La primera, al Presidente del Gobierno vasco:
Señor Ibarretxe, es posible que usted siga creyendo en su fantasía soberanista, en el derecho de un pueblo a decidir con pistolas en la sien, y no seré yo -un verdadero demócrata convencido- quien venga a censurar sus pensamientos. Pero recuerde: las sociedades libres han de decidir sólo en libertad. Cuando una banda de asesinos malnacidos atenta no contra unas ideas -que tampoco sería legítimo- sino contra ciudadanos libres y contra las instituciones fundamentales que crean esas sociedades libres, no queda ya ningún rincón en que guardar sus falsas soflamas. Libertad, dice. Derecho a decidir. Ningún derecho está por encima del derecho a la vida. Ya sabíamos que a los fascistas asesinos nunca les gustó la cultura, la educación, el libre pensamiento. Deje usted, insolente, de inventarse abrigos para ellos, o será uno más de esa sucia estirpe.
Yo creo en muchos derechos, también en algunos de los que usted tanto habla. En lo que no creo es en las mentiras, en la muerte, en la represión y en el absurdo. Plante cara de una vez a quien debe, que no es el Estado español. Y recuerde: cuando un pueblo vive en democracia ya posee el derecho a decidir.
La segunda, a Su Alteza la Reina Doña Sofía:
Permítame que se lo diga: me parece usted una gilipollas.
Creo que todos somos iguales, con independencia de ninguna razón de Nacimiento, origen, sexo, condición social o de cualquier otra índole. He tratado sin embargo de ser respetuoso con la institución de la que usted forma parte, ya que a toda una generación se nos ha vendido el maravilloso cuento imperial de que es necesaria para mantener la Unidad de España. Estupendo. Ahora que sabemos que España no se rompe pueden usted y su Vetusta familia ir haciendo las maletas.
Una de las bases en que se asienta su función es la imparcialidad, mantenerse alejada del alineamiento político. Usted tiene derechos adquiridos que se niegan a los demás ciudadanos de este país pero, lo siento, no puede tener el derecho de opinión. Querer que haya ciudadanos de primera (sus altezas) y ciudadanos de segunda (el resto) tenía que tener alguna desventajilla. Hasta hoy parecía que estaban siendo capaces de lograrlo, pero viendo que con la edad llegó la incontinencia, es momento de partir hacia nuevos y apasionantes destinos.
Fíjese qué injusta es la vida, ¿verdad? Usted se salta uno de los principios constitucionales en que se asienta la Corona y no pasa nada, otros ejercen esa libertad de expresión que sí está reconocida al común de los mortales y les "secuestran" la revista. Y ahora yo, ¿qué debo hacer?: ¿mandarla a la mierda de mala manera?, ¿provocarla hasta la extenuación buscando un juicio feudal por un delito -feudal también- de injurias?, ¿ser víctima de una pataleta? Mucho más sencillo: recordar a mis lectores, a los que no les han aumentado un presupuesto público de sostenimiento gratuito para 2009, que en tiempos de crisis es bueno recortar gastos. Dice el Gobierno -esa cosa a la que votamos y con la que luego Sus Altezas se hacen fotos en desfiles coñazo- que hay que ahorrar. ¿Empezamos por su inútil puesto en la vida nacional? Es absurdo y poco inteligente por su parte morder la mano del pueblo que se levanta a las seis de la mañana para darle de comer.
Ya no me representa, Majestad. Yo no he votado ideas creacionistas e intolerantes para la jefatura del Estado, porque no me lo han permitido. Si la susodicha jefatura del Estado -y quienes le rodean, como es el caso- ha de tener ideas -y servir de una puta vez para algo- éstas han de ser votadas. ¿Se atreve a eso, como a hablar desde la comodidad de la moqueta para rellenar sus absurdas memorias nacaradas? Piénselo, tendrá ventajas. Por ejemplo, se podrá quitar el corsé y decir tacos, como yo. Y no hará falta que sonría cuando no le apetezca, y asi dejarán de tener todos esa cara de pánfilos borbones con cierto ramalazo... a Borbón, precisamente -y eso que usted no lo lleva en la sangre, pero hágame caso, que todo se pega-
Espero sus respuestas, aunque sinceramente nada nuevo.
30/10/2008
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2 comentarios:
El único trabajo que se les exige y que tienen que hacer es mantenerse al margen y estar calladitos. En el mundo real cuando alguien incumple las normas en una empresa es despedido por incumplimiento de contrato, ¿Por qué en ese otro mundo "real" las cosas son diferentes?...y me asalta una duda, le diría el rey algo así como...Pero Mari Sofi, por qué no te callas?????
Marta Barraza
Sobre la primera carta urgente, sigo pensando que tienen (tenemos todos, sobre cualquier tema) el derecho a decidir, pero sin pistolas:
http://republicavirtual.wordpress.com/2008/07/15/derecho-a-la-autodeterminacion-de-los-pueblos/
Sobre la segunda, ahora opino en la Agenda de Ideas (espera un poco que lo estoy escribiendo)
Ya:
http://republicavirtual.wordpress.com/2008/11/02/la-reina/
Saludos domingueros sin nocilla.
:)
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