30/07/2009
Buscando el lado positivo
Hay cosas que no necesitan ser comentadas, ni precisan de párrafos enteros que expliquen el enorme sentido de repetir hasta la saciedad que la libertad de prensa es la línea roja que no se debe cruzar en un Estado democrático.
El tipo o engendro -sea lo que sea, nunca señor- del vídeo se define a cada palabra, a cada gesto. Pero como una imagen vale más que mil palabras, vamos a buscar hoy el lado positivo, el punto optimista que últimamente nos falta: la firma de esta protesta lleva el sello de La Casa, de la Corporación Radio Televisión Española. La pública. La de todos.
Un periodista de calle de la televisión estatal se ha impuesto a un cacique borrego de un Ministerio. Algo está cambiando. Hay promesas que se cumplen. Tres vivas por la diferencia. Y uno más por nuestra libertad.
¿Hay lado pesimista? Sí: que el ente abstracto de la imagen ni ha dimitido ni ha sido cesado cuando esto se publica. No todo el monte iba a ser orgasmo... Pero hoy, sobre todo, no olviden que si se han enterado de la noticia más lamentable de la jornada en cuanto a dignidad institucional y democrática se refiere, ha sido porque La Pública lo ha hecho posible. Respira, España.
Pulsa aquí para ver el vídeo en rtve.es.
Escrito por
Jorge Barraza
Clasificado en
Comunicación y periodismo
29/07/2009
Lo importante
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| Fotografía: Carlos Barba (EFE) en elmundo.es |
Es verdad que a quienes anhelamos el triunfo del europeísmo en nuestra tierra como vía de escape al nacionalismo borrego imperante nos siguen haciendo daño -uno que es sensible- los esperpentos públicos al estilo de Esperanza Aguirre o de Puigcercós, cada uno con lo que le toca, que no es poco.
Pero, cánticos regionales aparte, lo que más duele es que se haya convertido en tarea imposible tener un humilde blog y utilizarlo para ejercer la legítima crítica sobre los correspondientes y lamentables líderes políticos que invaden nuestras vidas -literalmente, nuestras vidas, desde la educación hasta la salud, por citar lo básico y fundamental-.
El verano atolondra las neuronas y nubla nuestra vista, aunque tampoco parece excusa para un mal endémico: las prioridades de los medios de comunicación y de la sociedad en general.
Y aquí llega el eterno debate: ¿realmente a los periodistas encargados de seleccionar la información les importa más el tarareo -musicalmente lamentable e institucionalmente deplorable- de la Presidenta Aguirre que el estado de los hospitales en la Comunidad, es el público receptor el que exige precisamente eso, o es todo justo al contrario y viceversa de nuevo?
No importa. En un Estado en el que el ejemplo número uno de sindicalismo es el Presidente del Gobierno "socialdemócrata" -motivo por el que gran parte de la "clase obrera" lo rehúye en favor de los artífices del despido libre-, hay cosas que no se deben preguntar. He asumido que España sólo saldrá a manifestarse masivamente el día que algún Partido -quiera Dios si lo hay que sea el socialista, por decencia- decida legislar contra la tauromaquia o alguna verbena similar de las que llenan de alegría nuestros corazones y vacían de orgullo nuestra dignidad como nación; como la nación atrasada, borrega y sumisa que somos. La educación de nuestros hijos, la calidad de nuestro trabajo, la limpieza y eficacia de nuestras administraciones y hasta nuestra propia vida es una cuestión secundaria siempre que los vinitos y los bailoteos estén garantizados. Tampoco importa si los protagonistas de nuestro particular y grandioso 'teatro de lo absurdo' se visten de popular o de socialista, de rojo o de azul. No importa en nombre de qué siglas roben o en cuáles se oculten para hacerlo, porque siempre se hallará una buena masa social para aplaudir con las orejas unas fechorías que, siendo en cualquier rincón de Europa la última acción de un servidor público, aquí resultan graciosas y hasta simpáticas.
No, no sirve de nada abrir fuego contra las payasadas populistas de una Presidenta autonómica, la enfermedad no diagnosticada del más alto representante de los empresarios, el atraso histórico de los ¿líderes sindicales?, los insultos a la inteligencia y la moral del primer partido de la oposición o la pasividad pavorosa del Gobierno que no nos gobierna y que, a ojos extraños, parece que pasaba por aquí -de puntillas- y decidió quedarse a ver qué tal resultaba la broma. Ni siquiera sirve cargar contra los medios que nos acercan esta extraña realidad, que hasta traicionando al sentido más primario de su profesión están siendo fieles a la patria -y ya de paso a su bolsillo-. No, no sirve de nada, porque a los españoles, como a los italianos... o como a los suecos, nos pasa lo evidente: que nuestros representantes son precisamente eso, el fiel espejo en el que mirarnos. Por eso a los primeros nos va como nos va, y a los segundos también. Y aquí, si la cosa no pinta bien, nos vamos de vacaciones y los Bárcenas a lo suyo.
Yo, que como empezaba diciendo en el primer párrafo soy muy sensible, voy a ir buscando piso. A miles de kilómetros de los Pirineos. Es triste tener 22 años y añorar con más fuerza la emancipación de una sociedad que me avergüenza, que la de unos padres que, al fin y al cabo, intentaron hacerlo lo mejor que pudieron, o supieron. Y como buenos españoles, educación no les ha enseñado nadie. Cuestión de suerte.
Sobre la fotografía: todo lo anterior incluye también cualquier eventual estallido del mundo en el que vivimos. Aunque sea lo último que veamos.
Nota para las administraciones competentes: los incendios del verano se evitan en invierno y primavera.
Escrito por
Jorge Barraza
Clasificado en
Reflexiones sociales
20/07/2009
Cuando la genialidad es un fracaso
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| Fotografía de Alessandro Bianchi en soitu.es |
La fiebre se ha mitigado por fin, de forma veloz e insustancial como corresponde a este tiempo. Michael Jackson nos dejó, pero no lo hará en mucho tiempo -probablemente nunca- la estela del mito, que por desgracia no suele ser del todo artístico.
La genialidad musical ha quedado estos días relegada a un segundo plano por la leyenda de una personalidad complicada enmarcada en una biografía oscura. Los contadores de historias -que no periodistas- doctorados en quebrantos amorosos y duelos de encefalograma plano, bramaron su basura por las esquinas con una mezcla de alegría y fastidio: lo primero, por tener aún en caliente un cadáver de los que reportan buenas portadas, y lo segundo, porque algunos de los titulares más grandiosos fueron cayendo. Es una lástima que las buenas noticias acostumbren a llegar cuando el último hueso del interesado se ha reducido a cenizas.
Ahora que uno descansa -no voy a valorar la cantidad de paz que le asiste- y los demás se ocupan de su siguiente fiambre, llega mi reflexión: Jackson no fue sólo un artista, fue un reflejo del fracaso de toda una sociedad. Al escuchar a los parlanchines de escalera parlotear regocijándose como cerdo en la mierda, desearía ver cabezas agachadas por el mayor ejemplo de infelicidad que hemos tenido la oportunidad de conocer en estas décadas. Cuando un niño no puede crecer, cuando alguien renuncia a su propia identidad para borrar las heridas, cuando la mediocridad es anulada por una genialidad de surgimiento obligado para la supervivencia, cuando una voz, una fantasía y una ilusión es lo único que construye una forzada realidad, cuando la esencia de una persona se convierte en motivo de explotación... hemos fracasado todos. La educación, las instituciones, los medios de comunicación, los modelos de convivencia, la Ley y el desorden imperante en nuestra putrefacta moral.
Uno se ha marchado, pero el mundo seguirá lleno de pequeños y grandes Jacksons de los que recordaremos aquello que nos han pedido que hagamos. Por ello, es mejor que si hay un personaje que pase a la historia sea el 'rey del pop', o el panadero tímido de mi barrio. Al otro dejadlo en paz, olvidadlo si os viene grande, pero no jodáis a los que quedan con vuestra ignorancia atrevida, osada, insultante y asquerosamente morbosa. Entre otras razones, porque sois vosotros los culpables. Y sí, tomad esto como un favor personal. O, como diría la iglesia, esa otra gran perturbadora de conciencias, "haced esto en conmemoración mía".
Sobre la fotografía: estos días se celebra en Roma el mundial de natación sincronizada. El de éste deporte es el único movimiento repetitivo que me crea cierta sensación de belleza y admiración. En la vida y en la calle, me gusta respirar el caos planificado que da sentido a nuestra falsa libre existencia. Es un consuelo. Me imagino saliendo del agua, creando un estallido para empaparnos; empujando el cuerpo a la luz. Y entonces pienso... ¿para qué? Y me contesto que se trata de lo primero por lo segundo y viceversa. La vida occidental es como la natación sincronizada, pero menos hermosa.
Escrito por
Jorge Barraza
Clasificado en
Arte y expresión,
Reflexiones sociales
18/07/2009
Biografía optimista
Cuatro paredes frías. Azules. Una lámpara a oscuras, sin luces ni color. El silencio estalla en los oídos del extraño. Un libro cerrado, una historia abierta. Una cicatriz sin herida conocida y una mujer que canta. Voces ásperas y nefastos recuerdos. Punto y aparte.
Las rodillas de la abuela y la sonrisa de un camino. Kilómetros para respirar. Líneas escritas en lengua extranjera, protagonistas imaginarios y huídas desesperadas. Sombras y pasos de madera. Felicidad efímera bajo el sol. Un triciclo. Punto y aparte.
La bicicleta. Las pedaladas de la vida, el sudor de lo compartido. Una cabaña entre cuatro árboles. Miles de ellos. Una roca, un castillo y la conquista. Una casa, el grito del cariño. Hierba, agua, lluvia de estrellas e historias al calor del fuego. Punto y aparte.
Una calle de Madrid. Unas escaleras al cielo. Brazos abiertos y el sonido de un ascensor. Gatos y tejados que acarician el Sol. Tres señores y la ilusión de un niño rubio. Lágrimas, un olor. Carros cargados de fuego con un semáforo en verde. Punto y aparte.
Una manta, una familia sin sangre compartida. El trayecto eterno hacia la llanura interminable. Una caricia. Una bofetada. Una carrera al infinito. Comida caliente y nieve fría. Belleza austera y retorno al futuro. Confianza sin confiar. Punto y aparte.
Una luz. Otra luz. Una puerta. Otra luz. Una puerta. Otra luz. Una voz. Ojos cerrados. Duermes. Sueñas. Viajas. Te levantas. Vuelves a caer. Abres los ojos. Una luz. Otra luz. Una puerta. Otra luz. Repite. Repite. Otra vez. Punto y aparte.
Un mechón de pelo. Manos apretadas, puños abiertos. Un balón que bota en soledad. Líneas blancas y amarillas, una nube gris, un charco y unos zapatos limpios. Mezclas, mezclas. Años diluidos, relojes detenidos por segundos veloces. Punto y aparte.
El trazo de un pincel. Una revolución. Esa conversación de adultos. Escuchar en silencio. Razón y pensamiento. Artículos indeterminados repetidos en estas líneas. Un artículo. El artículo. El olor de una página en verano. El sentido de una hoja en invierno. Punto y aparte.
Sábados al sol, domingos en el agua. Círculos naranjas que vuelan. Ojos que quieren crecer. Piernas que saltan y manos que se agachan. Cuatro maderas y un peaje al más allá. El miedo al mañana, el eterno hoy ante la nada pasada. Punto y aparte.
La noticia, la larga despedida. El pelo que cae sin remedio. Los ojos sonrientes que se apagan entre carcajadas. El miedo de un niño que desconoce. El calor guardado para siempre. La compañía de una triste despedida que nunca existió. Mil gracias. Punto y aparte.
Volver. Saudade. Noche entre silbidos, ventanas que crujen y lamentos al otro lado de la puerta. Sonrisas de fastidio, lágrimas de rabia. Paz. Una guerra. Leche caliente y un parto al abrigo de unas viejas telas. Brazos abiertos al cielo. Punto y aparte.
Peleas. Una terraza. Un barco sin isla, una isla sin barco. Los secretos. Un cuento entre dos camas. Los cambios, las confidencias tontas y los llantos reales. Los rencores muertos y la armonía creciente. El suelo y dos cuadros en la pared. Punto y aparte.
Orden y desorden. Una mujer que escucha el vacío, otra que enseña lo más importante que nunca tendrá. Letras regaladas, regalos invisibles. Desarrollo anclado. Cambios, ciclos, espirales, miedos. Rechazos, odios, escondites. Punto y aparte.
Sorpresa, velocidad, confusión. Descubrir. Malabares. Una excepción. La confusión de una ayuda. El amigo fuerte que también llora. Risas. Un juego. Descubrir. Crecer. Césped. Y aquella canción que da vueltas en una cinta rallada. Punto y aparte.
Oscuridad, cambios. Una chica que da esperanzas. Mentiras y frustración. Sueños y desencantos. Parques, refrescos y confesiones. Un beso robado y vivencias de infancia que nunca existieron. Entrega al absurdo, contestación a los buenos. Punto y aparte.
Cartas, tardes que se convierten en noche. Una experiencia divertida, cambios profundos. La chica de los ojos verdes. Miradas. Papeles guardados para siempre en un cajón. Frustración, la palabra. Tiempo detenido. Bucle infinito. Ansias de volar. Punto y aparte.
Conversaciones. Noches de verano jugando al escondite. Ojos encendidos de ira por la defensa de un ideal. Viaje en coche al centro de la Tierra. Un hermano y una familia. Cariños renovados y una traición indeseable. Poemas y una historia desde donde todo se ve. Punto y aparte.
Alejamiento y nuevas cercanías. Vueltas y el sonido de un instrumento de viento. Playas, montes, cielos, nieve. Tantos recuerdos. El volumen que sube y el cuerpo que se entrega. Una vida en secreto, un olor indescriptible y noches juntos junto a la radio. Punto y aparte.
La chica definitiva. Conversaciones hasta el amanecer. El abrazo, el paseo y El Beso. La vida juntos y el proyecto de mañana. El puente, la playa, las manos que se cruzan. La felicidad, por fin. La confianza en dos, el atardecer enamorados. Punto y aparte.
Las manos de la experiencia. Unos ojos curiosos que me miran, cansados y distraídos, sin entender todo aquello que les preocupó. Un último esfuerzo por cumplir tus deseos. Una estrella fugaz donde pasas por última vez. Bonita despedida. Punto y aparte.
Una biografía donde nada acaba mal, donde sólo se cuenta lo bonito. El miedo, las cosas que se ocultan. Lo que no diré. Una estrella y una nube. Lo que ocurre detrás. El deseo por estar en otro sitio. Unos ojos de un color. O dos. Punto y seguido.
Naces y vives sólo, decía la canción.
Punto sin final.
Las rodillas de la abuela y la sonrisa de un camino. Kilómetros para respirar. Líneas escritas en lengua extranjera, protagonistas imaginarios y huídas desesperadas. Sombras y pasos de madera. Felicidad efímera bajo el sol. Un triciclo. Punto y aparte.
La bicicleta. Las pedaladas de la vida, el sudor de lo compartido. Una cabaña entre cuatro árboles. Miles de ellos. Una roca, un castillo y la conquista. Una casa, el grito del cariño. Hierba, agua, lluvia de estrellas e historias al calor del fuego. Punto y aparte.
Una calle de Madrid. Unas escaleras al cielo. Brazos abiertos y el sonido de un ascensor. Gatos y tejados que acarician el Sol. Tres señores y la ilusión de un niño rubio. Lágrimas, un olor. Carros cargados de fuego con un semáforo en verde. Punto y aparte.
Una manta, una familia sin sangre compartida. El trayecto eterno hacia la llanura interminable. Una caricia. Una bofetada. Una carrera al infinito. Comida caliente y nieve fría. Belleza austera y retorno al futuro. Confianza sin confiar. Punto y aparte.
Una luz. Otra luz. Una puerta. Otra luz. Una puerta. Otra luz. Una voz. Ojos cerrados. Duermes. Sueñas. Viajas. Te levantas. Vuelves a caer. Abres los ojos. Una luz. Otra luz. Una puerta. Otra luz. Repite. Repite. Otra vez. Punto y aparte.
Un mechón de pelo. Manos apretadas, puños abiertos. Un balón que bota en soledad. Líneas blancas y amarillas, una nube gris, un charco y unos zapatos limpios. Mezclas, mezclas. Años diluidos, relojes detenidos por segundos veloces. Punto y aparte.
El trazo de un pincel. Una revolución. Esa conversación de adultos. Escuchar en silencio. Razón y pensamiento. Artículos indeterminados repetidos en estas líneas. Un artículo. El artículo. El olor de una página en verano. El sentido de una hoja en invierno. Punto y aparte.
Sábados al sol, domingos en el agua. Círculos naranjas que vuelan. Ojos que quieren crecer. Piernas que saltan y manos que se agachan. Cuatro maderas y un peaje al más allá. El miedo al mañana, el eterno hoy ante la nada pasada. Punto y aparte.
La noticia, la larga despedida. El pelo que cae sin remedio. Los ojos sonrientes que se apagan entre carcajadas. El miedo de un niño que desconoce. El calor guardado para siempre. La compañía de una triste despedida que nunca existió. Mil gracias. Punto y aparte.
Volver. Saudade. Noche entre silbidos, ventanas que crujen y lamentos al otro lado de la puerta. Sonrisas de fastidio, lágrimas de rabia. Paz. Una guerra. Leche caliente y un parto al abrigo de unas viejas telas. Brazos abiertos al cielo. Punto y aparte.
Peleas. Una terraza. Un barco sin isla, una isla sin barco. Los secretos. Un cuento entre dos camas. Los cambios, las confidencias tontas y los llantos reales. Los rencores muertos y la armonía creciente. El suelo y dos cuadros en la pared. Punto y aparte.
Orden y desorden. Una mujer que escucha el vacío, otra que enseña lo más importante que nunca tendrá. Letras regaladas, regalos invisibles. Desarrollo anclado. Cambios, ciclos, espirales, miedos. Rechazos, odios, escondites. Punto y aparte.
Sorpresa, velocidad, confusión. Descubrir. Malabares. Una excepción. La confusión de una ayuda. El amigo fuerte que también llora. Risas. Un juego. Descubrir. Crecer. Césped. Y aquella canción que da vueltas en una cinta rallada. Punto y aparte.
Oscuridad, cambios. Una chica que da esperanzas. Mentiras y frustración. Sueños y desencantos. Parques, refrescos y confesiones. Un beso robado y vivencias de infancia que nunca existieron. Entrega al absurdo, contestación a los buenos. Punto y aparte.
Cartas, tardes que se convierten en noche. Una experiencia divertida, cambios profundos. La chica de los ojos verdes. Miradas. Papeles guardados para siempre en un cajón. Frustración, la palabra. Tiempo detenido. Bucle infinito. Ansias de volar. Punto y aparte.
Conversaciones. Noches de verano jugando al escondite. Ojos encendidos de ira por la defensa de un ideal. Viaje en coche al centro de la Tierra. Un hermano y una familia. Cariños renovados y una traición indeseable. Poemas y una historia desde donde todo se ve. Punto y aparte.
Alejamiento y nuevas cercanías. Vueltas y el sonido de un instrumento de viento. Playas, montes, cielos, nieve. Tantos recuerdos. El volumen que sube y el cuerpo que se entrega. Una vida en secreto, un olor indescriptible y noches juntos junto a la radio. Punto y aparte.
La chica definitiva. Conversaciones hasta el amanecer. El abrazo, el paseo y El Beso. La vida juntos y el proyecto de mañana. El puente, la playa, las manos que se cruzan. La felicidad, por fin. La confianza en dos, el atardecer enamorados. Punto y aparte.
Las manos de la experiencia. Unos ojos curiosos que me miran, cansados y distraídos, sin entender todo aquello que les preocupó. Un último esfuerzo por cumplir tus deseos. Una estrella fugaz donde pasas por última vez. Bonita despedida. Punto y aparte.
Una biografía donde nada acaba mal, donde sólo se cuenta lo bonito. El miedo, las cosas que se ocultan. Lo que no diré. Una estrella y una nube. Lo que ocurre detrás. El deseo por estar en otro sitio. Unos ojos de un color. O dos. Punto y seguido.
Naces y vives sólo, decía la canción.
Punto sin final.
Escrito por
Jorge Barraza
Clasificado en
Diario personal
08/07/2009
Párate a pensar
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| Fotografía de Suhaib Salen en soitu.es. Un niño palestino retratando a militantes de al-Alhrar en Gaza. |
En estos tiempos, la memoria se sustenta sobre múltiples soportes, y sin embargo es más frágil que nunca. Hoy, cualquier ciudadano puede ser al tiempo informador y protagonista, y sin embargo ya no quedan pensadores que hagan ese otro retrato efímero pero necesario. Se escapan entre nuestros dedos los trazos del pensamiento libre justo en el momento en que hemos alcanzado la utopía de la libre información.
¿Quién reflexionará por nosotros en la columna final? Se nos cae el edificio llamado libertad, y en defensa propia el débil que intentaba cobijarse bajo un falso techo de paja, abre la mano, abandonando para siempre la fuerza de su puño cerrado. ¿Estaba todo pensado? Es posible, mi señor. Intente usted responder con palabras, con letras que algún día serán llamadas para alinearse al servicio de esta gran causa global por el olvido, la velocidad y el abandono insolidario.
Escrito por
Jorge Barraza
Clasificado en
Reflexiones sociales
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