01/11/2009

¡Maten al mensajero!



Llevo dos días, desde que se empezó a propagar este corto (que me encanta, y que creo que da una lección magistral) pensando que no se ha entendido.

La historia está basada en Kevin Carter, el fotógrafo que fue premiado con un Pulitzer por la famosa imagen de una niña desnutrida acechada por un buitre en Sudán. Al parecer, la niña sobrevivió; puesto que de hecho el buitre ni siquiera estaba ahí para lo que parece. La imagen, a pesar de ello, era una representación perfecta de una situación. Publicada por The New York Times dio la vuelta al mundo; y Carter, víctima de duras críticas, se acabó suicidando.

¿Te preguntas si esto es periodismo? Yo digo que sí. Periodismo es contar la verdad, periodismo es propagar lo que algunos NO QUIEREN ver, y no quieren que SE VEA. La imaginaria fotógrafa -por cierto, no necesariamente periodista, que hay que explicarlo todo, joder- que aparece en este vídeo, de ser esa una situación real, seguramente no podría haber hecho NADA, absolutamente nada por esa niña. Tal vez morir con ella.

Nuestra sociedad se ha acostumbrado al método fácil, limpiador de conciencias, de matar al mensajero. Seguramente muchos que cambian de canal y se quejan, afligidos e incómodos porque las televisiones no respetan su derecho a comer felices sin ver a negros de mierda muriendo de hambre, son los mismos que ahora cargan llenos de moralina falsa contra quienes trabajan para que esas imágenes lleguen, para que Bagdad no sea sólo un punto verde o rojo en algún lugar del mundo, para que los abusos contra los derechos humanos no sean teoría escrita en un libro, sino una realidad presente en los tranquilos hogares occidentales.

Qué os molesta realmente: ¿lo que veis, o tener que verlo? ¿Pensáis que José Couso estaba en Irak por llevarse un premio con sus imágenes, o que estaba allí haciendo efectivo vuestro despreciado derecho a la información? Corred a contárselo a su madre. ¿O es que la historia es distinta?

Si yo fuese el protagonista de este corto habría hecho esa foto, y miles de fotos más. No habría recogido ningún premio por ellas: me habría limitado a hacerlas llegar a cada una de vuestras retinas. Y no, no sería culpable de la muerte de esa niña, ni colaborador necesario. Esos se sientan en lujosos despachos con vuestro voto.

Sí, habría hecho esa foto. Llamadme indecente e inmoral. Yo os llamo hipócritas.

Archivo