31/08/2009

Usos del tiempo

"¿Alguien ha pensado que quizás hay que confiar en la gente que trabaja y que dejar que las personas se autoorganicen con su tiempo revertirá en que haya menos absentismo y una mayor eficiencia en el trabajo? ¿Para qué sirve despedir a parte del personal cuando la cultura presencialista sigue lastrando a una empresa con gastos, como los que suponen las grandes sedes, que la dejan en el arcén de la competitividad y que serían fácilmente reducibles aplicando medidas de usos del tiempo?"

Inmaculada Moraleda, Concejala de Nuevos Usos Sociales del Tiempo del Ayuntamiento de Barcelona.

La gripe sois vosotros

A pesar de la insistencia de los poderes políticos y económicos, y por ende de los medios de comunicación de masas, es complicado que para el común de los mortales -uy, ¿he dicho mortales?- la maldita gripe A pase de ser, en unos meses, lo que en efecto es: un virus más con el que aprenderemos a convivir.

Acabo de observar en varias portadas una noticia espeluznante: el Presidente de Colombia tiene gripe. Bueno, podemos adornar el asunto: "Álvaro Uribe, contagiado". ¿No creen que la broma ya fue suficiente? Son las noticias estupendas de este tiempo: que Obama sale a correr con su perro, que Letizia Ortiz y Carla Bruni son tan estupendas como en efecto no parecen o que un Presidente cualquiera de un país... cualquiera, tiene gripe.

Cada año mueren miles de personas en todo el mundo tras contagiarse de gripe común, que no es más que la puntilla para otras afecciones de carácter grave, tal y como ahora sucede con la gripe A. No es necesario ser médico ni un reputado científico para darse cuenta de que, una vez más, nos están manejando, utilizando y atontando. Si tanto nos preocupa de la noche a la mañana nuestro sistema sanitario, o los problemas sociales que de él se derivan, pueden ustedes empezar por fusilar en la plaza del pueblo a su consejero de Sanidad correspondiente, con algún agravante si son residentes en la Comunidad de Madrid. Si de verdad quieren contribuir en algo al bien común, acuérdense de esa mierda de niños negros que sí morirían sólo por pillar una puta gripe, que no es el caso de ninguno de los que pueda llegar a leer este artículo. E incluso, si tienen algo de corazón, vayan a buscar a ese abuelito que tienen abandonado en una residencia y que seguramente no sobrevivirá a ese otoño. ¿Por la gripe? Sí, el titular será justamente ése. El goteo en portada de nuestra propia vergüenza como seres humanos.

Ya sólo queda esperar hasta que, como decía David Torres en El Mundo, nos manden al nuevo "coco". ¿Qué será lo próximo? Es verdad que Bin Laden tenía su gracia. Esperemos que la próxima vez los gobiernos del mundo, en su empeño por acojonar al personal, pidan consejo a Telecinco, que tiene mejores recursos. Y usted, querido amigo, si tiene gripe, haga justamente lo que he hecho yo: métase en la cama, tome paracetamol e ibuprofeno alternándolos en intervalos de cuatro a ocho horas, y beba mucho líquido. No hay otro remedio.

P.D: espero que todo el mundo entienda en qué consiste ese recurso literario llamado "ironía".

P.D2: a la autoridad "competente" que corresponda. ¿De verdad es necesario que después de pasearse uno con su gripe por todo un centro de salud -siguiendo indicaciones del personal médico y administrativo-, esperar junto a otros pacientes más de quince minutos en una sala, compartiendo aire y socializando, y hablar durante otros diez más con mi médico de cabecera, que previamente había sido informado de sintomatología gripal, me hagan salir del edificio -y solo hasta la puerta de acceso- con una mascarilla? Pregunto, ¿eh? Uno que es ignorante...

29/08/2009

¿Experiencia o juventud?

"[...] En la preferencia del presidente del Gobierno de la juventud sobre la experiencia, está quizás el error más de fondo que ha podido propiciar estos lodos. Exilios externos como los de Jáuregui o López Aguilar, o internos como el de Jesús Quijano o Caldera, tienen sin duda mucho que ver con la bisoñez con la que se toman algunas decisiones".

Gregorio Peces-Barba, catedrático de filosofía del Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid.

28/08/2009

¿Zapatero responsable?

La mayor parte de la ciudadanía, en estos tiempos de crisis, carga y descarga sus iras, de forma lógica, contra el Gobierno de turno. Zapatero es el centro de las críticas y la responsabilidad ante los cuatro millones de parados y el retroceso macroeconómico español. Pero, ¿es justo?

En un Estado que no gestiona las políticas activas de empleo -son competencia de las Comunidades Autónomas-, que no tiene capacidad para plantear sus propias políticas monetarias y derivadas -ahora más arriba-, que asume como propia la economía del libre mercado y que se encuentra enmarcado en un contexto internacional adverso que no nos es ajeno; podríamos decir que no, que es absolutamente injusto que sea el Gobierno quien pague las consecuencias políticas de la crisis, o que pase a la historia como su causante.

Sin embargo, el Presidente español tendrá que asumir todo el peso en absoluta soledad por haber cometido errores obvios, fundamentales e imperdonables; sobre todo por lo que tienen de absurdo desde el punto de vista de la inteligencia en una estrategia política. O no.

De entrada, Zapatero hizo creer a los españoles que vivíamos en una economía de "champions", y que esto se producía gracias a la estupenda gestión del Partido Socialista. Lo primero no era verdad, y lo sabía: España basaba su modelo de crecimiento en la especulación y el ladrillo, empleaba a la mayor parte de sus trabajadores en el sector de la construcción, no en actividades productivas que aporten un crecimiento sostenible, seguro y equilibrado; tiene un modelo educativo nefasto, ridículas partidas presupuestarias en investigación e innovación -que a pesar de haber crecido desde 2004 siguen mal gestionadas- y una interminable fila de contratos temporales y precarios, por no hablar de los salarios más bajos de los países homologables al nuestro, precios inflados y por las nubes y un endeudamiento exacerbado. Jalear con estas condiciones una economía de "champions" desde un ejecutivo de izquierdas es aberrante. Lo segundo también era falso: al Gobierno socialista le "tocaba" gestionar la época de bonanza, igual que ahora le "toca" gestionar la situación de crisis; pero claro, si entonces querían las alabanzas, que ahora traguen con los cortes de mangas. Eso sí es justo.

Má allá, Zapatero es ya responsable de errores propios que justifican la anulación global de su gestión económica: las iniciativas de cheques varios -con papeleta para el voto en la otra mano-, el nulo compromiso socialdemócrata adoptando políticas que rehúyen de la progresividad y tratan como iguales a Emilio Botín y al panadero de mi barrio, exceso de retórica y falta de comunicación política y gubernamental eficaz -que provocan confusión, desconfianza y falta de transparencia-, dudas y titubeos constantes en la toma de decisiones trascendentales, irresponsabilidad en la gestión del superávit que garantiza las prestaciones sociales con medidas de dudosa eficacia y menor necesidad, subida de los impuestos indirectos -por su naturaleza, más injustos- y mantenimiento de un sistema impositivo directo que trata con cuidado cariño a las rentas más altas -que en proporción reciben una presión mucho menor que las rentas medias, sobre las que recae todo el peso, y las bajas-, cierto despilfarro administrativo y evidente elección de cargos públicos -véase Ministros y Ministras- sin atender demasiado a su preparación para ostentar el cargo, y más a otro tipo de cuestiones.

Y, para terminar: la última genialidad, la que encumbra a un Zapatero que a veces parece no creerse que es la segunda autoridad española y máximo representante de la legitimidad de las urnas: la pérdida de su sentido de Estado y de la posición de liderazgo global a la que está obligado. Me explico: ¿puede un Presidente del Gobierno ser sindicalista? Al parecer, él piensa que sí. Pero la realidad es que si Zapatero quiere salir de esta crisis tiene que ponerse al frente, plantear sus medidas, explicarlas, ejecutarlas legítimamente y hacerlo contando con todos. Que los grandes empresarios actúan sin ninguna eticidad, no es un secreto. Que los sindicatos viven en el siglo XIX y actuando como simple bloqueo -¡y que me quede como estoy!- tampoco lo es. Pero es obligación de quien representa a todos los ciudadanos actuar como moderador y tomar decisiones equilibradas que contribuyan a la cohesión social, imprescindible en estos tiempos como en todos. Porque ni todos los empresarios son Díaz Ferrán -por suerte- ni todos los trabajadores nos sentimos representados por estos sindicatos.

En fin: ¿es Zapatero culpable de esta crisis? No, pero ahora sí es el responsable. Y debería actuar precisamente en consonancia: con responsabilidad.

26/08/2009

Más ideas y menos cosas

"Schumpeter nos dijo que la esencia del capitalismo es la “destrucción creadora”. Lo comparto. Eso significa mucho avance, pero mucho despilfarro. La cantidad de consumos inútiles en el mundo rico no tienen límites. Desde ellos, no es lícito, ni posible, negar a los pobres que progresen en cosas bastante más necesarias. Las externalidades del despilfarro no las incorpora el mercado, y si lo hace, lo hace tarde y mal. Es el tipo de problemas que sólo puede resolver la política, y además globalmente. La recuperación puede hacer que el barril de petróleo o el kilo de arroz vuelvan a ponerse por las nubes. ¿No podríamos consumir más ideas y menos cosas?"

Justo Zambrana Pineda, Subsecretario del Ministerio del Interior, en 'El País'.

Instituciones al desnudo

Fotografía de EFE en elpais.com

María Dolores de Cospedal se ha convertido ya en la estrella política del verano después de sus desafortunadas declaraciones playeras. Es el absurdo disciplinario de los partidos: ¿desautorizamos al líder y setecientos mil militantes imponemos el sentido común, la cordura y la altura institucional en la legítima defensa de nuestro ideario; o nos tiramos todos al pozo con él, rebozándonos felices en la mierda? Por supuesto, cualquiera de los partidos grandes optará siempre en España -y sólo en España- por esta segunda opción, para divertimento -o desesperación, según corresponda- de los observadores.

El caso que nos ocupa es llamativo, puesto que ambas formaciones políticas, la gobernante y la opositora, están contribuyendo a ese deterioro institucional que cada una atribuye a la contraria. La dirección del Partido Popular -y digo bien, la dirección, confiando en la existencia de una militancia sensata-, como experta conspiradora patria, debería aprender a ser derrotada en las urnas y a cesar en los ataques hacia aquellas instituciones del Estado que ya no están a su servicio; a tener más altura política que la pataleta, los bulos, la propaganda y, si me apuran, hasta la subversión.

Pero, ¿qué hay de nuestro legítimo Gobierno? Si, ése que debería defender esas mismas instituciones con todos los instrumentos legales de que dispone, mantener intacta su honorabilidad, transparencia, y consideración ciudadana. ¿Lo hace?

Si el Partido Popular, más allá de su interés por jalear a sus bases más radicales y extraparlamentarias, no presenta pruebas y una acción judicial formal sobre las gravísimas acusaciones vertidas contra este Gobierno, quedaría inmediatamente incapacitado, en lo que a moralidad se refiere, para dirigir de nuevo este país. Pero si el actual ejecutivo no ve razones para defender el sistema judicial, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y a sus propios miembros mediante los procedimientos legales que correspondan, no es tampoco digno de la posición que ocupa y debe presentar su dimisión en bloque por incumplimiento de sus obligaciones fundamentales.

A día de hoy; a esta hora, como le gustaría decir a Mariano Rajoy, el Partido Popular y el Partido Socialista son responsables al mismo nivel de la situación que estamos viviendo: unos por su bochornosa acción, otros por su vergonzosa pasividad. Suponemos, eso sí, que los extremistas dormirán satisfechos: de esta manera, deslegitimando a sus instituciones e instrumentalizando cada indicio de actividad humana, sí se rompe un Estado.

¿Existe alguna razón por la que si se detiene a un político éste no deba ser esposado?, ¿deberían los poderes legislativos modificar algún artículo de aquí o allá para aumentar los privilegios de los que ya gozan nuestros representantes públicos?, ¿los presuntos delincuentes lo son menos si llevan carné de afiliación a...?

19/08/2009

Arena en una caja



Mientras camino, la suela de mis zapatillas sigue dejando un rastro con arena de aquella playa. Es imposible despegarla; su presencia es infinita, como el recuerdo de todo lo que hemos llegado a sentir.

Recuerdo. En el mío quedará un papel arrugado y una foto perfecta. Si tuviese que guardar algo para siempre o elegir compañía en una isla desierta, sería sólo eso. Tú, si quieres; lo que me queda de ti, si decides partir.

Antes nos prometimos Siempre. Ahora nos prometemos tiempo. Tiempo que sólo sirve para borrar las huellas y enfriar la piel. Yo, pensando en el futuro, he guardado todo el viento de tu paso en una caja. Es el único sitio del que no podrás huir.

Y mientras tú escuches el silencio, yo pensaré en tu voz para dormir. Y soñar que vuelves. Y abrazar. Y volver a sonreír.

14/08/2009

Mi pregunta a Patxi López

Hoy se cumplen cien días de Gobierno del Lehendakari Patxi López. Cien días que han supuesto un gran cambio en la política vasca, y posiblemente en la percepción que de ella tenemos desde fuera de Euskadi.

Sin embargo, también se han producido modificaciones sustanciales en la forma de gobernar a la que estamos acostumbrados. El ejemplo, hoy, ha sido una entrevista en la que cualquier ciudadano con acceso a Internet ha podido hacer su pregunta a Patxi López a través de twitter, y seguir en video sus respuestas.

Aquí os dejo mi pregunta y la respuesta del Lehendakari. Para ver el resto, podéis visitar el vídeo.

¿Bajo qué argumento se puede defender como socialista el mantenimiento del cupo vasco? Enhorabuena por la iniciativa, @patxilopez

"[..] Gracias. Había hecho algunas [twitter-entrevistas] antes de ser Lehendakari y seguiré haciéndolas ahora que lo soy. El concierto económico, y el cupo que se deriva del concierto es algo que deriva de la propia constitución española. Es entender la singularidad de España en su conjunto y entender la singularidad vasca. Es entender que cuando mejor se comparte, cuando mejor se refuerza la convivencia de distintos es no haciéndonos uniformes sino sabiendo que somos distintos y que tenemos que convivir. El concierto vasco no es un privilegio, es un derecho histórico que nosotros defendemos y que lo estamos utilizando con mucha cordura. No lo estamos utilizando para agredir a nadie sino para resolver problemas de todos, y eso es lo que seguiremos haciendo en el futuro".

Buscando sonrisas

Big Buck Bunny from Blender Foundation on Vimeo.

12/08/2009

Don Manuel y Don Santiago

En un programa especial que Televisión Española celebró hace unos meses reuniendo a ambos lados de una mesa al fundador del Partido Popular, Manuel Fraga, y al ex Secretario General del Partido Comunista, Santiago Carrillo, el periodista Fernando Ónega resumió perfectamente lo que ambas figuras habían supuesto para la política española reparando en el hecho de que hace treinta años las referencias a ellos llegaban a través del apellido: Fraga era Fraga, y Carrillo era Carrillo. Hoy, ambos se tratan como Don Manuel y Don Santiago.

Mucho han cambiado los usos y costumbres en España desde que aquellos viejos jóvenes manejaron la transición hasta hoy, también en lo que se refiere al lenguaje y el tratamiento cortés; y lo ha hecho a todos los niveles: el político e institucional o el social, el de la calle.

El primer rasgo distintivo de cómo hemos cambiado es la forma en que la administración se dirige a nosotros. En treinta años, hemos sustituido paulatinamente el usted por el tú. Tal vez, el organismo más representativo sea la Dirección General de Tráfico, que es a su vez el más prolijo en campañas informativas o publicitarias. En el año 73, recomendaban en un simpático anuncio: "por su seguridad, utilice el cinturón también en la ciudad". En el 78, nos ilustraban con un "si duda no adelante" -en el que por cierto era una seria muchacha la que hacía las veces de maestra de educación vial, todo un avance para la época-. En el 83, era el grandísimo Fernando Fernán Gómez, por supuesto también de usted, el que ponía cara y voz a los consejos de la DGT. En los noventa se acabó la simpatía y, en el 95, por fin, llegó el acercamiento, la interpelación directa: "piénsalo. Las imprudencias no sólo las pagas tú". Desde él, toda una sucesión hasta el ya mítico "no podemos conducir por ti".

El caso de la DGT puede ser entendido como mera estrategia de impacto. Sin embargo, toda la publicidad institucional y a todos los niveles ha dejado ya a un lado el tratamiento formal. En la calle, es cada vez más complicado iniciar una conversación de usted, y uno se siente casi ridículo al usar ese arcaico formulismo. Pero la pregunta es: ¿qué convierte a una persona en susceptible de ser tratada de usted?

Y no hay respuesta. Edad, posición social o jerarquía. Es así como se entendía hasta ahora. Pero, ¿no es todo esto efectivamente absurdo en pleno siglo XXI? Pensar que un despreciable señor de ochenta años que mata gatitos deba ser tratado de usted precisamente por tener ochenta años, resulta cuanto menos ridículo. Que responder a una impertinencia de una entrañable abuelita sea considerado una falta de respeto, y lo suyo un "acto de autoridad", es probablemente patético. Y así sucesivamente. Así sucesivamente, llegamos a donde queríamos llegar: ¿no estamos hablando más bien de educación social y respeto mutuo?

Es muy dudoso que la diferencia entre el respeto o la falta de éste sea la sencilla sustitución de un tú por un usted. Lo que deberíamos enseñar a nuestros hijos no es a tratar de usted a la abuelita y a callar ante lo que ella dice en virtud de una dudosa autoridad de edad; sino a tratar con respeto a la abuelita, que no es lo mismo ni tampoco parecido; y recordando que para existir éste, siempre debe ser recíproco. Que la administración nos trate de tú o de usted tampoco tendría que ser cuestión de importancia capital, siempre que se respete al abnegado contribuyente trabajando en su favor.

Pero, volviendo a Don Manuel y a Don Santiago, sí que hay algo profundamente negativo en todo este cambio, que probablemente tenga que ver con la bajada de calidad de nuestros políticos en estos últimos años: el tratamiento público que entre ellos se dispensan, y con el que responden los medios de comunicación. Se ha establecido una relación de compadreo un tanto sospechosa que provoca que José Blanco pase a ser Pepiño, o que la televisión pública haga el ridículo rotulando al Presidente de la Junta de Andalucía como Pepe Griñán. Ni Pepe ni Don José: se llama José Griñán y no es mi amigo -menos me gustaría tener que pensar, además, que es amigo de quien tiene el deber de informarme-.

Lo más lamentable del caso es que, como no, también se muestra el paternalismo y, en definitiva, el machismo imperante en nuestra sociedad. Mientras mantenemos el honor debido a Zapatero, Rajoy, Chaves, Camps, Trillo o Gabilondo, no hacemos lo propio con Sáenz de Santamaría, Cospedal, Jiménez o Fernández de la Vega. A ellas las llamamos Soraya, "la Cospe", "Trini" o "la Vice".

Es posible que muchos tengan que aprender que para ejercer la crítica política hace falta mucho más que discurrir juegos de palabras y moldear nombres propios, que es a lo que hoy se dedican en cuerpo y alma muchos de quienes ocupan las más altas portavocías y direcciones de comunicación. Pero sobre todo, es posible que muchos tengan que entender que las formas en política si por algo son fundamentales es porque también crean escuela social. Aunque al final, lo peor de estas formas mediocres no es ya que existan, sino que detrás tampoco hay contenido.

09/08/2009

La manipulación no ayuda

Fotografía de YM YIK (EFE) en soitu.es

Vamos a cerrar la semana con una de periodismo. Hace días que en varios medios de comunicación se publicó un titular que me recordó aquella sección del viejo 'caiga quien caiga' en la que se daba la vuelta a cabeceras de noticias hasta llegar a la que sería profesionalmente correcta. A pesar del tiempo transcurrido desde la publicación de ésta no iba a dormir bien por las noches si no compartía la inquietud con mi pequeño blog; y total, como queda entre nosotros... ahí vamos.

El titular era el siguiente: "ataque homófobo a un pintor gaditano en las puertas del PP de Tarifa". Ante semejante escándalo, no tuve más remedio que acceder a la noticia para comprobar según avanzaba que, primero, la homofobia no era la protagonista de la agresión y, después, el Partido Popular, estrictamente tampoco.

Los hechos, tal y como los cuentan los mismos medios, fueron los siguientes: el pintor Guillermo Pérez Villalta pasaba junto a su pareja delante de la sede del Partido Popular de Tarifa cuando, de ella, salieron varias personas -no militantes del partido- que comenzaron a lanzar insultos contra ellos como "incultos", "gilipollas" y "maricones de mierda". Y es aquí donde viene el error. Resulta que el mencionado Pérez Villalta preside la plataforma Tarifa Sí, que "rechaza la ampliación del puerto porque, a su juicio, sepultaría bajo toneladas de hormigón la costa mediterránea de la ciudad. "La construcción demostraría la incultura de la sociedad", alegó el pasado julio el artista".

Por tanto, tras terminar de leer el artículo uno se queda con los siguientes datos: un pintor contrario a una determinada actuación que responde a los intereses de ciertas personas es agredido por los citados interesados y, en uno de los momentos de la agresión utilizan su homosexualidad como motivo de insulto -cosa que habría que saber fehacientemente, puesto que el insulto "maricón" no es precisamente poco utilizado en este siempre educado país, a nivel general y con independencia de la orientación sexual de quien lo recibe-.

Sin embargo, si nos hubiésemos quedado en el vistazo del titular -como la mayoría- simplemente pensaríamos que unos energúmenos -que lo son, con independencia de lo demás- agredieron a un hombre y su pareja por su orientación sexual y que, además, pertenecían al Partido Popular, del que ahora sabemos que, como mucho, son simpatizantes -y mucho cambia la cosa de un simpatizante a un afiliado-.

De ahí la importancia de ejercer con rigor la profesión que ha sido llamada a velar por la democracia, la libertad, la información y todas esas cosas tan bonitas. A estas horas, el Diario Público ya ha corregido los titulares: "El pintor Pérez Villalta denuncia una agresión homófoba". Puede valer. O "el pintor Guillermo Pérez Villalta y su pareja sufrieron una agresión por parte de tres personas que salieron de la sede local del PP", como reza uno de los subtítulos. También puede valer.

El término homofobia se refiere a "la aversión, odio, miedo, prejuicio o discriminación contra hombres o mujeres homosexuales, aunque también se incluye a las demás personas que integran a la diversidad sexual, como es el caso de las personas bisexuales o transexuales, y las que mantienen actitudes o hábitos comúnmente asociados al otro sexo, como los metrosexuales". Que a muchos el PP también les provoque aversión, odio, miedo y prejuicio es algo que respeto, dentro de la libertad política y de pensamiento; pero manipular titulares no ayuda en nada ni al prestigio del periodismo ni al avance de los derechos y la dignidad pública de la comunidad LGTB. Y falta hacen ambas cosas.

No, el osito de la fotografía tampoco tiene nada que ver con ataques homófobos. Él es sólo un tierno panda al que le han regalado una tarta helada porque es su cumpleaños; y la foto me ha parecido preciosa, cansado como estoy de ver sólo lo negativo. Pero... ¡quién fuera oso! ¿Verdad?

08/08/2009

Comparando hipocresías

Fotografía de americanprogress.org (a través de Google).

Hoy, cientos de medios de comunicación del mundo ponen su mirada sobre la mujer que aparece en el centro de la imagen. Se trata de Sonia Sotomayor, la primera mujer hispana que accede a uno de los nueve puestos vitalicios del Tribunal Supremo de los Estados Unidos.

Cuando el pasado año otra mujer, Hillary Clinton, y el ahora Presidente de la primera potencia Barack Obama se disputaban la carrera presidencial, muchos europeos escépticos afirmaban que ninguno resultaría vencedor frente a su contendiente republicano dado el sexo de una y el color de piel del otro. Criticaban, los nobles europeos, que jamás la sociedad estadounidense aceptaría ese giro, que Estados Unidos "no estaba preparado".

Hoy, meses después, me hago yo la misma pregunta que entonces: aquí, en esta España, o más arriba, en esa Europa moral que tanto ha afirmado tener que enseñar al mundo... ¿aceptaríamos un Presidente negro?, ¿votaríamos a una mujer para ocupar La Moncloa?, ¿pasaríamos por alto el nombramiento de una descendiente latinoamericana para, por ejemplo, el Consejo General del Poder Judicial? ¿Qué pasaría si mañana Zapatero nombrase a un asiático Ministro de cualquier cartera?

Sería bueno pensar si, cuando elevamos esas críticas a nuestros vecinos trasatlánticos, estamos en realidad manifestando aquello que nosotros nunca toleraríamos en casa. La sociedad estadounidense y su sistema político han sido y son muy criticables pero, hoy, y muy a nuestro pesar, siguen dando lecciones y callando la boca del hipócrita europeo. En esto último, sobre todo en la fachada mediterránea, siempre seremos vanguardia.

06/08/2009

Las Trece Rosas, dignidad común de un pueblo

Fotografía: una de las compañeras de celda de "las Trece Rosas"
en el acto organizado por el PSOE, Juventudes Socialistas de España y
las fundaciones Trece Rosas y Tomás Meabe.

En el día de ayer, y como se reflejó también en este mismo blog, se produjo el septuagésimo aniversario del triste fusilamiento de trece jóvenes chicas que pasarían a la historia como "las 13 rosas". Trece mujeres que defendieron, hasta dar la vida, la libertad y la democracia.

Aprovechando la efeméride el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Comunista de España organizaron sendos homenajes en el lugar de los hechos. Y de ahí, nació el conflicto, como tantos otros hemos vivido en el seno de la izquierda desde que España se hace llamar tal cosa.

Algunos de los blogs más representativos del entorno de Izquierda Unida y el PCE -a los que no se enlazará desde aquí- han cargado duramente contra el PSOE por la realización de su acto. Acusan a la formación de "apropiarse indebidamente de una memoria que no les corresponde". En este caso concreto es llamativo, puesto que las trece jóvenes pertenecían a las Juventudes Socialistas Unificadas, organización que desde 1936 agrupó a los miembros de Juventudes Socialistas de España y la Unión de Juventudes Comunistas de España. Sería después de la guerra y en sus últimos meses cuando muchos jóvenes socialistas se plantearían relanzar de nuevo su propia organización. Sea como fuere, querer reivindicar la pertenencia política de las fusiladas no es sólo absurdo, sino un acto de ruindad moral, política e histórica. Porque, vayamos más allá: ¿tiene la memoria dueño?

En estos tiempos, más de setenta años después de una guerra que asoló y derrotó a un pueblo, sus derechos y libertades democráticas, y más de cuatro décadas después de empezar, lentamente, a resurgir, muchos han reivindicado con absoluta razón la necesidad de mantener la lucha por la memoria histórica y contra el soez olvido. La lucha por conocer y difundir lo que fuimos y restaurar, como se ha hecho en todas las democracias avanzadas, los honores perdidos en tiempos precedentes, al tiempo que se retiraban los de aquellos que, por manchar de sangre su tierra, no merecían ninguno.

Algunos, sin embargo, parecen más interesados en destacar simplemente sus siglas, unas que empiezan a ser tapadas en pleno siglo XXI por el polvo de lo obsoleto, lo rancio y lo enclaustrado. En muchos de esos artículos y comentarios se han leído cosas tales como que "el PSOE desapareció de España y del mundo entre 1939 y 1975", hecho que ahora, según esas mismas personas, les lleva a querer "reconstruir la historia". En otras expresiones mucho más ofensivas se llega a afirmar que "los socialistas estuvieron cuarenta años de vacaciones".

Es posible que, presas de su propia ignorancia e incultura, que además llevan a gala y que es necesaria para la pervivencia de cualquier radicalismo, quienes realizan estas afirmaciones no conozcan que la dictadura franquista coincidió en el tiempo con el desarrollo de la guerra fría. Esta circunstancia histórica y las necesidades del régimen en el contexto internacional llevaron a Francisco Franco y los suyos a enarbolar en el mundo la bandera del anticomunismo, lo que provocó que bajo esa denominación fueran perseguidos todos los detractores y luchadores en contra de la dictadura, y que fuese el término "comunista" el elegido por el franquismo para propagar el miedo. Esto, sin embargo, no quiere decir que fuese el Partido Comunista, como ahora quieren hacer creer los mitos vivientes de la organización, el único que mantuvo su lucha antifranquista, ni que nadie estuviese de vacaciones -qué indignidad, pronunciar esa sucia frase-. Bajo el término "comunista" cayeron todos: los comunistas, los socialistas, los anarquistas, los "desviados", los maricones, los demócratas, los republicanos, los que eran un poco de todo y hasta los que, por ser, no eran nada, sólo producto del odio personal y la cuita de pueblo.

Si ayer el Partido Socialista hubiese querido homenajear a trece personas que fueron asesinadas cruelmente por unos principios que deberían ser patrimonio de cualquier amante de la libertad, habría estado en su derecho, y lo lógico, lo racional y lo esperable sería que el PCE y sus organizaciones hermanas hubiesen aplaudido esa iniciativa. Pero, pertenecieran o no, y ese debate resulta obsceno, el PSOE tiene legitimidad para colgar cuantas placas estime oportunas en defensa de la democracia. Democracia, el centro de la cuestión. Es el PCE el que hoy sigue negándose, mitificando su propia historia, a aceptar la sangre de todos los que bajo distintas banderas, o sin ninguna más que las manos endurecidas por la tierra, lucharon por el sueño común de la libertad.

Por muchas y muy enormes distancias que puedan apartar de las políticas del Partido Socialista Obrero Español, y las profundas y comprensibles discrepancias con muchas de sus acciones y decisiones -y en este grupo se incluye quien aquí escribe-, un español comprometido con la memoria no puede tolerar esta sinrazón, este odio eterno entre hermanos, vengan de donde vengan, sean azules, rojos, o más rojos todavía. Tal vez a algunos habría que recordarles que hubo un día una guerra que se perdió, también y entre otras razones, porque nunca hubo un bando enfrentado a otro, sino un grupo armado hostigando a un estallido de colores en el que algunos de sus componentes nunca pusieron por encima de sus propios símbolos la causa común de la libertad. A otros, aunque hoy no corresponde, habría que decirles también que si seguimos como seguimos es porque no han acabado de entender que republicanismo o memoria no significa necesariamente "izquierda" ni "tricolor", y que su sitio es el nuestro, no el de los militares armados contra el pueblo. Pero sí, esto hoy no corresponde.

El PSOE es una formación política con 130 años de historia, que ha participado indiscutiblemente en el liderazgo de los grandes momentos históricos de este país y su progreso, siempre en democracia, siempre en lucha por ella, y siempre depurando a quienes intentaron abandonar esas vías. Una formación que ha cometido grandes errores, como cabe esperar en todo grupo humano, pero que pasará ya a la historia como el referente de los derechos en este país, sean quienes sean hoy o mañana sus líderes, o por mediocres que puedan resultar muchos de los que están al frente y otros muchos que vendrán. Una organización política no se define por el hecho y la excepción personal, sino por los valores principios que la encarnan.

¿Y qué hay del PCE y ese otro engendro llamado Izquierda Unida? Ellos están a otra cosa, y lo estuvieron siempre. En el blog de Antonio Cartier hemos tenido ya oportunidad de iniciar este debate. Izquierda Unida está cada vez más sola porque defiende planteamientos que cuesta sostener en la sociedad actual, con formas que también son incompatibles con ella.

A pesar de la superioridad moral que IU se arroga para erigirse en estandarte de la izquierda, de la que sólo ellos dicen ser representantes absolutos, es difícil entrever nada relacionado con esa línea ideológica en la defensa de dictaduras o en la tibieza y ambigüedad con la que se comportan ante la situación política vasca. Son esos dos puntos los que ya nunca va a aceptar la mayoría de la sociedad española, entre otras cosas porque tantos años después, hay dos valores irrenunciables: la democracia y la vida. Para Izquierda Unida, y hay que decirlo así de claro, esos dos valores dependen del tiempo y del espacio. Y en este tiempo, y en este espacio, y por muy injusta que sea nuestra legislación electoral, han pasado de ser una fuerza referente a tener un Diputado en el Congreso del que ellos mismos reniegan, o a gobernar una única capital de provincia de la que su ya ex alcaldesa salió huyendo a los brazos de ese eterno odiado, como han hecho tantos otros ex compañeros que ahora caminan agachados por las agrupaciones del PSOE intentando que su pasado no se note demasiado.

El PSOE no necesita robar memoria, ni apropiarse de símbolos externos. Es más, a buen seguro no quiere mezclarse con quienes agitan entusiasmados banderas y rostros que también supusieron terror, persecución, odio y ausencia de derechos humanos. Pero, qué más dan los partidos, sean unos u otros, cuando hablamos de personas, de derechos y de una historia escrita en común utilizando como tinta la sangre derramada por un pueblo.

Es necesario cerrar con lo personal. Yo tuve un abuelo, un abuelo al que el día de su entierro cientos de personas despidieron con sus puños izquierdos en alto y rosas rojas en cada uno de ellos, desbordando a la Guardia Civil de una pequeña aldea. Un abuelo al que dijeron adiós entonando la Internacional Socialista. Un abuelo al que no conocí, puesto que él no conoció la democracia por la que tanto luchó. Un abuelo que siempre se definió como socialista y como demócrata -sí, hoy lo llamaríamos socialdemócrata, ese término que tanto os chirría porque contiene esa otra palabra que os hace entrar en contradicción-. Ese abuelo que no cuenta en vuestras filas, y que por tanto no cuenta para vosotros. Un abuelo que no estuvo en la cárcel de vacaciones, panda de gilipollas.

05/08/2009

Del olvido a la memoria: las 13 rosas

He encontrado este interesante documental, 70 años después de que el odio, la fuerza inmoral y la suciedad histórica y humana arrebatara su vida a 13 rosas rojas por defender la libertad y la democracia, como reza hoy la placa que lucha contra el olvido en un muro cualquiera de ese oscuro Madrid.

Que perviva la memoria es el mejor homenaje a quienes lucharon por lo que hoy tenemos pero, sobre todo, la mejor garantía para nuestro futuro.



Puedes ver los siguientes vídeos en este canal de Youtube.

04/08/2009

Rajoy y su chiringuito



Vengo preguntándome desde ayer por la tarde cuál es la causa por la que Mariano Rajoy se ha prestado a participar en semejante esperpento. A estas horas, al acceder a la página web del Partido Popular lo primero que uno lee, en grandes letras, es: "el chiringuito y el corralito, nuevo vídeo de Rajoy en acción". Desconozco si este tipo de cuestión se aborda en las facultades de psicología, pero la reacción que se puede producir en la mente del lector al captar visualmente el mensaje es francamente curiosa.

Rajoy es un señor que, por si alguien no lo sabe, aspira -y aspiró con poco éxito en dos ocasiones anteriores- a ser el Presidente del Gobierno de esa gran nación llamada España, a la que hace no mucho él mismo se atrevió a dirigirse con aires y honores de Jefe de Estado -que si bien es verdad que a muchos nos gustaría que Rajoy pudiera optar al cargo, de momento no es posible-.

Rajoy es también un señor que, al parecer, aspira a entrar en La Moncloa sembrando el pánico, cayendo en populismo soez, macarra y basto; y haciendo simpáticos vídeos carnaza de humoristas avezados. Hace tiempo que se puede observar el juego macabro de la dirección de comunicación del PP; uno en el que la acción de contactar con el ciudadano se convierte en un acto de absoluto desparpajo, descaro, desvergüenza y mil cosas más que arrancan con el mismo prefijo. La derecha española ha cambiado la ética democrática por una especie de chascarrillo constante. No importa que se trate de corrupción, de líos internos, de políticas impopulares o populistas o todo lo contrario. El axioma es claro: a más mierda, más felicidad. Y al parecer, a más rostro, más votos. El PP es hoy un Partido que, de tener que definirse con una palabra, sería cutre. Muy cutre.

Pero lo que realmente resulta llamativo no es que al PP le guste captar ese voto de miedo e ignorancia, ese voto tan cañí -o que esté rodeado de asesores socialistas, vaya usted a saber-. Lo llamativo es que este señor tan simple pueda llegar a pronunciar aquel lema de "a la tercera va la vencida". Alguien que salió a la calle con la política antiterrorista y lanzó acusaciones a un Gobierno desde fuera de la Ley, que fracasó estrepitosamente en la gestión de todos los Ministerios del Gobierno de España en los que tuvo poder, que en cinco años y medio de oposición no ha hecho una sola propuesta ni ha sido capaz de configurar una alternativa de Gobierno -necesaria e imprescindible para garantizar la calidad democrática del país- y que no tiene siquiera la legitimidad de haber sido nombrado democráticamente, sino a dedo por el personaje más quijotesco, tarado y endiosado de nuestra historia reciente. Rajoy, el hombre que no ha tenido ni la valentía ni la capacidad de gobernar un partido político de 700.000 militantes quiere manejar en sus manos los destinos de 45 millones de ciudadanos, sin que aún se conozca su posible programa de Gobierno. Rajoy, sí, el tipo que dirige un partido famoso en el mundo entero por querer llegar al poder derribando su propia estructura y apartando todo respeto y consideración ciudadana hacia las instituciones del Estado, esas que deben seguir ahí por mucho que cambien los colores de las urnas. Rajoy, ese hombre, camina, ya elevado del suelo, por la senda de la victoria, para poder montar su chiringuito oficial en la Avenida Puerta de Hierro de Madrid.

Y la culpa no será nuestra, ni el mérito suyo. Ambas desgracias se las pueden repartir por igual el Gobierno presente, el partido que lo sustenta y la necesaria derecha cívica y responsable que se encuentra aletargada en no sabemos qué madriguera, para desgracia de los que aún creen en la democracia y la sana necesidad de alternancia.

Y no, no es la mía una proclama izquierdista. Llámenlo patriotismo o, si me apuran, decencia nacional.