "excesiva" batalla de Obama y Clinton por la candidatura demócrata -salvando las distancias entre lo uno y lo otro-. Hoy él es Presidente de los Estados Unidos y ella Secretaria de Estado. Los tics del pasado español empiezan a resultar un tanto lamentables: las primarias y la capacidad de elección deberían ser la norma, nunca la excepción. Aún así, es más lamentable que estas consignas contra la voz del militante vengan directamente de políticos con responsabilidades, como el siempre curioso e... ¿impetuoso? Pedro Castro, alcalde de Getafe, que donde un día escribía en su blog -municipal, por cierto, no personal ni de partido- su apoyo incondicional a Tomás Gómez, al siguiente mostraba una intolerable alergia a las primarias, como el coco que acabaría con todo. Valiente insensatez; aunque tal vez sea lo esperable en quien está ya acostumbrado a la ostentación del mando y acaba creyéndose infalible o superior. Precisamente por eso resulta idiota la abnegación de los españoles con impedir los debates internos, que favorecen la movilidad, la transparencia y la calidad argumental e intelectual de la política -que hoy está por los suelos-. Ya no pido utopías, como las listas abiertas, pero al menos una dosis de sensatez no iría mal.

En fin, lo dicho: decidirán los militantes en base a su criterio. Pero, atendamos de nuevo a lo externo: ¿Qué criterios pueden usar para el asunto estrella: "la elección del mejor para ganar"? En Geografía Subjetiva lo explican perfectamente. Si las primaras hubieran sido de otra forma, en otro tiempo o, si sencillamente no hubiesen sido, la comparación entre ambos no resistiría: por conocimiento público y capacidad mediática Jiménez tendría las de ganar. Sin embargo, el hecho mismo de que haya primarias y Gómez se haya erigido en héroe de la resistencia son una baza en una Comunidad donde el antizapaterismo es creciente. Además, el impulso mediático ha sido importante para un líder desconocido y de nulo carisma. La cuestión es ¿podría Gómez mantener ese impulso hasta mayo de 2011? Probablemente la respuesta sea negativa. Tras de sí tiene también, en contraposición a la ministra, un buen historial de victorias electorales, si bien es cierto que en esta contienda, tan diferente, no le van a servir ni como ejemplo, ni como experiencia, ni como currículum.

Contra Jiménez juega ser la enviada de Moncloa -y más aún el haber cometido el estúpido error de negar lo evidente-. Por otro lado, no haber abandonado el Ministerio de Sanidad no sólo la convierte en un blanco fácil para las críticas del PP, sino que además no evidencia el necesario compromiso con Madrid. Entre la ciudadanía existe la convicción de que el PSOE y Zapatero sólo se acuerdan de esta Comunidad cuando llega la hora de elegir al enviado a las urnas, y la actitud de Jiménez no ayuda demasiado. Debería aclarar inmediatamente si piensa seguir en la oposición hasta 2015 en caso de derrota electoral. Muchos tenemos la sensación de que el peor activo de la campaña de Trinidad Jiménez es su puesta en escena y el dantesco espectáculo previo a su anuncio. Las formas, horrorosas, y un fondo discutible han restado credibilidad a su opción. A pesar de todo, el presente episodio no será el motivo fundamental de portada de aquí a mayo, y el candidato ganador tendrá tiempo suficiente para venderse al público, siempre que las primarias sirvan de algo y al PSM le queden clientes tras ellas.

En cómputo global parece que el viento ciudadano soplaría a favor de la actual Ministra de Sanidad, que aunque no de manera tan exagerada como la ya célebre encuesta quiere dejar ver, podría tener más posibilidades de enfrentarse al enorme poder de Aguirre por una mera cuestión de conocimiento y carisma -para que te voten, es condición indispensable que te conozcan-. En todo caso, sí, decidirán los militantes, muchas veces alejados de las 'lógicas' de las portadas. Algunos aún no se han repuesto y permanecen con la misma cara de tontos que se les quedó el día que el desconocido Zapatero sumó los votos suficientes que más adelante le llevarían hasta La Moncloa. A saber. Los que no votaremos en octubre pero sí en mayo vamos a estar atentos. Y esto deberían tenerlo en cuenta ambas partes; máxime sabiendo que, como ya dijimos, esta eliminatoria sólo sirve para pasar a unas semifinales en las que juegan demasiados.

05/08/2010

Causas diferentes, ¿opiniones diferentes?

Fotografía vista en somoslarioja.com, a través de Google.

En noviembre de 2008 los ciudadanos del Estado de California votaron, con un 52% de apoyo, la Proposición 8, que reformaba su Constitución para definir el matrimonio como la unión entre el hombre y la mujer, rechazando por tanto la posibilidad de celebrar enlaces entre dos personas del mismo sexo. Ahora, dos años después, el juez federal Vaughn Walker considera que la decisión que entonces tomó el pueblo californiano es contraria a la Constitución de los Estados Unidos.

Cita El País que "no existe base racional para el hecho de que la Proposición Ocho pueda apartar a un grupo de mujeres y hombres gays denegándoles licencias de matrimonio". "De hecho, hay evidencias de que la Proposición Ocho establecería en la constitución de California que las parejas de sexos opuestos son superiores a las del mismo sexo". "Es tanto una carga inconstitucional sobre el derecho fundamental al matrimonio y crea una clasificación irracional sobre la base de la orientación sexual", cita El Mundo.

Y hasta aquí la información. Dicho esto, se me ocurren tres reflexiones.

La primera tiene que ver con la legitimidad de los tribunales para anular veredictos populares, que dicen los defensores del ahora retocado Estatut de Catalunya que no existe. Según este argumento, lo que tampoco existe en un Estado de Derecho son normas, jerarquías y tantas otras cosas que, al parecer, dejan de tener validez en función de las muchas o pocas pasiones que levante el asunto a tratar, siguiendo la moda de la democracia/anarquía selectiva -prohibir sí, lo que no me gusta a mí-. En todo caso, quiero pensar que vivo rodeado de ciudadanos coherentes y que, para quienes así lo consideran, lo que ha hecho este juez de San Francisco es la misma barbaridad que lo que hizo en su día nuestro Tribunal Constitucional: atropellar las decisiones de un pueblo soberano. Así pensará, por ejemplo, un homosexual militante nacionalista en Cataluña.

La segunda reflexión me lleva a la inevitable comparativa entre España y otros Estados a la hora de resolver conflictos que afectan de manera directa a la vida de muchos ciudadanos -y sí, esto tiene una mayor incidencia en el devenir particular de más personas que el dichoso Estatut-. En Portugal, la cuestión constitucional quedó resuelta en apenas unos meses mientras en España llevamos cinco años esperando una respuesta al recurso del Partido Popular para la que no existe fecha. Si llegado el momento el TC dictaminase que las uniones entre personas del mismo sexo vulneran la Constitución y quedasen disueltas las que ya se han formalizado, nos encontraríamos de nuevo con un conflicto social de enorme gravedad, tal vez evitable en ocasiones futuras si revisáramos nuestros procedimientos.

Por último, sorprende la tozudez de la derecha política y religiosa, aquí y allí, para poner puertas al campo y negar la evidencia. Es insostenible en estos tiempos oponerse al matrimonio -con ese nombre, sí- entre dos hombres o dos mujeres aduciendo valores morales dudosos y causas históricas -o peor aún, naturales o médicas- absurdas. Al final, eso sí, se acaban dando muchos casos en los que el odio se convierte en frustración cuando se intentan retorcer posiciones argumentales. Les ocurre a quienes ven realidades distintas cuando los tribunales retocan sus leyes o las de otros, y les ocurre a los rancios de sotana cuando su hijo les presenta a su novio. Es estupendo que, al final, la historia siempre nos acabe retratando.