31/03/2010

El síndrome del delincuente amigo

Fotografía del Diario Público.

Existen muchos estudios que demuestran que las víctimas de algún tipo de abuso tienden a borrar de su mente lo ocurrido para poder sobrevivir. Hoy mismo el diario El País publica un reportaje sobre este asunto del que, algún día y con mucha paciencia, me gustaría hablar. Lo que desconozco, enlazando temas, es si existe alguna explicación psicológica para que en política esté asentada la tendencia a borrar de nuestra mente los delitos "propios" y engrandecer los de quienes están en las filas ajenas.

Desde el tópico "todos los políticos son iguales", que se suele emplear generalmente cuando nuestros afines están metidos en algún lío o con su imagen de capa caída; hasta la más pura esquizofrenia que provoca que el mismo o muy similar hecho sea reprobado o burdamente justificado en función del protagonista de la historia. Una triste fórmula que se reproduce en casi todos los grupos humanos. En política sería mucho más cómodo y sensato reprobar desde dentro al guisante negro, que puede haberlo en todas partes como en las mejores familias, y salvar el nombre del partido poniendo a su corrupto, a su delincuente en manos de la justicia y colaborando con ella; pero se opta siempre por el ridículo doble rasero.

Y lo que se consigue es lo mismo de lo que en este momento puede presumir Mariano Rajoy. Además de su descrédito como líder, incapaz en ningún caso de tomar una decisión interna que le aporte credibilidad, la mínima necesaria para dirigir un país; el presidente del PP asume como propio el destino del 'polidelincuente' Jaume Matas. No sólo ha renunciado a apartarlo de la militancia -lo ha pedido él y de forma "temporal"-, sino que además le desea suerte para demostrar su inocencia. "Si puede", dice Rajoy. Tal vez sea complicado. Y tarde. Porque en este caso no se está asumiendo la presunción de inocencia en tanto que ya el propio Matas ha reconocido haber cometido irregularidades fiscales ante un juez.

Es evidente que si el ex presidente balear fuese militante del PSOE a estas horas el ruido y los tambores se escucharían hasta en la estepa rusa; pero si Matas es formalmente acusado, esa acusación será propia no de una persona a la que en su día el PP dio la confianza y le fue retirada a la primera sospecha, sino del propio PP que acoge en su fuero de confianza y honor al citado señor, confeso delincuente. La dirección nacional del partido ha decidido que el nombre de Matas, salga como salga de ésta, será también el nombre del Partido Popular. Si nos manchamos, nos manchamos todos. Esa consecuencia deberá ser asumida en su momento con la misma ¿valentía? con la que ahora se guarda silencio.

Una cosa es cierta: ¿hasta qué punto es necesario que un juez ponga tanto de sus propias tripas? No veo que fuese necesario salir del riguroso lenguaje jurídico para desviar la atención sobre un señor que ya se ha definido públicamente a sí mismo. Entre otras cosas porque el propio instructor del caso pierde credibilidad y aire de independencia. Pero agarrarse a ese detalle para justificar a Matas es caer en el colmo del absurdo. ¿El juez es socialista?, ¿alguien lo querrá reprobar? En este caso, hasta un buen amigo como los que tiene su compañero Camps bien colocados se vería en serias dificultades para tapar tanta basura.

Hablando de Camps. ¿No empieza a ser también sospechoso que en el PP las cabezas se corten siempre por abajo y nunca al revés? Podríamos empezar a pensar que se deben demasiados favores, o que alguien, por ser muy castellano, tiene los huevos pillados en una cremallera tan oxidada que es preferible no forzar. Pero esto, por supuesto, es una simple percepción personal. Tan personal como el criterio con el que los populares aplican su famoso código ético.

30/03/2010

¿Quién lee cada periódico?

Tres formas de plantear una misma noticia.

En el momento de la captura El País todavía no ha tenido tiempo para personalizarla -supongo que es eso- por lo que la corrección es máxima. De agencia, vaya. A muchos socialistas les habrá hecho ilusión verlo así, aunque sorprende el pequeño espacio de portada que le dedica el diario de PRISA al posible encarcelamiento del ex presidente balear.


En El Mundo sí apuntan ya la cosa a su manera. Es el medio que mayor importancia le otorga a esta información, acentuando más la actuación del juez que la del propio Jaume Matas del que, por si queda alguna duda, se destacan sus 'principios'. Aquello del refrán castellano... "de casta le viene al galgo". Sin duda, una forma más interesante de enfocarlo acudiendo a los intereses de quienes son más afines al PP.


Y por último, Libertad Digital. La noticia está tras la flecha, fuera de esta captura. Sin duda, el medio favorito de cierto europarlamentario del Partido Popular. Todos tenemos prioridades.

El espectáculo de ser homosexual


Ricky Martin es homosexual. - Sí, sí; ese cantante tan guapo y varonil. - ¿Entonces era verdad aquella historia del perro y la mermelada? Desde que ayer Martin se decidiera a hacer pública su orientación sexual los comentarios han sido, cuanto menos, curiosos.

Los dos diarios nacionales de referencia, El País y El Mundo, cuentan la noticia de un modo intachable: desde la propia óptica del cantante, de la aceptación de su propia condición y la misma naturalidad de un hecho que en efecto lo es. Público lo hace a su manera, reduciéndolo todo a las puertas de formica; pero es que en este diario los juegos de palabras y las genialidades verbales hace tiempo que son un método de trabajo. Sin embargo no son los grandes medios de información los que se salen del tiesto, sino los propios lectores. Los comentarios recogidos en las mismas noticias, en facebook o twitter son antológicos.

Habría que separar dos ideas. Siempre he defendido que la normalidad del colectivo LGTB llegará cuando alguien pueda decir "tengo novio/a" sin 'publicitar' en primer lugar su homosexualidad. Cuando hablar de la sexualidad propia sea para un homosexual igual que para un heterosexual. Cuando por tanto no exista la necesidad de contar, de manera reivindicativa, aquello que uno mismo es o siente, que pertenece al ámbito personal. Cuando desaparezcan los tópicos y la mejor manera de convencer a ese estrato de la sociedad que aún reniega de una parte de sí misma sea ver a dos hombres paseando de la mano o jugando con su hijo en el parque sin que nadie se lleve al escándalo.

Pero Ricky Martin no es español, es de Puerto Rico; y no es éste un país caracterizado por respetar o defender los derechos de las minorías sexuales. Por tanto para él, que lo tiene más fácil por su posición, y para todos sus compatriotas sí es un gran paso plantear públicamente su condición de homosexual, y hacerlo prácticamente con sentido y formas institucionales. Aunque pueda existir una razón publicitaria para su carrera, como también se insinúa, el hecho mismo será positivo en la vida de muchas personas.

Lo que a día de hoy no entiendo es que nosotros mismos tengamos que comentar esta noticia rodeándola de tópicos. Tópicos que demuestran que también en aquellos Estados con igualdad de ley es necesario alcanzar la normalización social. La persona con la que alguien mantenga una relación sentimental o sexual no puede ser noticia fuera de la 'prensa rosa', pero nuestros periódicos y televisiones aspirantes a serios lo recogen al más alto nivel: el de lo novedoso o lo excéntrico. ¿Lo es?

26/03/2010

Justicia política

Fotografía de Samuel Sánchez en elpais.com

Ayer tuve ocasión de asistir a una conversación entre dos abogados, uno de ellos defensor de varios cargos políticos imputados por corrupción en distintos puntos de la geografía española. Tras comentar varias anécdotas puntuales que rozaban lo satírico, la conversación termino girando hacia la causa abierta más popular en estos tiempos: Garzón.

Lo interesante es que este profesional vino a confirmar lo que yo mismo había razonado desde mi ignorancia: que es imposible explicar lo que está ocurriendo mediante argumentos técnicos o jurídicos, puesto que esta es una cuestión meramente política. Y concluyó: "nosotros ni nos metemos, esto va más arriba". Es un perfecto resumen de la constante fusión de poderes que vive el Estado español. La justicia es política, y la política no suele ser objetivamente justa.

Hilando temas, ayer el Comité de Garantías del Partido Popular acordó la suspensión de militancia para Ricardo Costa y Manuel Cobo. El primero está presuntamente relacionado con una trama de corrupción de la que pronto se levantará secreto sumarial. El segundo criticó a su jefa de filas en el PP de Madrid en ejercício de su libertad de expresión. Ambos tendrán idéntica sanción: un año fuera. Idéntica sanción decidida en la misma reunión. Otro ejemplo de justicia.

Si Garzón ha cometido un delito no es algo que podamos decidir a golpe de titulares. Por otro lado, los asuntos internos del PP deben ser dirimidos en sus órganos estatutarios competentes. Ahora bien: tanto lo uno como lo otro, y acabe la historia como acabe, tendrán ya siempre encima la sombra de la sospecha, la duda y la acusación. Y ese fracaso nos corresponde a todos, le corresponde al sistema; y no parece que ni el Partido Socialista ni el Popular tengan demasiado interés en reformarlo.

23/03/2010

Terribas, de mayor quiero ser como tú



Ayer por la noche la directora de la televisión pública catalana, Mònica Terribas, entrevistó al Presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Y en este caso -siempre desgraciadamente cuando así ocurre- la entrevista tenía mayor interés por la entrevistadora que por el invitado.

El pasado día 15 la "víctima" fue Montilla. El President de la Generalitat se enfrentó -¿se enfrentó?- a la incisiva periodista y se desató una polémica ya de sobra conocida: ciertos cargos públicos -recordad lo que hablábamos ayer- del PSC se desbocaban para sorprender con una serie de andanadas permisibles, si acaso, en el salón de su casa o en el bar con los amigos. La peor: que "la Terribas está mal follada", pronunciado por un conseller de distrito.

A mí, sin embargo, no fue lo que más me sorprendió o molestó. No, que va. Lo que sí lo hizo fue la obsesión constante, repetida con insistencia, por querer convencer de que un político está por encima del bien y del mal. "A un President no se le puede interrumpir constantemente". ¿Disculpe? Precisamente, el hecho de que tantos militantes y tantos cargos públicos, empezando por el propio President, se pusieran tan nerviosos es el indicativo perfecto que nos dice que le entrevista fue perfecta e intachable.

Un político, sea el Presidente del Gobierno o el concejal de fiestas de mi pueblo no está por encima de ningún periodista. Una entrevista es un intercambio de preguntas y respuestas de dos profesionales situados al mismo nivel, cada uno en el desempeño de sus funciones: uno para buscar la noticia y las aclaraciones pertinentes de quien gobierna, el otro para explicarse ante los ciudadanos y rendir cuentas de su gestión. Si lo que alguien quiere es dar un mítin, España está plagada de polideportivos y plazas de toros, lugar tradicional en los que convocar los aplausómetros.

La buena entrevista al político es aquella en la que éste se siente incómodo, suda, esquiva la mirada, se frota las manos, se revuelve en el sillón y le tiembla la voz. Aquella en la que no hay lugar a dar respuestas evasivas o aburrir al personal con charlas vacías de contenido. O mejor aún: aquella en la que precisamente el político puede demostrar que es un gran candidato o un gran gobernante, y que por tanto no tiene razones para ponerse nervioso. Ayer Zapatero estuvo muchísimo mejor, más creíble y más efectivo que en cualquiera de las entrevistas alfombra a las que los medios nos tienen acostumbrados, con preguntas ya cerradas y respuestas previamente conocidas por todos; las de manual. Montilla... no lo estuvo tanto. A un líder no le molesta la hostilidad. Si es un líder, claro. Y si un buen periodista quiere que una entrevista sirva para algo debe dejar a un lado el color político de su interlocutor y buscar pretendidamente lo que sabe que le va a doler, las respuestas claras, lo que los ciudadanos quieren y deben escuchar; es decir, garantizar su derecho a la información.

Yo de mayor quiero ser como Mònica Terribas. Los catalanes pueden presumir de una gran televisión pública.

22/03/2010

Compromiso por mis ideas


Voy a detener momentáneamente mis vacaciones blogueras para compartir un hecho que me ha parecido curioso. En realidad no.

Esta tarde he decidido convertirme en "admirador" del Partido Popular en facebook. Un rato después -dejando margen no sin intención- he hecho lo propio con Izquierda Unida, y ya lo era antes del PSOE. La idea era hacer lo mismo con UPyD, pero no he encontrado página oficial y la estructura de grupo, que es lo que enlazan desde su web, no sirve para lo que yo quería.

¿Y qué quería? Pues lógicamente no había en esta sucesión de falsas admiraciones ningún afán propagandístico ni de autoafirmación personal -de hecho tendría que ser tripolar-, sino la pretensión de saber qué o cómo nos venden nuestros partidos lo que hacen, o simplemente qué hacen. Que soy un fanático de la política y la actualidad lo saben todos mis allegados.

¿Y qué ha pasado? Lo que tenía que pasar. Que inmediatamente he perdido tres "amigos" en facebook. Ni uno ni cuatro, tres. He pensado que todo era un error y que en realidad volverían a aparecer. Incluso he pensado que me habían borrado porque yo soy un tipo difícil de aguantar y todos se han dado cuenta a la vez; simple casualidad.

No, unos cojones. Me han borrado por "admirar" al Partido Popular. Hay unos señores -sí, suelen ser señores- por la Red que se pasan todo el día hablando de ella: de lo que mola compartir, de lo moderno que es tener un móvil desde el que 'twittear', y todas esas cosas maravillosas. Dialogar y querernos mucho para aprender entre todos. Lo cierto es que en la mayor parte de los casos políticos es todo mentira, lo que hay es un mutuo reparto de felaciones militantes. En época electoral nuestros "muros" se llenan de proclamas partidistas que se comparten entre afiliados a uno u otro partido. Socialistas que son amigos de socialistas, populares que son amigos de populares, y otros que únicamente son amigos de sí mismos. Y entre todos derrochan una gran cantidad de esfuerzo en... absolutamente nada. En convencer a quienes ya están convencidos; lo que yo llamo "la otra agrupación". Actividades cerradas que tienen el mismo sentido que pegar carteles de Zapatero en el salón de tu casa o agregar a todos los asistentes al mítin de Vistalegre a tu facebook para "convencer".

Si realmente queremos que las redes sociales tengan sentido -con ese nombre- dentro de la política algunos tendrán que quitarse el traje de sectarios y ponerse el de ciudadanos. Si no, habrá que pensar que esto no es más que fachada; otra mentira controlada de tantas como ya disfrutamos para reproducir notas de prensa y querernos todos mucho. O ni siquiera.