Muchas veces, el trabajo que no hacen -o no pueden hacer- los medios de información en nuestro país lo cubren los programas de humor. Hoy, a través de @joansinmiedo en twitter he descubierto este vídeo que da buena muestra del nivel que tienen quienes legislan y gobiernan en España. Apasionante, y muy adecuado para una insustancial tarde de sábado.
31/10/2009
28/10/2009
Soy tú, somos nosotros
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| Imagen de despedida de soitu.es |
Siempre es triste, muy triste, que cierre un medio de comunicación. Cuando ocurre, un pequeño espacio de libertad, creatividad y hasta de historia, desaparece para siempre. Ayer, la noticia que a muchos nos sentó como un jarrazo de agua helada -creo que esta frase ha sido la más repetida- fue la muerte de soitu.es, el medio que Gumersindo Lafuente había impulsado 22 meses atrás.
Siempre que hay un muerto, el muerto es maravilloso, eso es verdad. Pero soitu bien merece las alabanzas que ha recibido en las últimas horas. Se ha convertido en referencia para muchos, consiguiendo en dos años, sin ningún grupo mediático asentado detrás, una cantidad de usuarios únicos considerable y envidiable. Pero lo más importante es que lo ha hecho sin imitar, innovando en el concepto periodístico al que estamos acostumbrados y acercando el perfil de los medios del futuro: participación, opinión, interactividad; cubriendo además todos aquellos temas y visiones a los que los medios tradicionales no se atreven a llegar. También hubo pequeños errores, pero en todo caso, a estas horas, somos cada vez más los que pensamos que soitu no ha muerto, sólo lo han cerrado. Pero volverá. Con esta o con otra cara, porque es una cima que la historia periodística inevitablemente tendrá que escalar.
Ninguna reconversión empresarial fue sencilla. Durante los últimos años, y cada vez con más intensidad, se debate en la red, en las facultades y, con más timidez, en los propios medios sobre el futuro del periodismo: ¿qué salida tendrán los periodistas ante el reto de Internet? En tiempos de crisis siempre hay que reinventarse, pero algunos están empeñados en no hacerlo, en no evolucionar. Triste ejemplo el del BBVA, principal accionista de soitu, que prefiere derrochar millones de euros en la inútil jubilación de un directivo que en estar ahora junto a los que van a liderar el futuro.
Más de veinte personas se han ido a la calle -donde paradójicamente más debería vivir un periodista-, y juntos ya suman miles los que están sin trabajo, y muchos más los que sufren una insoportable explotación que no parece preocupar a nadie. La subyugación constante de la información a los intereses económicos y políticos no es ningún secreto, y al contrario se luce como un símbolo más de poder que debería sonrojar a cualquier convencido demócrata. Los desprecios hacia la profesión son constantes, pero es ella misma la que tendrá que dar la cara, dejar de llorar y lanzarse a nuevos y apasionantes proyectos que demuestren a la sociedad que, al contrario de lo que muchos creen, el periodismo no sólo no es prescindible sino que sin su existencia no se puede entender ni sostener una sociedad avanzada, democrática y libre. Algunos creen que la red, en la que abunda la propaganda -que algunos confunden con información- y donde los datos están al alcance de todos, hace que el periodista desaparezca. Pero no, en esta jungla, lo que tiene que hacer el profesional de la información es entender que estamos ante el renacimiento de una profesión, y trabajar en ese sentido, como por suerte muchos intentan con apasionantes compromisos.
Mañana ya no servirán los grandes grupos mediáticos -ni siquiera es necesario ahora convencerlos a ellos, su estructura ya no sirve, y se hundirán en su pomposo barco tocando el violín-. Tampoco los periodistas de salón, los opinadores de cualquier cosa y las redacciones atestadas de sonidos estridentes. El compromiso tendrá que ser otro, y el periodismo una verdadera e independiente vocación de servicio de la que, seguramente, muy pocos podrán vivir. Es posible que cada vez más haya que ir pensando en el concepto del "periodista como autónomo". Sin embargo, tendrá que ser más que nunca esa pasión por la que muchos han dejado su vida y otros muchos estarían dispuestos a dejarla.
Periodismo, en pocos años, no será nunca más un sinónimo de poder, dinero fácil, negocio brutal e influencia masiva. Periodismo tendrá que ser compromiso social, trabajo duro, desilusión -esto lo ha sido siempre- e ilusión renovada -esto también-. Hoy, la que Gabriel García Márquez definió como "la profesión más hermosa del mundo" tiene la oportunidad de convertirse, además, en la más admirada, para a su vez seguir siendo una de las más útiles al desarrollo humano.
Vienen tiempos apasionantes, y en ellos hay que ser fuerte, entendiendo el tiempo en que vivimos. Nos han quitado soitu, pero mañana vendrán más y mejores como él, con proyectos que tendrán que liderar valientes y comprometidas mentes. Soitu somos nosotros, somos todos. Y es nuestro mañana.
Por cierto, si quieres despedir personalmente a la redacción puedes hacerlo en la capilla ardiente que esta tarde "se instalará" en Madrid.
Escrito por
Jorge Barraza
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Comunicación y periodismo
Cosas de la testosterona
¡Ay, el fútbol! Nunca hablo de él; no porque pretenda ser el chico más intelectual de mi barrio, sino porque simplemente no me interesa. Sin embargo, algunos elementos que rodean este espectáculo -que no su variante deportiva- no dejan de llamarme la atención.
Hoy, todos los periódicos nos obligan a ver en portada una supuesta humillación de un equipo llamado Alcorcón -pobrecitos míos- a otro llamado Real Madrid -que ya suena más importante-. Al parecer, hay cuatro razones frente a ninguna para que esto sea así.
Es estupendo. Parece que por fin alguien ha descubierto que esos hombres por los que se pagan indecentes sumas de dinero son simplemente eso: hombres. Adulterados por el márketing, pero hombres. Enhorabuena, algunos ya nos habíamos dado cuenta, y además mañana no lo olvidaremos. Pero no, no es humillante que el humilde gane al poderoso, o que la ilusión venza a la soberbia. Lo humillante es que una mayoría social acepte orgullosa lo contrario.
Empiezo este día pensando por qué, si esto es un deporte y lo que yo leo son periódicos, la noticia es una derrota y no el titular que se han ganado unos chicos de Alcorcón, los verdaderos protagonistas de la historia.
Soy consciente de que ésta ha sido una reflexión demagógica, simplona y fácil, pero uno nunca debe olvidar sus orígenes: "no soy galáctico, soy de Móstoles".
Hoy, todos los periódicos nos obligan a ver en portada una supuesta humillación de un equipo llamado Alcorcón -pobrecitos míos- a otro llamado Real Madrid -que ya suena más importante-. Al parecer, hay cuatro razones frente a ninguna para que esto sea así.
Es estupendo. Parece que por fin alguien ha descubierto que esos hombres por los que se pagan indecentes sumas de dinero son simplemente eso: hombres. Adulterados por el márketing, pero hombres. Enhorabuena, algunos ya nos habíamos dado cuenta, y además mañana no lo olvidaremos. Pero no, no es humillante que el humilde gane al poderoso, o que la ilusión venza a la soberbia. Lo humillante es que una mayoría social acepte orgullosa lo contrario.
Empiezo este día pensando por qué, si esto es un deporte y lo que yo leo son periódicos, la noticia es una derrota y no el titular que se han ganado unos chicos de Alcorcón, los verdaderos protagonistas de la historia.
Soy consciente de que ésta ha sido una reflexión demagógica, simplona y fácil, pero uno nunca debe olvidar sus orígenes: "no soy galáctico, soy de Móstoles".
Escrito por
Jorge Barraza
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Actualidad
27/10/2009
Las cosas que importan
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| Fotografía de elmundo.es |
Hasta ahora, más allá de menciones indirectas, no he dedicado ningún artículo concreto a hablar del famoso señor Gürtel. No sólo porque ya lo hacen otros muchos por mí, sino porque el asunto me resulta tremendamente aburrido. Patético.
Seguramente, en cualquier país europeo los protagonistas de esta trama más propia del genial Francisco Ibáñez que de la vida real estarían ya, si no en la cárcel, sí fuera de cualquier cargo público. Seguramente también, en esos países serían menos los ciudadanos que harían noche para aplaudir a corruptos de cualquier signo político, terminando después su hazaña con un arrope masivo por la vía libre del voto. Libre, se supone.
Hay demasiadas cosas que no entiendo de España, ni del planeta en el que vivo. Con diecisiete años pedí permiso a mi madre para colgar una pancarta en mi ventana contra la invasión de Irak, que ya nadie puede negar como el mayor error y fracaso de lo que llevamos de siglo, y que sin duda marcará lo que queda de él. En ese entonces me daba igual que gobernasen Aznar o Zapatero -en realidad no tanto-, pero sabía que las cosas se estaban haciendo mal. Creía sin embargo que en cada uno de nosotros residía un pequeño poder para cambiarlas. Hoy pienso exactamente igual, aunque mi confianza no está alojada en los mismos espacios que entonces veía como posibles, y mis ideas, desde aquella pancarta que provocó que la mitad de los vecinos me retiraran la palabra, han evolucionado mucho -no sé si a mejor-.
Ahora, entiendo que aquellos vecinos de un barrio cualquiera de uno de los municipios con menos renta per cápita de Madrid no dejaron de contestar a los "buenos días" por mi oposición a una guerra, al bombardeo a la población civil o a la destrucción física y social de un país. En realidad, para ellos era sólo oposición al Partido Popular. Hoy, cuando afirmo que me parece un disparate no reformar un mercado de trabajo que crea precariedad, no incentiva la formación y sostiene a sus espaldas la mayor temporalidad y desigualdad social de Europa; cuando grito que a un país laico -ni aconfesional- no se camina subiendo impuestos a los ciudadanos y otorgando exenciones fiscales a empresas que organizan actos de un líder religioso; cuando pido que en este país deje de ser imposible emprender una actividad económica de forma sensata; cuando sostengo que me parece vergonzoso que se recorten -porque sí, se recortan- los presupuestos en i+d mientras se prorroga el Plan E -es decir, cuando digo que no vamos a cambiar el modelo productivo aumentando el déficit reformando aceras y mandando a los científicos en avión a California-; cuando me indigno por el cambio de la posición histórica de España frente al Sáhara; cuando me avergüenza ver a líderes políticos pactando con egoístas monarcas de feudos medievales y ventilándose los principios de igualdad que en otros tiempos decían añorar; o cuando me golpeo la cabeza porque el debate educativo no pase más allá de las cuestiones lingüísticas y la moral religiosa... algunos sólo ven oposición al Partido Socialista.
Éste es el verdadero problema español: no hay ideas, hay partidos. Las siglas por encima del pensamiento racional. España sigue siendo una tribu, grande, muy grande, con líderes pequeños y un par de emblemas que se enfrentan a garrotazos. Y nada más. Absolutamente nada más. Y el problema nace precisamente de esos partidos: hay que defenderlos a toda costa, ¿de qué? La militancia y las ejecutivas están convencidas a partes iguales de que la mejor forma de proteger y hacer crecer su partido es cubrir a cualquiera que lleve carné. Cuando el Partido Popular podría haber mutilado a su rama corrupta con un puñetazo en la mesa y su presidente mostrarse a todos como el defensor de la honestidad, la limpieza y unas ideas, hoy no es más que protagonista de un circo lamentable que provoca arcadas. Exactamente lo mismo que ocurrió en otras ocasiones en el PSOE, o sucedería en cualquier otra formación que pudiese tocar poder.
La corrupción, la suciedad, no es patrimonio de ningún partido. Patrimonio de ellos son sus idearios, su historia en la lucha por él y los logros conseguidos. Querer convencer a cualquiera de que los buenos están a un lado y los malos a otro es reducirlo todo a una simpleza tal que da risa. Las portadas están llenas de alcaldes del PSOE, del PP o independientes que son detenidos. Y no estoy diciendo "todos son iguales". Al contrario, estoy diciendo: lo que diferencia a cada partido son sus ideas y programas, y es eso lo que de una vez quiero poder confrontar. Pero, ¿dónde están y quién los defiende?
Estoy convencido de que en el Gobierno de España y en la oposición hay mucha gente honrada. Estoy convencido de que hay mucho de lo contrario, como en todas las administraciones públicas. El mensaje que deben aceptar los grupos políticos es que la vía no es defender a todo bicho viviente que vista de su color: quienes se ensucian, lo ensucian todo. Quienes están manchados son enemigos de todos: partidos, militantes y, por supuesto y sobre todo, ciudadanos en general. Y nada puede hacer más daño a unas ideas que el hecho de que las defienda quien no las practica, o la persona equivocada.
Por eso en este blog nunca se ha hablado ni se hablará con especial dedicación del señor Gürtel, y seguramente tampoco de ningún otro señor semejante, o de espías de agencias de tanto nivel como la TIA. Dedicar mi vida, mi tiempo y mi espacio a unos pandilleros impresentables y horteras, a unos terroristas de la decencia, sería rendirme. Sería aceptar que hay que adorarles a ellos cuando el centro de la política somos nosotros: nuestro trabajo, nuestra educación, nuestra sanidad, nuestra economía, los niños, las mujeres. O su hambre, sus guerras y esa justicia que, aunque nadie diga nada, ya no quiere ser tan justa, ni tampoco universal.
A ellos, a los que manchan nuestros debates y atacan nuestros intereses, sólo podemos pedirles que se vayan. Pero no porque sean de un partido u otro, sino porque ése sería el único acto que haría que los ciudadanos recordaran que política no es Gürtel, sino parlamento, calle, ideas y acción. Que de nuevo, miles de personas creyeran que política es cambiar el mundo, que además puede hacerse y que merece la pena. Que política no es que unas decenas de jóvenes se encierren en despachos a imitar a sus mayores en lo peor, sino que vuelvan a colgar pancartas defendiendo un ideal comprometido.
De seguir por nuestro camino actual, mataremos los ideales, y sobre todo a las personas honestas dispuestas a defenderlos. Llenaremos las urnas de aire, y nuestras vidas de pragmatismo egoísta y deshumanizado. En ocasiones, encuentro a quienes me hacen recuperar la esperanza; quienes desde lugares pequeños consiguen grandes pasos y hacen que me sienta orgulloso de haber creído y seguir creyendo en ellos, en mí como ciudadano capaz de aportar algo, y en esas pequeñas cosas que hacen que el espectáculo lamentable que hoy sufrimos sólo sea entendido como una pesadilla transitoria. Algún día, tal vez, los diputados vuelvan a hablar de nosotros y con nosotros, y consigamos que el debate dejen de ser las mierdas del otro, el chapoteo inútil y la mediocridad humana más despreciable, para que vuelvan a estar en el centro las ideas, las cosas que importan. Si conseguimos eso, incluso aunque no sean nuestras ideas las que triunfen, habrá merecido la pena.
Escrito por
Jorge Barraza
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Reflexiones políticas
24/10/2009
Conjugando ideologías
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| Fotografía: elmundo.es |
Si algo me ha apasionado siempre del PSOE es la enorme capacidad demostrada para acoger en su seno a personas de distintas ideas, en ocasiones casi contrapuestas. Desde socialistas en su sentido estricto, hasta socialdemócratas, social liberales o cualquier variedad cromática de la izquierda pasando por el centro de algún sitio. Y con ello, el enorme y admirable espíritu crítico que siempre ha mostrado su militancia. Creo que es justamente esta capacidad de integrar y de entender la sociedad y sus transformaciones lo que ha llevado al éxito en nuestras etapas democráticas a un Partido de gran y profunda historia.
Pero es precisamente ese abultado pasado lo que hace que muchas veces uno se lleve sorpresas extrañas. He leído en El Mundo que Juan Negrín "vuelve a ser socialista". Esto es de entrada sospechoso, como si ser socialista o no serlo dependiese de tener un carné en el bolsillo o no tenerlo -la vieja disputa "ser socialista no es ser del PSOE" y viceversa-.
El caso es que, efectivamente, el Partido devuelve al ex presidente del gobierno de la República su carné de afiliado. Y yo me pregunto si han consultado al interesado -fuerzas espirituales mediante- su animosidad para pertenecer al PSOE de 2009, el que lideran Zapatero, Blanco y Pajín. O si alguien ha reflexionado la cabida de las ideas de este denostado científico en los actuales estatutos federales de la formación, que poco tienen que ver con el ideario de hace siete décadas. ¿Tiene de verdad el PSOE autoridad para decidir que un ex militante sin capacidad para oponerse regrese a sus filas?
Propaganda. Recuerda este acto al levantamiento de puños en Rodiezmo mientras se toman decisiones de dudosa utilidad para los trabajadores. Y es que parece que en el PSOE de Zapatero ya han encontrado la fórmula para conjugar a la perfección a su masa crítica en la izquierda con las acciones de Gobierno indefinibles ideológicamente: galería de fotografías revolucionarias y decisiones pactadas con el nacionalismo de derechas -eso sí, sin poner en práctica ni una de las ventajas del liberalismo-. Lo peor de cada casa, y todos juntos aguantando el chaparrón.
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Jorge Barraza
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Reflexiones políticas
23/10/2009
Políticos y medios
Ayer, durante la celebración del vigésimo aniversario del diario El Mundo, el presidente Zapatero pronunció un pequeño discurso del que quiero resaltar dos frases que deberían estar colgadas en cientos de despachos:
"El debate público vigoroso es siempre un síntoma de fortaleza de una democracia".
"Los responsables públicos en democracia, por el sólo hecho de serlo, asumimos, en relación con los medios de comunicación, a la vez, el riesgo de ser molestados y la obligación de no molestar".
"El debate público vigoroso es siempre un síntoma de fortaleza de una democracia".
"Los responsables públicos en democracia, por el sólo hecho de serlo, asumimos, en relación con los medios de comunicación, a la vez, el riesgo de ser molestados y la obligación de no molestar".
Escrito por
Jorge Barraza
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Comunicación y periodismo,
Reflexiones y reflejos
22/10/2009
¿Entrevistarías a Arnaldo Otegi?
Hace unos días llegué por casualidad a este vídeo de Jordi Evolé (más conocido como 'el follonero') que ayer encontré de nuevo enlazado en este post de Juan Luis Sánchez. En él, el polémico humorista de La Sexta entrevista al líder independentista vasco -espero que no se me acuse de antipatriota por esta definición tan laxa- Arnaldo Otegi.
Seré sincero: ver el vídeo sin aviso previo me causó una gran sorpresa: ¡está entrevistando a Otegi! Era algo así como asistir a una posesión infernal. Pensé que de un momento a otro se acabaría el mundo. Pero no, no ocurrió; y muy al contrario se despertó una duda en mí que me gustaría que alguien pudiera contestar: ¿por qué ningún profesional del periodismo se atrevería a hacer lo que ha hecho este humorista? En realidad, mi reacción inicial estaba marcada por un estado de opinión general que no hemos fabricado nosotros mismos.
Como bien indica Juan Luis Sánchez, cualquier periodista español estaría encantado de presentar una exclusiva con un líder de las FARC o de los talibanes. ¿Por qué, como él dice, sí tendríamos un cara a cara con "los malos" de fuera pero no con los nuestros? Pura hipocresía. En este asunto, como en tantos otros, los medios también están politizados y encorsetados por ciertas convenciones sociales de muy dudosa utilidad.
Si el trabajo del periodista es informar, explorar todas las vías y llegar hasta el fondo... ¿por qué ninguno querría a día de hoy sentar a un abertzale frente a un micrófono o una cámara? O sin ella. A día de hoy, la valentía de Evolé para decirle a la cara a Otegi -en clave de humor, que es su trabajo- o preguntarle por aquello que muchos ciudadanos piensan o desean no la ha tenido ningún periodista profesional. Otro motivo para pensar que la profesión necesita reinventarse con urgencia.
Voy a terminar de firmar mi suicidio. Yo sí me sentaría frente a Otegi o frente a cualquier otro. Lo haría como periodista, lo haría también como político; porque creo que en ambas profesiones es una obligación. Ilegalizada, pero obligación al fin y al cabo.
Escrito por
Jorge Barraza
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Comunicación y periodismo
21/10/2009
La maté porque era mía
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| Fotografía de Antonio Heredia en elmundo.es |
El gusto por el espectáculo y la simpleza grasienta es el mal endémico de este país. Por ello, mientras deberíamos estar debatiendo sobre el injustificado blindaje fiscal vasco lo hacemos sobre filosóficas cuestiones en torno al origen del universo; cuando tocaría hablar seriamente de la política internacional y la posición de España con respecto a Oriente Próximo o Cuba algunos salen con no sé qué cuento sobre el siglo pasado; y si a unos nos preocupa la calidad del sistema educativo, en la calle se convocan manifestaciones que vaticinan el fin del mundo, aunque nadie sepa por qué.
El asunto del día deberían ser los presupuestos generales del Estado que ayer se debatieron en el Congreso, tratando de dilucidar si la propuesta del Gobierno es buena o no, o si la oposición plantea una alternativa mejor. Esto es sin embargo imposible por tres razones: a nadie le importa el contenido de lo planteado por el ejecutivo sino es para alabarlo o criticarlo ferozmente -un planteamiento en tono serio y responsable provocaría un enorme sopor y nula audiencia-, las propuestas de la oposición en España son una quimera, y porque, como siempre, la ausencia de todo lo anterior provoca que los focos se centren en la perversa mediocridad de algunos.
Hace días, en una discusión sobre la Ley de Igualdad, afirmé que para llegar a los objetivos que se presumen en ella no es necesario legislar, sino educar; y que muy al contrario, a la equiparación de derechos entre mujeres y hombres esta norma no ayudaba, sino que suponía una traba en cuanto a la legitimación social de algunos de sus contenidos y la reacción que pueden provocar. El tiempo dirá. El caso es que ayer María Dolores de Cospedal vino a darme la razón con su demostración de penoso machismo público.
Que el Presidente del PP haya ninguneado, ignorado y despreciado a su adversaria y se haya dirigido al "patriarca" Zapatero cuando no era él su interlocutor en el debate no debería ser una sorpresa. Que los diputados del PP hayan comentado la benevolencia de su "líder" por no haberla "machacado" y ser "elegante y generoso" , tampoco. Pero a ellos se ha sumado la Secretaria General del partido afirmando que Rajoy "estuvo muy correcto", porque según su opinión, de haber sido más agresivo, al ser él un hombre, hubiera quedado como cuando "un chico le pega a una chica en el colegio", y que "se esforzó para no ser agresivo".
Voy a ser benevolente. Creo que ella no es machista, y que tampoco piensa que las posibilidades de una mujer debatiendo ante un hombre sean menores y deban llamar a la "generosidad". Creo, simplemente, que un PP vacío de contenidos e ideas para liderar este país busca desesperadamente justificar sus notables carencias, agravadas por la mierda y el espectáculo deplorable que dejan los líderes más cutres que recuerda la política española. Hasta Tejero, "se sienten coño" incluido, entró al Congreso con mejor estilo y, sin duda alguna, mayor transparencia.
Ahora bien, sin discutir la actitud estúpida de Cospedal desde su condición de mujer, sí es imprescindible ahondar en la estupidez colectiva del Partido Popular: nunca lo tuvieron tan fácil; nunca mejor que ahora para demostrar que pueden gobernar este país. No van a tener otra mejor posibilidad para convencernos de que Rajoy es un hombre de Estado que merece llegar a la Moncloa. Hoy, de momento, han conseguido que alguien radicalmente contrario a estos presupuestos considere prioritario escribir sobre la bochornosa oposición. Tal vez ocurra que no son tan estúpidos, sino enormemente inteligentes, y sepan que todo lo anterior es imposible; y estén rabiosos pero expectantes, enjaulados como los leones del Congreso y esperando a que el anunciado interfecto abra la puerta para dar el salto y sentenciar: "la maté porque era mía".
Escrito por
Jorge Barraza
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Reflexiones sociales
19/10/2009
El aborto no es un derecho, es una necesidad
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| Fotografía de Santi Burgos para elpais.com de la manifestación contra la Ley de extranjería. Telemadrid no la emitió en directo y la Iglesia no asistió. |
El pasado sábado España asistió -los madrileños en directo con el presupuesto de su televisión pública- a uno de esos espectáculos que siguen contribuyendo a la no proliferación del patriotismo español como sentimiento inequívoco de unidad y orgullo. Para quienes tienen mentalidad internacionalista es casi, casi una suerte.
La interrupción voluntaria del embarazo -llámalo aborto- no es uno de esos temas que se puedan tratar a la ligera. En España sí. El catolicismo rancio, la ultraderecha de toda la vida que se follaba a la asistenta y le pagaba un viaje a Londres, sale a la calle para vender otra de sus mentiras; y el Partido Popular se suma a la iniciativa perdido en lo que ellos llaman liberalismo de forma tan falsa como soez.
Nadie pone en cuestión el derecho de ningún ciudadano o colectivo a manifestarse, pero quienes lo hicieron el sábado en Madrid acudieron a una cita manipulada y mintiendo -lo que ahora se llama faltar a la verdad-. En España el aborto está despenalizado desde la década de los ochenta, y la actual legislación ha sobrevivido ya a dos presidentes socialistas y a otro de la derecha que ha vuelto a practicar su deporte favorito: la hipocresía.
De nuevo, como ocurre tantas veces, la radicalización de las ideas o su polarización ha dejado huérfana a media sociedad. El PSOE evitó el debate en la última campaña electoral y afirmó que no era un asunto prioritario, sin llegar a definir su postura; un error que hoy muchos podrían recordar echando en cara la falta de honestidad que entonces tuvo un candidato a la presidencia que ya renovado en el poder ha convertido la nueva Ley en el centro de las medidas sociales de la legislatura. Hay que ser valiente, especialmente fácil cuando esa valentía supone situarse al lado de la mayoría social. El PP, por su parte, sigue con su marca: oponerse a toda propuesta del Gobierno, de entrada y a la salida, y manifestarse contra aquello que pueda suponer una ampliación de los derechos de los ciudadanos. Sucedió con el divorcio, con el matrimonio homosexual, y vuelve a suceder con el aborto.
Sin embargo, a diferencia de los dos casos anteriores, somos más los ciudadanos que no aceptamos la definición del aborto como un derecho, sino como la regulación legal de una necesidad inevitable que se puede producir. Es más fácil situarse en la postura contraria, apelando a la defensa de la dignidad de la mujer y forjando un discurso demagógico y simplón; pero manosear el término 'derecho' no sirve en la práctica para este noble fin. Ojalá todo fuese tan fácil como aprobar leyes o nominar lo que existe. Pero, para esta Ley, el objetivo debiera ser uno en apariencia tan simple como proteger a la madre -sea mayor o menor de edad- y a los profesionales sanitarios. Eso sí, ¿quién defiende este posicionamiento moderado y pragmático? El PP, partido con el que se produjeron medio millón de abortos en España, lo tenía fácil, pero de nuevo ha preferido echarse al monte. El partido que pretende ser alternativa de Gobierno no ha explicado si defiende la penalización del aborto -por la que ya se han manifestado muchos de sus dirigentes-, una Ley fracasada que pone en riesgo a mujeres y médicos y con la que no ha descendido el número de embarazos no deseados o una alternativa que de momento no conocemos, posiblemente porque no existe.
La reforma que plantea el Gobierno -salvo en el punto que discuto en el párrafo anterior- es correcta, va dirigida a solventar los problemas que ha ocasionado la actual regulación y se iguala a la de la mayoría de los países avanzados -a pesar de que algunos quieran que nos parezcamos a Marruecos-. La actitud de la oposición vuelve a ser aquella a la que ya nos tiene acostumbrados: la de un grupo medieval y atrasado, que alienta a la España ignorante, bisoña, zafia, beata, ridícula y folklórica. Y esto no es insultar, es definir lo que el pasado sábado enorgulleció a tan pocos y avergonzó a tantos que seguimos pensando que esta España no es ni será jamás la nuestra.
En todo caso, hasta nuevas elecciones la voluntad popular no es la de las manifestaciones de dudosa asistencia y reprochables intenciones, sino la que reside en nuestras Cortes. Que a nadie se le olvide.
Escrito por
Jorge Barraza
Clasificado en
Reflexiones sociales
14/10/2009
Relativamente moderados
Las cosas no son lo que parecen, sino lo que son. Y, en democracia, debiera siempre suceder que a nadie se le ocurriese poner en duda lo fundamental por un mero asunto de parecidos razonables.
Ayer por la noche los medios de comunicación españoles sufrieron para llevar a sus portadas las tres fotografías del día: la de la corrupción popular en Valencia, con su patético espectáculo; la de Zapatero con Obama, que al final quedó en mera anécdota; y la de la detención de miembros de Batasuna por orden del siempre discreto juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.
Al hilo de esto último, Juan Ramón Lucas, conductor del programa matinal de la radio pública, ha hecho un comentario de una absoluta perversión -a menos que todo se deba a que yo soy un malpensado-. Una de las detenidas en la operación fue Miren Zabaleta, la hija de Patxi Zabaleta, líder de la formación política Aralar. Para quien ande despistado, Aralar es un partido de Euskadi y Navarra cuyos objetivos supuestos son la independencia de Euskal Herria y el socialismo por vías exclusivamente democráticas y políticas, que excluyen la violencia. Por ello, fueron tachados de traidores por el entorno de ETA.
Pues bien, hoy la voz de referencia de Radio Nacional de España ha afirmado que ayer fue detenida la hija del líder de Aralar, un partido "relativamente moderado". Relativamente moderado. ¿Qué significa esto?
He querido entender que, por supuesto, en la radio de todos nadie piensa que un partido que representa a una determinada opción, sensibilidad o ideología política deba ser criminalizado por la orientación que ésta tenga. He querido pensar, así mismo, que nadie pone en cuestión que los que hacen política con la palabra y los que la hacen tiroteando la nuca de sus rivales no son parecidos. Y he querido pensar, por último, que en el fondo todos animaremos siempre a quienes tienen objetivos políticos a abrazar la política y repudiar la delincuencia.
Desconozco pues si lo relativamente moderado es que Aralar se defina como independentista, abertzale vasco, socialista, ecologista, antiglobalización, todo lo anterior o ninguna de esas cosas. Pero sí estoy seguro de que colocar términos como "relativo" cuando hablamos de política no tiene una intencionalidad positiva o de definición práctica, sino un sentido más profundo. En este caso, también muy peligroso e irresponsable. Aralar puede ser lo que le de la gana, y defenderlo con la intensidad que crea oportuna en cada institución en la que los ciudadanos le otorguen su confianza. Ser independentistas, por lo que a mí respecta, les convierte en mi oposición ideológica, pero no en presuntos delincuentes o potenciales apestados públicos.
Por supuesto, podríamos cerrar la cuestión yendo mucho más allá: ¿es noticia que una de las detenidas sea hija del líder de Aralar? Si la Edad Media ha terminado -presento mis dudas al respecto- no entiendo la importancia del parentesco. Hasta donde yo sé, en España se heredan las hipotecas, pero no los delitos, las intenciones personales o las sospechas varias. Sea hacia arriba o hacia abajo. Pobre Leire Pajín.
Ayer por la noche los medios de comunicación españoles sufrieron para llevar a sus portadas las tres fotografías del día: la de la corrupción popular en Valencia, con su patético espectáculo; la de Zapatero con Obama, que al final quedó en mera anécdota; y la de la detención de miembros de Batasuna por orden del siempre discreto juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.
Al hilo de esto último, Juan Ramón Lucas, conductor del programa matinal de la radio pública, ha hecho un comentario de una absoluta perversión -a menos que todo se deba a que yo soy un malpensado-. Una de las detenidas en la operación fue Miren Zabaleta, la hija de Patxi Zabaleta, líder de la formación política Aralar. Para quien ande despistado, Aralar es un partido de Euskadi y Navarra cuyos objetivos supuestos son la independencia de Euskal Herria y el socialismo por vías exclusivamente democráticas y políticas, que excluyen la violencia. Por ello, fueron tachados de traidores por el entorno de ETA.
Pues bien, hoy la voz de referencia de Radio Nacional de España ha afirmado que ayer fue detenida la hija del líder de Aralar, un partido "relativamente moderado". Relativamente moderado. ¿Qué significa esto?
He querido entender que, por supuesto, en la radio de todos nadie piensa que un partido que representa a una determinada opción, sensibilidad o ideología política deba ser criminalizado por la orientación que ésta tenga. He querido pensar, así mismo, que nadie pone en cuestión que los que hacen política con la palabra y los que la hacen tiroteando la nuca de sus rivales no son parecidos. Y he querido pensar, por último, que en el fondo todos animaremos siempre a quienes tienen objetivos políticos a abrazar la política y repudiar la delincuencia.
Desconozco pues si lo relativamente moderado es que Aralar se defina como independentista, abertzale vasco, socialista, ecologista, antiglobalización, todo lo anterior o ninguna de esas cosas. Pero sí estoy seguro de que colocar términos como "relativo" cuando hablamos de política no tiene una intencionalidad positiva o de definición práctica, sino un sentido más profundo. En este caso, también muy peligroso e irresponsable. Aralar puede ser lo que le de la gana, y defenderlo con la intensidad que crea oportuna en cada institución en la que los ciudadanos le otorguen su confianza. Ser independentistas, por lo que a mí respecta, les convierte en mi oposición ideológica, pero no en presuntos delincuentes o potenciales apestados públicos.
Por supuesto, podríamos cerrar la cuestión yendo mucho más allá: ¿es noticia que una de las detenidas sea hija del líder de Aralar? Si la Edad Media ha terminado -presento mis dudas al respecto- no entiendo la importancia del parentesco. Hasta donde yo sé, en España se heredan las hipotecas, pero no los delitos, las intenciones personales o las sospechas varias. Sea hacia arriba o hacia abajo. Pobre Leire Pajín.
Escrito por
Jorge Barraza
Clasificado en
Reflexiones políticas
07/10/2009
I+D=Futuro
Cuando en el año 2004 Zapatero llegó al poder resonó en la calle Ferraz de Madrid un ilusionado y comprometido "no nos falles", que se convirtió en el símbolo del cambio político que entonces vivía el país y también en una persecución moral constante al Presidente, a quien muchas veces se le ha recordado esa petición anónima pero, seguramente, compartida por la mayoría.
Hoy, más de cinco años después, el Gobierno presenta a los españoles su propuesta de Presupuestos generales para el próximo año y le da una bofetada en la cara a toda la militancia socialista. A los españoles también, sí; pero ni siquiera han tenido caridad con los suyos: ¿cómo defenderá ahora el PSOE que es el partido del nuevo modelo económico, del desarrollo sostenible y el impulso a la ciencia, la innovación y el futuro? Al parecer, con un recorte presupuestario en esta materia, de la que siempre fuimos cola europea.
Si este hecho queda definitivamente materializado, el Gobierno habrá fallado a sus compromisos electorales, a sus ideas programáticas y, mucho más importante, habrá comprometido el futuro de los jóvenes, que no pueden esperar más por un país donde la especulación y el ladrillo dejen de ser el centro de la economía y se premie, por fin, la inteligencia, la iniciativa y la sostenibilidad global.
Si un aspecto positivo se le puede reconocer al Presidente Zapatero es, precisamente, la honradez con la que tantas veces ha rectificado y pedido perdón. Ahora sólo tiene que hacer lo primero, para que no acabe viéndose obligado a lo segundo. Se equivoca, y lo sabe. Está fallando, y lo sabe. ¿Sabrá verlo a tiempo? No faltan razones: que nuestros científicos dejen de emigrar fuera, que nuestras universidades sean el motor de nuestra economía, que España sea famosa por su industria y su capacidad creativa y no por su rojo mar de edificios vacíos. Hay muchas más, pero estamos a tiempo. Zapatero está a tiempo de no convertir aquel grito en un recuerdo permanente de la ilusión perdida.
Este artículo responde a una iniciativa común en defensa de la ciencia española, desde los blogs, twitter y facebook.
Hoy, más de cinco años después, el Gobierno presenta a los españoles su propuesta de Presupuestos generales para el próximo año y le da una bofetada en la cara a toda la militancia socialista. A los españoles también, sí; pero ni siquiera han tenido caridad con los suyos: ¿cómo defenderá ahora el PSOE que es el partido del nuevo modelo económico, del desarrollo sostenible y el impulso a la ciencia, la innovación y el futuro? Al parecer, con un recorte presupuestario en esta materia, de la que siempre fuimos cola europea.
Si este hecho queda definitivamente materializado, el Gobierno habrá fallado a sus compromisos electorales, a sus ideas programáticas y, mucho más importante, habrá comprometido el futuro de los jóvenes, que no pueden esperar más por un país donde la especulación y el ladrillo dejen de ser el centro de la economía y se premie, por fin, la inteligencia, la iniciativa y la sostenibilidad global.
Si un aspecto positivo se le puede reconocer al Presidente Zapatero es, precisamente, la honradez con la que tantas veces ha rectificado y pedido perdón. Ahora sólo tiene que hacer lo primero, para que no acabe viéndose obligado a lo segundo. Se equivoca, y lo sabe. Está fallando, y lo sabe. ¿Sabrá verlo a tiempo? No faltan razones: que nuestros científicos dejen de emigrar fuera, que nuestras universidades sean el motor de nuestra economía, que España sea famosa por su industria y su capacidad creativa y no por su rojo mar de edificios vacíos. Hay muchas más, pero estamos a tiempo. Zapatero está a tiempo de no convertir aquel grito en un recuerdo permanente de la ilusión perdida.
Este artículo responde a una iniciativa común en defensa de la ciencia española, desde los blogs, twitter y facebook.
Escrito por
Jorge Barraza
Clasificado en
Actualidad
06/10/2009
Ideología visual
Ésta es la portada del Diario ABC en el día de hoy. A simple vista, la fotografía principal, acompañando al titular "oleada de pateras en Levante", podría simplemente querer indicar que han llegado multitud de pateras a nuestras costas con seres humanos a bordo que tratan de huir de la nada en busca de un "algo" difuso e inconcreto, víctimas del drama al que el orden establecido somete a la mitad del planeta.
Sin embargo, ya sea por predisposición negativa a la intencionalidad de algunos medios, ya sea porque es así, al mirar esa imagen viene a mi cabeza una percepción clara sobre la labor de esta fotografía. Seguramente ABC disponga de más instantáneas con las que "adornar" la noticia: la propia patera, tal vez a algún voluntario de Cruz Roja -que allí estaban, como siempre- o el rostro desencajado de quien no entiende dónde está ni qué futuro le espera.
No dudo de la estupenda labor que allí estarían haciendo los dos policías locales que aparecen en la imagen. No dudo, siquiera un segundo, de su más alta calidad humana. Pero sí dudo de los motivos por los que un Diario ha decidido convertirlos en portada. Observen la imagen y toda la comunicación no verbal que dirige contra nosotros. ¿No parece que estamos ante un vulgar delincuente siendo detenido? Ni los Gürtel. ¿No parece que quieren convertir esa "oleada" en una agresión contra el lector en un sólo golpe de vista?
Dicen que "una imagen vale más que mil palabras". ¡Qué sabio es el refranero castellano! Y bien lo saben en algunos medios, conocedores de que los colores correctos en el momento preciso pueden ser mucho más eficaces que cientos de editoriales. No es sólo lo que ves, es lo que tu subconsciente asimila por ti. Son esos detalles que quedan archivados en un pequeño rincón para salir cuando la espuma ideológica lo requiera.
Convertir el drama de la inmigración en un asunto humanitario, social o de política internacional, o hacerlo en otro de interés, economía, seguridad y defensa puede ser tan sencillo como elegir una portada. Añade la información que "el nuevo sistema de vigilancia no frena la llegada de otros 180 ilegales". Curioso. ¿La culpa es de Zapatero? No están jugando al escondite, están huyendo de la miseria. No vienen a nuestro país, escapan del suyo.
Otros, mucho más lejos, ya sólo pueden ponerse de rodillas ante la nada. Literalmente. Eso sí, como la suerte geográfica hará que no puedan convertirse en un goteo molesto podremos redimir nuestros pecados aplicando pequeñas dosis de compasión y lamento. No sabemos dónde querrá llegar el protagonista de la siguiente imagen. Para nuestra actitud, el Vaticano tiene todo un paraíso celestial reservado. Allá vamos.
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| Fotografía de Dylan Martínez (Reuters) en soitu.es. Un hombre reza ante los restos de lo que era su vivienda, destruida por el terremoto que asoló la aldea de Tandikat, al oeste de la provincia indonesia de Sumatra. |
Escrito por
Jorge Barraza
Clasificado en
Comunicación y periodismo,
Derechos Humanos e igualdad
05/10/2009
La educación, nuestro futuro
Cedo la palabra a dos hombres que han pronunciado frases sensatas.
Con motivo del Día Mundial de los Docentes, el Presidente Zapatero dirige una carta abierta a maestros y profesores desde el Diario El País. En ella, tras recorrer la lamentable historia española, por todos conocida, y un reconocimiento a los logros conseguidos, realiza tres afirmaciones incontestables: "Nuestros logros educativos tendrán la dimensión que seamos capaces de trazar juntos y, por ello, creo firmemente que ha llegado el momento para un Pacto Educativo. [...] Impulsar un acuerdo social y político que mire el futuro con ambición, con la ambición de un país que aspira a la excelencia y sabe que tiene en la educación la palanca principal para alcanzarla, un país que quiere que cada persona pueda llegar tan lejos en su formación como le lleven en su voluntad y su esfuerzo, sin otras limitaciones". Dice el Presidente que "nunca España había tenido tanto potencial de futuro y nunca antes nuestro porvenir había dependido tanto de la educación, del conocimiento, de nuestra capacidad creadora e innovadora, que son la base del bienestar y de un nuevo modelo de crecimiento económico". Sólo falta que convierta sus palabras en acciones políticas. Él es quien gobierna.
Por su parte, el diputado por Madrid Rafael Simancas escribe un artículo en su blog con título clarificador: "educación, el pacto que importa". Se trata de una reflexión que merece ser leída en su totalidad pero de la que extraigo una idea fundamental: "La naturaleza de las palancas que promueven el desarrollo de una nación han ido variando a lo largo de la historia" [...] Hoy, "quien logre una educación avanzada, moderna, de calidad y equitativa, tendrá todas las papeletas para conquistar el futuro".
"Cuando hablamos de la mejora de la “empleabilidad” de nuestros trabajadores para combatir el paro, estamos hablando de educación. Cuando planteamos un cambio en el modelo productivo para mejorar la competitividad de nuestra economía, estamos hablando de educación. Cuando pronosticamos que las nuevas oportunidades para el desarrollo económico, social y cultural se encuentran en la sociedad del conocimiento, estamos hablando de educación. Cuando reivindicamos una sociedad con valores positivos y avanzados en la libertad, la solidaridad, la igualdad de género, la interculturalidad, el ecologismo…, estamos hablando de educación. Y cuando reclamamos igualdad de oportunidades y equidad social, también estamos hablando de educación. Porque la educación implica mucho más que la mera transmisión de conocimientos o la formación para el empleo. La educación es la principal política económica en nuestro tiempo".
Dicho queda. Y vosotros tenéis el poder.
Con motivo del Día Mundial de los Docentes, el Presidente Zapatero dirige una carta abierta a maestros y profesores desde el Diario El País. En ella, tras recorrer la lamentable historia española, por todos conocida, y un reconocimiento a los logros conseguidos, realiza tres afirmaciones incontestables: "Nuestros logros educativos tendrán la dimensión que seamos capaces de trazar juntos y, por ello, creo firmemente que ha llegado el momento para un Pacto Educativo. [...] Impulsar un acuerdo social y político que mire el futuro con ambición, con la ambición de un país que aspira a la excelencia y sabe que tiene en la educación la palanca principal para alcanzarla, un país que quiere que cada persona pueda llegar tan lejos en su formación como le lleven en su voluntad y su esfuerzo, sin otras limitaciones". Dice el Presidente que "nunca España había tenido tanto potencial de futuro y nunca antes nuestro porvenir había dependido tanto de la educación, del conocimiento, de nuestra capacidad creadora e innovadora, que son la base del bienestar y de un nuevo modelo de crecimiento económico". Sólo falta que convierta sus palabras en acciones políticas. Él es quien gobierna.
Por su parte, el diputado por Madrid Rafael Simancas escribe un artículo en su blog con título clarificador: "educación, el pacto que importa". Se trata de una reflexión que merece ser leída en su totalidad pero de la que extraigo una idea fundamental: "La naturaleza de las palancas que promueven el desarrollo de una nación han ido variando a lo largo de la historia" [...] Hoy, "quien logre una educación avanzada, moderna, de calidad y equitativa, tendrá todas las papeletas para conquistar el futuro".
"Cuando hablamos de la mejora de la “empleabilidad” de nuestros trabajadores para combatir el paro, estamos hablando de educación. Cuando planteamos un cambio en el modelo productivo para mejorar la competitividad de nuestra economía, estamos hablando de educación. Cuando pronosticamos que las nuevas oportunidades para el desarrollo económico, social y cultural se encuentran en la sociedad del conocimiento, estamos hablando de educación. Cuando reivindicamos una sociedad con valores positivos y avanzados en la libertad, la solidaridad, la igualdad de género, la interculturalidad, el ecologismo…, estamos hablando de educación. Y cuando reclamamos igualdad de oportunidades y equidad social, también estamos hablando de educación. Porque la educación implica mucho más que la mera transmisión de conocimientos o la formación para el empleo. La educación es la principal política económica en nuestro tiempo".
Dicho queda. Y vosotros tenéis el poder.
Escrito por
Jorge Barraza
Clasificado en
Educación y Universidad,
Reflexiones y reflejos
04/10/2009
Esta canción es para este momento
"Cada segundo en un cajón, cada momento en un suspiro...". Tengo frío.
Gracias a ella, por su letra y su música. Y a ella, por haberme presentado la banda sonora de una historia.
Escrito por
Jorge Barraza
Clasificado en
Diario personal
Lección magistral de economía
Para entender las posiciones políticas sobre fiscalidad y gasto público en menos de dos minutos.
Visto en el blog A la Sombra del Tomate.
Escrito por
Jorge Barraza
Clasificado en
Actualidad
02/10/2009
Merecemos soñar
Dentro de unas horas se decide en Copenhague qué ciudad albergará los Juegos Olímpicos de verano en 2016. Madrid, mi ciudad, es una de las candidatas; y al parecer la que mayor apoyo ciudadano tiene de las cuatro.
Lo cierto es que es fácil ver la confrontación. Por un lado, están quienes prefieren que por unas cosas u otras Madrid sea de nuevo derrotada: odios viscerales, motivos económicos, cálculos políticos -hasta de eso hay, sí-, o una simple cuestión práctica -el "a mí que no me molesten", o "malditas las obras del alcalde"-.
Aunque muchas de esas razones estén más que justificadas, y otras no tanto; yo sin embargo me reivindico en el otro grupo, el de los que con corazonada o sin ella estarían encantados de ver unas olimpiadas en Madrid, esa ciudad con vocación mundial a la que algunos acusan de centralismo; esa ciudad sin identidad que ha asumido tantas como ciudadanos, culturas y pueblos la conforman.
Que Madrid sea hoy proclamada ciudad olímpica sería bueno para nosotros, los madrileños, y para todos los españoles que quieran darse cuenta de lo importante que es viajar de la mano. Porque Madrid 2016 no es un proyecto de egocentrismo capital. Tanta ilusión me hace ver la ceremonia inagural en mi ciudad como las competiciones de vela en Valencia. Sin embargo, celebrar unas olimpiadas es mucho más que acoger competiciones deportivas.
Más allá de lo pragmático, lo numérico o lo tangible, quiero como ciudadano resaltar el lado emocional. Madrid no es una ciudad cualquiera, es una ciudad abierta. Yo soy un madrileño del azar, de padre andaluz y madre gallega; pero ninguno de los tres nos sentimos de otro sitio que no sea éste, ni ve otras calles tan propias como las de la ciudad que a ellos les acogió, sintiendo tantas raíces como historias esconden sus rincones. Miles de canciones y poemas hablan de su cielo naranja, de sus amores perdidos y sus estaciones de silencioso bullicio.
Madrid ha sido siempre un ejemplo perfecto de integración, multiculturalidad y cambio. Frente a los rancios que siguen viendo a la capital con los ojos del odio, nadie aquí puede decir que es extranjero. Hay tantos que pueden, sin embargo, gritar amor a un Madrid propio que no les vio nacer, pero que sí les verá morir... Al final, "Madrid me mata, y sin Madrid me muero".
Madrid merece ser ciudad olímpica. Porque, más allá de los túneles, las deudas, la política chusca, las feas costumbres sociales y alguna que otra vergüenza escondida, o no tanto... los madrileños merecen vivir este sueño.
Si hoy tuviese que situarme frente al Comité Olímpico Internacional y pedir el voto para mi ciudad; no hablaría de infraestructuras, dinero o presuntuosas intenciones. Hablaría de las personas. De los madrileños y las madrileñas, los que son de aquí, y los que también son de aquí. De sus barrios, sus plazas, sus amores, del olor de la terraza de mi abuela, de las parejas que caminan de la mano, de tantas manos de tantos colores. De sus rótulos en cientos de idiomas, de su amabilidad. De la solidaridad que nos empapa, de su imaginaria playa, donde rompen las olas de gritan respeto. De sus puertas abiertas, sean la de Alcalá o la del Sol. El sol frente al que ahora levanto mi mano y digo: Hola everyone! Dejadnos soñar. Lo merecemos.
#Madrid2016
Escrito por
Jorge Barraza
Clasificado en
Madrid
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